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Stay: Arte y Provocación
Fernanda Bargach-Mitre
Marc Forster, director alemán formado en la Universidad de Cine de Nueva York a principios de los años noventa, y después residente en Los Ángeles es creador de importantes películas como “Monster´s Ball” (2001) un drama descarnado que le mereció el Oscar a la actriz Halle Berry por su excelente interpretación y “Finding Neverland” un film lleno de ingenio y fantasía, que logra conmover completamente al espectador. Esta vez, nos trae Stay (Tránsito) una cinta de suspenso psicológico, destinada a convertirse en film de culto, entre otras cosas por su estilo con reminiscencias de Lynch y que marca un cambio de género del director. La película nos introduce en un terreno interesante pero espinoso, donde el límite con la realidad se desconoce, se asoman conceptos de existencias paralelas, imágenes oníricas, planteamientos acerca de lo que ocurre minutos antes de morir, la insinuación de que todo en la vida esta extrañamente conectado, entre otras teorías acerca de su significado. Sin duda un film complicado pero atrevido, provocador y por sobre todas las cosas visualmente impactante y artístico que indudablemente tendrá amantes y detractores por igual.

Para algunos, Stay será una serie de imágenes que poco a poco van cobrando menos sentido a medida que avanza la película. Algunos se saldrán de la sala de cine o pondrán stop en el dvd. Es una pena porque este complicado film cobra sentido justamente en sus rápidos y eficientes minutos finales, por lo que se hace un poco complicado escribir sobre él sin revelar pistas claves. Todo el rompecabezas adquiere de pronto significado en un final que desearíamos repetir en cámara lenta, para poder digerir finalmente el film. Es definitivamente una película que hay que ver por segunda vez, ya que en la primera cita uno queda algo confuso e impactado, pero intuyendo que estamos frente a una obra de calidad.
La historia gira alrededor del psiquiatra Sam Foster ( Ewan McGregor ), quien sustituyendo a una colega que ha tenido un colapso nervioso, la doctora Beth Levy, genialmente interpretada por Janeane Garofalo, se encuentra con uno de sus pacientes: Henry (Ryan Gosling), un joven artista perturbado, con problemas emocionales y tendencias suicidas. Un halo de misterio recorre al muchacho que hace extrañas predicciones acerca del futuro, mientras clama oír voces y confundir el límite con la realidad. Al principio el psiquiatra piensa que se trata de un caso más hasta que Henry decide revelarle el día en que planea llevar a cabo su suicidio. El doctor Sam Foster, sumamente preocupado por la información recibida de su paciente comienza una carrera para detenerlo. El tema lo toca de cerca ya que su novia y ex paciente, Lila (Naomi Watts), tuvo un intento de suicidio un tiempo atrás. Sin embargo a medida que Sam se va introduciendo en el mundo de Henry comienza a experimentar momentos surrealistas que lo alejan de su acostumbrado mundo racional con curiosas coincidencias y hechos sin explicación que comienzan a hacerlo dudar de su identidad y de la realidad misma.
Con estilo visual atractivo e impactante, transiciones entre escenas y escena que desbordan ingenio y pericia, el film es una interesante obra cuya estética está al servicio de la trama. Las extrañas transiciones y ciertas imágenes entremezcladas con la historia nos dan ese aire surrealista y onírico que el director quería lograr y que nos trasmite la sensación de que estamos dentro de un sueño, como si algo no encajara en el lugar correcto. Sin embargo, no tienen de que preocuparse, al final todo adquiere sentido, en lo que algunos llamarían una resolución pretenciosa. Yo quedé verdaderamente impactada y hacía tiempo que no veía este tipo de films, que te dejan con un montón de preguntas y posibles explicaciones que indudablemente nos llevan a cuestionarnos la existencia misma: la vida, la muerte y la delgada línea que las separa.
A lo largo de la cinta se nos dan pistas para que adivinemos o al menos estemos listos para el impactante final. Sin embargo dichas claves se aprecian mejor la segunda vez que vemos el film, momento en se escaparan varios: _ahhhh ahora entiendo_ o _claro mira que obvio_ y por último ¿Cómo fue que con tantas pistas no adiviné el final? Y es que aquí radica el encanto de esta película, es inesperada, presenta una propuesta interesante, arriesgada y provocativa que sin tener una trama fluida para desarrollar a los personajes logra excelentes actuaciones del reparto que crean una tensión dramática que evoca emociones en el espectador. “ casi en un limbo narrativo que les exige máxima concentración y pocas herramientas dramáticas…Forster logra que en "Tránsito" resalte la fuerza de sus actuaciones…” (Pablo del Moral)
El film fue un fracaso de taquilla, lo que es entendible dada su historia rebuscada, con evidentes rasgos del cine de Lynch, aunque salvando las distancias. Stay es una buena y arriesgada película, pero esta lejos de alcanzar la maestría de obras como “Carretera Perdida” o “Corazón salvaje” por solo citar algunas de las cintas de este genio del séptimo arte.
Marc Forster ha demostrado que va por buen camino como director polifacético, con dos películas afrontó el género del drama con éxito y ahora nos presenta una propuesta totalmente distinta de trhiller psicológico, con una realización pulcra, pensada, una edición frenética y estilista, un sello visual único y una historia claramente fuera de lo común.
Solo para los amantes de las propuestas extrañas pero fascinantes!
Definitivamente Recomendable!
FICHA TÉCNICA DE STAY ( TRÁNSITO):
Dirección: Marc Forster.
País: USA.
Año: 2005.
Duración: 99 min.
Género: Drama, thriller.
Interpretación: Ewan McGregor (Sam Foster), Naomi Watts (Lila), Ryan Gosling (Henry), Bob Hoskins (Dr. Leon Patterson), Janeane Garofalo (Dr. Beth Levy), Kate Burton (Sra. Letham), Elizabeth Reaser (Athena), B.D. Wong (Dr. Ren), Amy Sedaris (Toni).
Guión: David Benioff.
Producción: Arnon Milchan, Tom Lassally y Eric Kopeloff.
Música: Asche & Spencer.
Fotografía: Roberto Schaefer.
Montaje: Matt Chessé.
Diseño de producción: Kevin Thompson.
Dirección artística: Jonathan Arkin.
FILMOGRAFÍA DE MARC FORSTER:
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