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JOSÉ GABRIEL GONZÁLEZ
Milagro Haack.
ESENCIAS GRABADAS EN TIERRA
ESCOLTANDO LA PUERTA DEL AUGURIO SILENCIO
“La civilización es una arquitectura de respuestas”
Hamidou Kane
“Pero nada predigo. Nuestra historia
cambia como las formas de Proteo”
Jorge Luis Borges .
Desde la incipiente raíz de la humanidad, han sido las mediaciones mágicas, invocando los diferentes oráculos que nos predicen lo intrínseco colectivo de nuestro instinto. El misterio pasa al diálogo visible, condensado en el origen del sincretismo simbólico, por encontrados espejos, enmascarando una realidad mucho más significativa hacia la devota magia, como el eterno soporte con ESENCIAS GRABADAS EN TIERRA , que estrechan el venidero suceso, cuya apariencia esta en un oculto plano de la verdadera naturaleza, y de los poderes que controlan al ser, mediante acertado parentesco, desnudando percepciones, ya predestinadas en nuestra vida cotidiana, para salir de la misma, en indagaciones más internas, al vincularse con permutas de altas divinidades: presentimiento de vernos en su Humano Espejo.
Mágico círculo, entre dos mundos que utiliza el hombre, evocando dioses de culturas milenarias, siendo custodias de entredichos relevos, emanación del ser, al remover el pasado - presente, señalándonos, una escala de posibilidades, para ceñirnos a un subjetivo futuro, cruzando legados y búsquedas ancestrales donde se anida el aposento sagrado: “ el tiempo sagrado, se presenta bajo un aspecto paradójico de un tiempo circular, reversible y recuperable, como una especie de eterno presente mítico que se integra periódicamente mediante al artificio de los ritos”. Centro principal y semejanza con ese tiempo circular del cual nos habla Mircea Eliade que roza José Gabriel González, reflexivo frente al trascurrido periodo, donde anuda atavíos ceremoniales que brotan de sus vasijas, dándole apertura a los códigos mágicos primarios en esta muestra que presenta, escoltando la Puerta , venidero, Augurio Silencio.
No hay viaje sin él navego mensajero, intermediario, que mirando hacia la tierra encuentra la diferencia entre el juego y el rito de ver en propio puerto, envuelto manto palpitando cual aire se remonta a la búsqueda misma trasladándose a la corteza matriz: herencia por mezcla de sangre, desplegando lo amparado en creativo diálogo, encadenados beneficios, cimentada bajo los pedestales atesorado por el mestizaje. Punto de cardinal arco, fusionado palpo, que atraviesa el desarrollo y ramificación donde descansa el ámbito creativo del ceramista José Gabriel. Cobijo encanto, su recorrido alrededor de las culturas primarias, por el castizo reflejado en los cultos, llamándole solo miramiento con tendencia hacia el ramal nudo mágico – religioso. Recurso, que le permite abrir destinos en cruce de caminos, al mismo tiempo logra entrelazar otro sortilegio cuerpo, mistificando al portador de las Runas Vikingas .
ESCOLTANDO LA PUERTA DEL AUGURIO SILENCIO
“He aquí que reúno todas las Palabras de Poder
De todas las Regiones en dónde se hallaban,
Así como en el corazón de todo hombre
Que las haya contenido...
Yo las busco y las unifico”
Conjuro XXIV del Libro Egipcio de los Muertos
Unificación de creencias más insertadas en el inconsciente, respirando del despejado espíritu, labrando volado aliento, “considerado como soplo o viento, se trata de un ser activo, alado en movimiento, así como también un ser vivificador, estimulante, excitante, inspirador y animador” así, como nos señala Carl Jung, emerge de su esencia originaria, africana la hierática Máscara, rigiendo ataduras, pactando con sellados sigilos incrustados en lectura del alfabeto rúnico: metamorfosis, engendrando anuncio presagio de captados manes . Thurisaz, -el Umbral o Pórtico- mezcla de energías, y a su vez, poseer el valor de guerrero espiritual contenido a espaldas del ritual, incesante de renovación, que le pertenece a un cosmos, en comunicación latente con esa otra entidad, que esta allí, como soporte existencial, recibiendo el paso, abriéndonos otras, inadvertidas puertas. Propuesto doble diálogo, orientándonos nativo oleaje, al combinado universo por medio de esta obra. Pasado conjurado con saliente alianza, dándole el dominio al elegido, de un dios caído bajo la furia, perteneciente a lo viviente impregnado del testimonio omnipotente, que retorna por medio del trance ceremonial, asegurando su arraigo.
Continuidad y legado natural, cuando la materia del otro, posee el alojado soplo, rechazando la única debilidad humana: la muerte, entorno del ineludible desenlace de originaria noche, con la cual nacemos grabando tejido destino. Retorno, para el artista, que no niega la regeneración sintiendo este presente tiempo vital, transcendiendo a otros ámbitos no terrenales, mostrándonos el arribo anillo de su trabajo: clavija plumaje llamando iniciaciones por respuestas en fe de unión, manteniendo viva la etérea palabra. Fuente ancestral trazando valioso conocimiento, intervalo, para cruzar el umbral frente al hallazgo: hablar con intermediarios signos adivinatorios en cruzadas culturas, cual consejeros alargando instantes históricos de la humanidad: solo hilo trenzando elegida ofrenda a dioses cultivado en tierra.
Juicio, madurando todo cauce espacio que personifica a Teiwaz, -el Guerrero, la Energía- por originarias presencias, que alzan invocaciones después del interno vencimiento, inmortalizando monumentos con indicios de culminada cruzada: Devota Cúpula, tejiendo infinitos sucesos para la aceptación del tomado espacio sagrado, “ vivir en su presencia, descubierta en la experiencia del Espacio y del Tiempo sagrados revela el deseo de reintegrar una situación primordial: aquella en la que los dioses y los antepasados míticos estaban <presentes>”. Despejos necesarios de un espacio para recibir lo ya creado, por medio de esa restauración del tiempo, “Vivir junto a un <Centro del Mundo> equivale, en suma a vivir en la mayor proximidad posible de los dioses” . José Gabriel, vigilante de los espacios y sus presencias juntando tiempos, que humedece las voces almacenadas en Los Ejes del Mundo . Elevación, donde abraza la memoria que se remonta en conjunción de elementos: expresiones sobre la pieza de vestigios Celtas, coronando transcursos los veinticinco signos, en piedra que nos hablan de los pasos para llegar a la conquista anímica, callando soplos, recuperando mixtura de contornos simbólicos, a través de vislumbres muy cercanos al pensamiento de Mircea Eliade, avivando presentimientos adivinatorios mediante a los testimonios en espacio y tiempo ancestrales.
Imágenes con un contenido que produce esa otra realidad, dejando marcas alrededor de lo contemplativo, más, el hombre intenta escalar sus códigos: Ansuz , -Mensajes, Anuncios, la Boca de Odín- Desmembrada santificada cáscara, ojeando adentros; cicatrices del quemado incubado ciclo, transmutando la ulterior simiente en insignias de luz, descifrando rociados velos, que leyendo nuestro sumergido origen, iluminan estímulo dando giros con sibilinos ojos. Sabiduría que extrae el proverbio sujeto a los decretos naturales, desnudando una y otra vez, toda obra humana.
Enlace por su significado rúnico; estas piezas conjugan gestación y nacimiento. Inguz , - Fertilidad - Regeneración - Sombreado medio arco cubriendo la cobriza semilla, dejando apreciarla, emanaciones lunares para el alumbramiento de Berkana, -Desarrollo - Renacimientos -, que bajo los cultos florece luminaria torre, laureada ascensión del alimento semillero brillo, librador del relámpago enérgico, al romper fuente del tejido apuntando hacia la creación de legendario universos. Abiertos cielos arrojando sepultadas aguas: Laguz, -Fluidez, El Agua, La Luna - Bajo la influencia de las corrientes, José Gabriel presenta esta obra simbolizando un Río. Tejido oceánico, con matices tornasol, escuchando el movimiento generado por el sonido mar embarazado de vida, sintiendo purificaciones que encauzan el riego de sal, alimento del espíritu intercambiando aguas. El río se acopla al cauce con sostenidas piedras en busca del origen de toda vida: Malla que la atrapa con el sentido orientador implícito en esta benéfica y dual predicadora runa.
Desembocadura inevitable: Todo emerge del yo. Resucitando del patrimonio acuático, Mannaz, -el Ser, lo Esencial, el Hombre - Collar de Espejos, con subtítulos para el rastrear perfiles con estancados remolinos, que no dejan manar, el Manto Superior; norte sanando conciencia que advierte sobre privada sombra: Siempre lo ocultarás- manipularás – lo negarás-. Dos espinosas torres encarnan a Nauthiz , - Dificultades – Sufrimientos- Estos entes aluden al dolor que recorre los senderos sometidos al albedrío del destino. Algiz, -Protección- Defensa - Medio círculo lunar expandiendo sus destellos que procrea la madre tierra, enalteciendo el regocijo cayendo de alto, todos con una misión: abrazo custodiando el néctar del espíritu.
Cuernos, personificando manos protectoras del renuevo, que insinúa un cruce de puentes, entre correspondencias benévolas: Gebo , -Unión–Asociaciones -, alegoría en su sentido hermético a un <espíritu caritativo>. Fundido metal armonizando cual esplendor bajo el resguardado escudo Solar. Sigel, - la Energía Solar- las Potencias Regeneradoras- , rocoso siembro en recipiente vital, que ensortija los soberanos rayos, liberando la fuente energética de nuestro sistema cósmico. Trenzados Aros de vidrios, levantando delgado obelisco, no como < espíritu penetrante >, sugiriendo a Isa, - el Hielo –Congelación - cautivadora de peldaños que seducen las pasiones, tentando la fragilidad humana, que apunta el destierro fuego de la consultante mano. Renovaciones de fuerzas externas e internas que se anidan en la realidad del ser humano, dejando al destino relacionarse por confesadas indagaciones a ojo del mismo, siempre con un sólo propósito: aseguramiento de una energía superior, cuando advertimos el albo lienzo invisible, englobando místico sino. Lo Impredecible – lo Desconocido- La Runa Oracular De Odín , también conocida como la Runa en Blanco ; veinticinco mosaicos, donde el artista, matiza con los signos Vikingos, liberado combate sobre arenal horizonte fuego. Juego junto al final reflejo: diadema que invita al giro regreso y los valores divinos que entran, plasmando una < cruz celta o cruz rúnica>; asomos del sibilino presente, cuando el hombre siente ese <eterno retorno>: enigma ondeando entre boscosos pañuelos empalmado de creencias, confrontando, ese más allá con el razonamiento humano. Total lectura descansa sobre la arenosa tierra, cincelando consumado tránsito, y conocimiento del sendero facilitado por el alma humana, con una reflexión del poeta T. S. Eliot, “En mi principio está mi fin... en mi fin está mi principio ” Epílogo destello, y comienzo del mismo, uniendo tiempos.
Valioso legado, entretejiendo centros de acuerdos, registrados por reiteradas interpretaciones, indagando lo profundo, que incorpóreo, motiva al oyente individual sincronizarse con la voz interna, sobreviniendo al remover claridades adivinatorias el discurso colectivo, “La memoria personal no entra en juego: lo que cuenta es rememorar el acontecimiento mítico, el único digno de interés, porque es el único creador. Al mito primordial le corresponde el conservar la verdadera historia”, cuando entra en peticiones: Columna de símbolos, junto a la contemplación del artista que reanuda el bálsamo atuendo en aires de imperecedero sobrehilando cultos. José Gabriel, respeta estos silencios, cuidando manifiesto antepasados, navegando entre sus ritos ceremoniales, como lo destaca Mircea Eliade, reanudando al sagrado suelo, tallado signos marcando un destino, intrínseco en su mismo eje linaje, usando elementos encontrados en su esencia natural, los cuales están presentes en toda esta muestra. Las piezas dan la sensación de hallarse sepultadas, resucitando con los matices muy propios de este ceramista, que modera el sgrafiado en algunas y en otras, acentúa el arcilloso tono, dándole una evocación vetusta por el modelado. Todo germina de su pensamiento creativo y de la experiencia como ser, adosado a este lenguaje artístico, cruzando una estética donde la técnica no es primordial, el resultado es lo valedero y sólo busca trasmitir un diálogo.
Regresa, al contenido entre los dos marcos, diciéndonos como habla el viento, cubriendo estos silencios, bajando designios y remueve litúrgica raíz: Sagrada Hoguera lloviznando justas oscuridades. Antorchas escoltando iluminoso vestíbulo de la erigida vasija, desterrando, único invitado culto consagrado a la diosa Nerthus de este despliegue rúnico: Kano , -Renovación y Aperturas- la Claridad-. Lo femenino y lo masculino navegando hacia la clandestina lámpara acogiendo su claridad, masa de agua en piélago noche. Saliente de propia costa, ojeando oberturas en reliquia ánfora, contenedora de todo el poder fecundado desde el inicio, percibido a través de este ceramista; mensajero de lejana isla, cumpliéndose el mágico círculo arrojando arcanos, “ ¡Sombra hechicera de simbólicos encantos! / Una voz, del pasado evocación tan larga, /¿Es acaso la mía, dispuesta a la plegaria?* creado espacio que surge de la vida interior removiendo, entes de paralelo universo, con últimas e íntimas entretelas en esta obra: Humano Espejo, avivando justos despejos que tutela la corteza matriz, anunciando ofrendado retorno al mismo recipiente de creencias, con sus Esencias Grabadas en Tierra .
Mis Saludos. Sencillamente
* Stéphaene Mallarmé.
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