Libro: Trazo para otro mañana.
Dedicado a mi abuela: Ana teresa Borges Paz

Selección de textos.

Milagro Haack

 

I

 

Comienzo

dando gracias por elevarme

sin la fría mirada que arrulla

mi compañera

sombra

 

recordando

tu viaje sin aire de regreso

 

alerta las sábanas

 

sacude

algún atajo de su dormir

conmigo

y le comenta

a las aguas que respiran en el cuarto

poner en remojo los pasos

para que lo frío se quede

sólo

 

en la entrada

 

 

 

II

 

Descoso

 

su mirada

que repica con la lluvia

y se desboca por la ventana

dándole

una presencia

muy quieta dentro de este día

donde amanezco

con un paso de sangre

 

rama solitaria

 

asoma de la noche

íntimo

cortinaje que cae de la cama

pájaros

con su libre abrazo de mar

 

luciendo mañana

 

acuerdo amatorio

 

 

 

IV

 

Parece

que tienes sed

me lo arrojas cruzando el canto

entre la niebla y mi esperarte

en la puerta de la casa

 

cambio el sonido

vuelvo a la incómoda silla

 

descanso

sobre tantas palabras

mientras espero su llegada

noche

 

cuanto amo tu sed

mosaico hondo por ánimas

su mirada

cazando lo húmedo del viento

entrando a la casa

 

 

V

 

Se cubre

cuando hay un silencio

que palpita dentro del vaso

invita a la sombra

 

ella

sabe donde apoyarse

cuando cruza el frío externo

donde me pierdo sintiendo la gota

que aplauden los pájaros

 

ella

sabe cuando visito la mar

lanzando un sin fin de espejos

junto al saludo

ondulado

que se escapa por la ventana

 

-siempre ofrendar es bueno decía mi abuela-

 

cumplo con lo lejano

 

voy al patio

 

mi sombra me nombra

 

 

XVII

 

La pared que despierta mi mano

húmeda

roza

ya el mediodía

 

un marco de luz

baña la forma de los pilares

donde se encuentra la sombra

junto al aire

por la lluvia de hace días

 

hermana mano

cambia la corona

la llena con diferentes aguas

de frente a la puerta de la entrada

a la casa

 

así,

nacemos

así,

comenzamos a tomar el aroma

de lo buenos días

 

tocando madera

 

 

XIX

 

Mirando el abrazo

del humo que danza por la casa

como llevando mis pensamientos a todo

lo que anudo con íntima mirada

mientras el sol

cae sobre mi espalda

 

gira el repaso

un silencio redondo entra por los huesos

 

pienso en los de afuera

los que están lejos y aún tocan la puerta

del frío café

sobre la mesa preñada de velas

 

roza mis labios

continua su bailoteo hasta volverse

reflejo entre mis dedos

la niebla de tu montaña

 

ceniza que no abraza

el

cerrojo de dios

 

 

XXVII

 

Nadie nace hoy

por el pasillo que evapora cada hora

recogiendo instantes bautismo

para estamparlos sobre la espina de su

hoja

 

nadie regresa

 

la vida se completa en una llamada,

en un dicho de mi abuela

 

-sueño de tormenta por no cerrar el armario-

 

oficio familiar

 

cierro el armario

 

antes de entrar en lo nublado

apuntando

 

el dolor de parir otro día

 

 

XXX

 

No se malgasta en su lento paso

abrigando el mismo lejano

y temerario silencio

que interrumpe la medianoche

dentro de la pecera

 

retorno

paso

entre descansos

parecido caracol

siempre recolectando detalles

dentro de un solo sonido

profundo y libre hacia ese más allá

océano de la memoria

donde la espero

 

-asoma lo humano deseando tener un pedazo

de mar en la casa-

 

llega el callado relámpago

que alumbra el parentesco labrado en casa

 

reflejo

de como rodeo todo

 

despacio

 

 

XXXII

 

Lo nombrado

sólo es anuncio de visita

hoy

es pájaro dentro del sueño

abierto

por todos los instantes que conozco

 

desde el norte hasta el sur

espejo que fue lanzado a la mar

desde la infancia

imperioso detrás de la montaña

 

buen recibimiento

 

desde el norte hasta el sur

una mesa de mi casa será por un siempre amén

reflejo donde no se malgasta el incienso

mientras

 

la escribiente

 

abre la puerta

 

 

XXXVIII

 

Un sonido hace temblar la puerta

de boca a la casa

que de muy lejos se acerca

dándole

movimiento a la memoria

mientras

se toma una taza de café

entre el marco y la mirada de afuera

 

temblando

la mano

que sostiene todo

este

 

gran espejo

 

 

 

XLII

 

Nosotras

 

la habitamos

entre altares de encendidas velas

sabemos lo de hacer recibimiento

por el rumor envuelto en aguas

reconociendo lo lejano del esquinero

dentro de la vasija

con líquido amar descubierto

 

prólogo de otro día

 

con gala de un gris

que comienza a ser rutinario

por la pared que me enmarca en su dibujo

pálido

presentándose

como tarjeta de viejos respiros

estampa

para los que se dignan

voltear su mirada

hacia

el primer recinto de esta casa

 

www.sanesociety.org/es/milagrohaack


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