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POEMAS de KARLA PRAVIA
Infinito
Versos para el alma gemela esté donde esté
17 de septiembre 2006
Te espero
carne de mi carne
en las sábanas cálidas
del nido no construido.
Llega cuando puedas
trastoca mi paz
conviertela en pasión
y apágala con besos.
Haz de tu espada
mi escudo
se la mitad de mi espíritu
que tanto ansío.
Saborea conmigo
el brindis de la vida
que mi amor es una represa
a punto de ser abierta.
Pica sin miedo
en mi dudoso destino
no dejes que las curvas
desvíen tu camino.
Cántame las mañanas
con tus besos de adonis.
¡Ay! Martín Valiente
cuando oses tocar la puerta
no será igual
ni el ocaso del sol
ni tus palabras al viento.
Rompe el tiempo
y el espacio,
convertirnos en un volcán
para impregnar energía,
yo, el fuego de la vida
y tu, el agua que la reavivas.
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Mujer guerrera sobre la tierra
25 de octubre 2006
No soy el cuerpo de Venus
que salió del milagro
resultado de un cirujano
para llenar mi ego.
No quiero centímetros cúbicos
que desplacen a mi ser,
no encajaré en la horma
de la Barbie masificada.
¿Dónde quedó el ser humano?
¿Dónde quedó el amor propio?
¿Dónde quedó el valor de lo natural?
¿Dónde quedó mi opción a elegir?
Rechazo ser lo que me pides,
me niego a sacrificar mi naturaleza;
te exijo me devuelvas a mi musa
la mujer guerrera sobre la tierra.
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Verbos cansados
25 de octubre 2006
No creo en ti caballero
tu armadura está oxidada
dejala al sol y al viento
para quemar esos años.
Esos años de horas menguadas
de bacanales en tu piel
de palabras malgastadas
que no disfrazan tu hiel.
Me cuentas una leyenda
de la princesa en la caverna
de noches turbias y tu odisea
para conseguir liberarla.
Yo la liberaré
de los sueños rotos,
de promesas falsas,
de abrazos repetidos,
de verbos cansados.
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A la semilla
29 de septiembre de 2006
Semilla damnificada
entra en mi,
ancla en mi tierra.
Prometo que mi lluvia
será tu alimento
en el momento justo
de tu siembra.
Dejaré tus raíces
varar en mi subsuelo,
porque así como el utero
mi tierra te reclama.
Crece después del arado,
y busca el líquido
perdido en las entrañas
de la matriz arenosa.
Deja residuos de tu tallo
con hojas que se fueron a volar
persiguiendo la brisa
que un día te trajo a mi.
Quiero saborear
los frutos
que quedaron del proceso.
Dulces,
amargos,
suaves,
asperos,
jugosos,
o secos.
Quiero ver la cosecha
de tu semilla en mi tierra. |