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POEMA DE FRANCISCO ARÉVALO

MIÉRCOLES DE CUARESMA
Mientras se diluye el ojo de la noche
Nadie asume el camino de regreso
Porque las cruces del frìo en el cielo
No detienen caballos desbocados
Es aquì
En el respiro de los venados
Y las semillas cansadas del viento
Donde me paro y abro los surcos
Me siento ajeno a este dìa de farol y portal
A este mundo de latas y almas vacias
Nadie tumba a la tristeza en tres asaltos
Ni se traga el fastidio en un desayuno frugal
Mucho menos se ahogan las ojeras en agua de manantial
Piso las ausencias en la espesura de las cenizas
Mientras las mayorías se hunden en la señal de costumbre
Para què perder tiempos en convocatorias
Si en este paìs los poetas andan tras las pistas de sus corbatas
Cuando no escogen la olorosa madera de su sillòn en la academia
Todo es crujido en estos caminos de impostores
De poetas que se le escaparon los poemas de las venas y los dedos
Para què desperdiciar mas gritos en la garganta del miedo
En este mediodìa con suturas que me convierten en un distante
Una mujer envejece en espera de detalles
Cautiva del instinto da sentido a sus movimientos de cadera
Inocente hasta el espinazo
Sabe de los dulces reproches que trae en las uñas el destino
Esa mujer da fe de vida al viento
A las tajadas de la candela
Y al perro que le ladra y acompaña en las tardes frìas sin linderos
Una mujer da fe de vida a migajas y a los pasos que le siguen
En esta noche de cuaresma sin tontos luceros.
San buenaventura 22 de marzo 2006.
ALIENTO DE MARZO
Uno pisa el costado de un dìa cierto y concluye
Que la vergüenza es una brizna en el camino
No se puede juzgar nuestro desorden
La fatiga que trae en sus garras este calor de marzo
Tempestad que nos envuelve sin permitir detalles
Que queda en vilo en la piadosa acera de enfrente
El relajo que se nos cuelga de los ojos cuando entra la noche
Ese recurso de la urgencia
Cuando el sexo nos atrapa.
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