Dentro de la metáfora,Carlos Yusti. Fondo Editorial del Caribe. 2007.

 

Calor Yusti
El cofre de la metáfora

 

Cuando mis amigos preguntan: ¿Y en que andas? Muevo los hombros y respondo: Aquí, perdido en los bosques literarios buscando el aroma que le falta a la vida.
C.Y

I

Entrando de una manera muy prudente en la lectura del libro Dentro de la metáfora , debo recordar, mi suerte de lectora, meditando por el gran espacio de los escritos de Carlos, (no incluido en este Libro) dejándome siempre otra puerta de este gran universo literario.

Encuentro un lenguaje limpio y de gran riqueza en cuanto a conocimiento. Carlos es un gran lector, por ello, puede entrar a los espacios desde la biblioteca de Borges hasta lo más infinito de otra rinconera no conocida, dándola con gozo de haber encontrado otro hallazgo.

Debo confesar a manera personal, que he paseado por librerías con Carlos, es un deleite intuir su ojo hacia los grandes tesoros de las artes, entonces, muestra con su gran sencillez, esa pasión inagotable de su alma desde San Blas por la lectura como éxodo de creadores, artistas, siendo un dador de libros . Eso me lleva a la sabiduría, lectura cultura, lo cual, muchos pasamos por alto, sin dar un agradecimiento, digno, hacia lo humano creativo, regenerando visiones, mundos, plasmándolos de una manera muy propia en su lenguaje, eso es Yusti y mucho más.

Dentro de la metáfora , uno se queda con el gusto de saber más. Es un libro que nos lleva a otras lecturas, -de autores conocidos, desconocidos-, siendo el círculo la audacia en este libro, vivo en imágenes de planeo por donde fluye el autor; pero, hay que tener buen ojo, para unirse por las médulas de su discurso dialogando de tú a tú con el lector.

Otro detalle que me llamó la atención es la similitud de opiniones de las citas, siendo de distintos autores y de otras lenguas, eso, define la investigación de un creador cuando asume el acto autografiar sobre el otro, desde adentro, desde la vivencia con el ser leído. Pareciera fácil de leer, pero, lo bueno que no es así; hay entrelíneas, un mensaje de fondo, lectura – lenguaje, pudiendo llegar a muchos lectores moviéndolos a ser mejores leyentes más allá del trasfondo entre las ranuras hay un recado para el alma que lo perciba. Me atrajo mucho; sin embargo, esto es una visión, como digo yo, latente, en espera la visión más amplia, porque Carlos Yusti, traza con un descuello insuperable como escritor, muy agudo de esta época con mucha audacia, muy lúcido alejándose de ese bisturí docto, a los que nos tienen acostumbrado muchos otros ensayistas. Esto no quiere decir, que no sea un analítico, que su verbo no sea cultivado, sólo que va a la raíz, dejándonos el placer de ir a buscar ese otro ente para conversar en paralelo signo con él: Los libros son objetos inanimados, pero dejan de serlo en ese instante en que transitamos sus páginas y entonces la realidad se ablanda, se hace soluble en la imaginación y la memoria.

 

II

Lo imaginativo pasa a ser una realidad, un universo de intercambio como mediador de la cómplice vivencia del lector que se pasea desde su “sofá” pleno de esa baba surrealista . Desde allí, regenera las obsesiones de ser leído- lector, como en Camisas , donde nos da una visión, muy particular narrando hechos reales de su ámbito humano cuando se cuelan remembranzas que para Carlos son inevitables atinarla con el hallazgo de un poema: La camisa de María Calcaño. Partiendo de lo cotidiano, nos hace un recuento, nos lleva a otras lecturas las cuales nos da señas con su personalismo muy propio de él hacia el quehacer literario. Así, nos lleva por la metáfora, la vida dentro de una página que va a otra y otra, con un buen sabor y pulso en la voz, porque repito, leer a Carlos es dialogar de tú a tú.

En el fracaso y la poesía , el retorno es ineludible, es volver la mirada a todo un pasado con aciertos de cultura. Lo investigativo es la presencia, los diálogos con sus otros, están imborrables, como la historia quizás algunas veces necesarias de sentirla desde otro punto de vista. Entonces, la alquimia de la palabra es la visión del águila, para dar esos giros muy marcados en los escritos de Carlos Yusti. Los silencios, pasan a ser detonantes para el lector, nos transporta a infinitas reflexiones, para nombrarnos lo que el ser ha creado dejándolos en hojas, sobre otras, y desde allí, Yusti, les da vida, nos regresa a la cultura de esa subcultura escondida en su biblioteca, por ello, verter la fusión real, la vida del escribiente dentro de un suelo captado rehacen el vínculo de integración a través del alegoría, llevándolo a la auto-creación, contemplativa conurbano sin fronteras como Carlos no los dice:" Tengo la seguridad de que la biblioteca de Borges existe y que en sueños la he visitado muchas veces. Por propia experiencia estoy al tanto de que la vida le clarifica a uno los libros leídos, pasa en limpio nuestras lecturas atropelladas y anárquicas." Y da goce saberlo, entrar en este libro que me acentúa la calidad de narrador intrínseco con el ensayista, por eso, alguna vez alguien en un taller, leyendo a Antonio Machado dijo – cuando sea grande deseo ser como él- Igual, pienso lo mismo.

Milagro Haack.



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