Ciudad Guayana / Venezuela,

 

LA PERENNIDAD DEL INSTANTE EN LA POÉTICA DE JOSÉ ALEJANDRO PEÑA.
Teresa Coraspe

"De pronto tú empiezas a hablar
en el ardor interminable
de los astros".
Armando Rojas Guardia.

La hondura del poema como la hondura del instante es la huella que marca y define la poesía de José Alejandro Peña., nada sobra en sus versos que corrige en forma reiterada; versos que se exigen a sí mismos la metáfora redonda, y así va desnudando la via para el vuelo del ave en exóticas cumbres. Genuina como él mismo, en ese lugar mágico de bosques y colinas donde trabaja, piensa y permanece. Conoce ese minuto único e irrepetible, lo marca y va hacia su raíz en el Ahora, Hoy y Siempre, porque siempre es ahora. Su manera de adjetivar fue lo que más me acercó a su voz, y es allí donde afianza la imagen dándole una fuerza otra, nueva, distinta.

El poeta Alejandro.

Esa fuerza de viento que cierra puertas y ventanas en medio de la tempestad; esa atracción cósmica de lo extraño e intemporal que se siente y reafirma a medida que vamos tratando de descifrar su escritura. Acercarme a su voz (lo reitero) es permitirle a las almas encontrarse, así como "una mariposa ilumina el instante de todas las palabras", primer verso de su poema MANTEO, irrepetiblemente hermoso y que me deleitó con su lectura. Voy desdibujando desde este universo de sueños y hadas, como una noctábula, sus escritos surgidos en Roanoke Islan este Mayo pasado, tal como lo recuerda el poeta: "es una islita de North Carolina con muchos detalles hermosos y muy significativos, que recuerdan cualquiera de las islas del Caribe, no solamente como emblema, sino también por lo que nos habla de su presente y de su Historia a la orilla del Océano Atlántico.

Quizás esta tarde, quizás esta noche; tarde-noche por el color oscuro que trae el viento en la tempestad que se avecina, el buho les deja esta página suelta a un costado del tiempo con estos versos que vienen de Roanoke Islan, del poeta dominicano José Alejandro Peña.

Tótem

No la redonda huella de los príncipes huraños de la región de Roanoke Islan
ni el ágata que hechiza al bondadoso
ni el símbolo materno de una llama
que roe y roe la sapiencia del bosque
ni la oreja mordida de los muertos crueles
ni el pie recién lavado de la mujer amada
sino lo diamantino del instante
que bordea los límites del cosmos.

No hay flecha que traspase la sombra deleznable
del hermoso centauro acobardado por un graznido díscolo
y maligno que proviene del aire de las cuevas
como una voz lejana que se convierte en roca desgranada
y no en ninguna cosa menos densa
que el espectro de un hombre cuya apariencia
podría ser la de alguien conocido
o la de alguien que llama por su nombre
a las deidades huérfanas que visten una piel dura
de animal sagrado

ah si pudierais decirlo con una sola letra
o con un trapo pegado al corazón baldío
que no es el polvo ni la sangre ni la luz
ni el espíritu del agua lo que nos amolda
y acribilla

sino la indiferencia ese demonio
que engendraron canina envergadura
en el zumo de arroz y en la quinina procesada
como un néctar diabólico.

Vosotros que fabricáis con granos de cacao
la suerte de una vaca y de un león
¿por qué queréis tacharle la conciencia
a un hombre que está vivo para siempre?

 

 

MANTEO

Una mariposa ilumina el instante de todas las palabras. Almorzamos un poco de agua salada con yerbas aromáticas y dulces. Luego dormimos sobre el suelo entre cacas de mono y frutos mordisqueados. Nos regocijamos por un momento largo que no puede ser medido o comprendido. Nuestros corazones como si hubiesen sido reventados por dos manos robustas ya no sienten pesar ni sienten una masa de aire apretando sus cuerdas contra un viejo aparato olvidado en la cocina del ilustre vendedor de cebollas cuyo nombre lo guarda una piedra a la orilla del lago donde los grillos las culebras y los cocodrilos tiñen la bahía de un encanto supremo.

Hoy en la mañana hemos decidido apartarnos de todo con una compasión desconocida.

Sentimos el júbilo fugaz la mazamorra de un júbilo frenético y maldito: danzamos y reímos y orinamos... y no pensamos nunca en nada. Y no pensamos en más nada que en pensar otra vez los pensamientos que pensamos y que más tarde igual que antes nos dolerán lo mismo… ¿para qué pensar y pensar y pensar? ¿de que le ha servido a los hombres haber pensado en tantas cosas cuando sus actos son deliberados y sus ambiciones asquerosas no tienen fin?

Pero sabemos (y es un saber delicioso y funesto el que sentimos) que esa alegría dura lo que dura el durazno en ser difícilmente la mitad de un recuerdo.

Para que la alegría sea profunda impermeable y dulce hay que vaciar la mente en un tinaco sin fondo lleno de ratas agresivas y furiosas.

Para aprender de memoria un silencio insondable hay que poner la lengua entre brasas de plástico.

Jurad jurad amigos que nunca pensareis en nada ni en las pesadillas de fermento ambulante ni en la huella baldía de los días pares.

Que solamente en vosotros reinará la palabra que a ti y a mí nos dejan una música y un sentido intransferibles. La palabra cuya pureza o impureza la capte sólo el viento descuidado.

Pensar (entre otras cosas) oh amigos no es más que una bobada.

ECLIPSE

Henchida por el cobre la noción pareja
de que todo gozo es sufrimiento y de que
ardiente en oro trueca lo inservible
como si pendiendo de una misma suerte
el sol o el mar se terminaran.

O tal vez el polvo acicalado en raciocinio bruto
o el perfecto nombrar que antecede al rayo
o la viudez de tanta alevosía indócil
no sean un vestigio sino una certeza.

O tal vez el cielo que dibujo con sangre primigenia
de algún dios encontrado en una lata fortuita
guarde maternal el corrosivo paso elástico
y el nombre de la amada o los fulgores de su pie desnudo
porque en lo oscuro todo se aventura con pericia o acritud.

…y a los charcos de humo acude el cielo.

 

KITTY HAWK

La bahía cercada por el rumbo de las aves augustas
las que son un estruendo en órbita marina o en la
huella robada al primer César
diríase que mucho o poco queda a la rutina
a la fuerza que impregna de arrogancia
la felina mesura o limpidez flagrante
en que su sexo con saliva o néctares pomposos
alude sólo al alba atrincherada en goces
y reflejos mórbidos
en pétalos de loto repartido en luces tan pequeñas
que aceleran la mente de la bella infanta
la que empieza a empollar su gema prístina
salobre o dulce y bárbara vendimia
en suave y amoroso forcejeo
aquí conmigo y por mi voz tan fija y tan cambiante
su beso que alborota y descarrila el paso de
los otros por el mundo
todo a la luz se debe y todo pacta siempre con lo ausente
pues es la ausencia lo que da cuidado
a todo cuanto el hombre dota de equilibrio
la luz que hace cambiar los rostros y las formas
es tan sólo mitad de lo que a solas
por sí mismo perfecciona el suelo
cuando vienen volando por el cauto
abismo de su muchedumbre
las lívidas palomas perseguidas
por el hálito azul de la pedrada.

 

CÓCTEL

El oro y sólo el oro es puro para el hombre
que teme lo contrario de sí mismo
y es contrario siempre aunque maldiga
y finja lo contrario.

Que tu alegría sea como una burbuja
y que tu vida entera la defina el más raro deseo:
comparte tu pan y tu alegría con
los que no tienen alegría ni pan.

Que si dura la vida un día largo como una desgracia
O algo que menos pudiera significar una esperanza
O algo que menos que una esperanza constituya un deseo
Así como decimos que una masa de pan es suficiente
para una semana de hartazgo con la vida.

Y que el suicidio es una flor que abunda donde quiera
pero no todos alcanzan comprender su belleza.

ORIGEN

Primigenio asunto el querellarse a solas
con quien abre una brecha en limbo propio
por ingeniosa costumbre de perder el tiempo
el más gastado acercamiento
entre lo que se queda y lo que marcha a la deriva
porque a la vez que el hondo marchitarse de la rosa
y la forma perenne de lo abstracto
cumplen por rebosar no los enigmas
que se quedan solos frente a frente
navegando entre huesos inminentes
así como quien rema inexorable
entre grietas y grietas más profundas…

No los invariables sucesos que son nada
y siempre serán menos que nada a cualquier hora
sino que cuando pasa el tiempo de una vida
y de otra y de otra y de otra
alguna cosa entre todas permanece
y vuelve como del centro de la tierra el tiempo mismo
a volcar lo volcado en lo volcado como quien va
evocando lo invocado en lo abocado
para hacerlo desembocar en otra boca que se lleva el polvo
con intenso rodeo y variaciones de luces y sonidos
pues no hay nada permanente que no acabe tal vez
como se acaban los momentos y los años…

Biografía Resumida:

José Alejandro Peña

(Santo Domingo, Rep. Dominicana, 9 de Julio de 1964).

Obtuvo en 1986 el Premio Nacional de Poesía con su libro "El Soñado Desquite" (Colección Orfeo, Biblioteca Nacional, 1986).

Ha publicado los siguientes libros de poesía:

Iniciación Final (1984), Pasar de Sombra (1989), Estoy Frente a Ti, Niña Terrible (1994), Blasfemias de la Flauta (edición bilingüe de Essential Icon Press, Nebraska, 1999), Tomorrow, The Paradise (versión inglesa, XLibris Corporation, Pennsylvania, 2001), Mañana, el Paraíso (Ediciones El Salvaje Refinado, Mayo, 2002), La Vigilia de todas las islas (2004), y El Fantasma de Broadway Street y Otros Poemas (Ediciones El Salvaje Refinado, Mayo, 2002).-

 

 


Inicio| Sumario |Cine| Arte| Ensayo| Libros
© 2006,Arteliteral