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ESCRITURA, POLÍTICA y COMPLICIDAD
Roger Herrera R
Antecedentes : Desde los días posteriores a la Independencia en el S (XIX) hasta los ya opacos cuarenta años de punto de fijismo en el siglo (XX) vivimos el malestar de una escritura que si bien esta armada con talento y academia ha sido invalidada para el compromiso social. No se trata ni se pide a los intelectuales de turno ser un apéndice o satélites ideológicos del gobierno en tránsito. Sino que presten o alquilen su conocimiento y su saber en el crecimiento educativo y cultural del Estado. Hasta ahora, esto ha sido una quimera ya que el letrado en cuestión presume y banaliza tanto su postura que negocia cada impronta y deviene en saltimbanqui de feria en cuanto a compromiso social se refiera y en tanto su vanidad sea relegada a la humilde tarea del funcionario público, dándole mayor relevancia y cariz ha su brillo personal y siendo indiferente con los cambios, proyectos, propuestas, matices, directrices, que pide a gritos el entorno. Figuras importantes de nuestra intelectualidad han hecho caso omiso al llamado de conciencia cultural que se requiere para apuntalar las bases de en el caso actual de una revoluciòn “decente”. Se pide a los legionarios del intelecto pongan al servicio de la patria sus conocimientos y emprendan verdaderas batallas del saber y la reflexión crítica; mucho menos se han prestado como miembros honorarios de un ejercito alfabetizador, a tomar las barriadas y extensas zonas de nuestra provincia para desarrollar sus ideas y sembrar y cosechar las esperanzas de un destino distinto para el resto de la población. Hemos vivido como escritores aislados en esferas de oro del costo social-cultural de los pobladores, nos ha importado un bledo que el “Otro”, el vecino, el picapedrero, ignore más de lo que sabe y tampoco hemos querido acompañar a los héroes silenciosos del trabajo. Esta suerte de fetichismo humanista y palaciego acarrea una alta deuda social y espiritual, de nuestros contertulios y de los ya nombrados del olvido. Ineficacia e ineficiencia amparan nuestras gestiones; autoritarismo heredado de viejas formas de poder brillan en cada una de nuestras acciones cotidianas sin percatarnos que repetimos el modelo que ahora rechazamos; de adeco-puristas y social-crucificados pasamos a militar en los jardines del socialismo sin haber disparado un tiro y siempre ungiéndonos en el licor u aroma del régimen de turno, siempre cambiando de mascara cuando de poder se trata y la mesada esta servida en la mesa. Nuestro ostracismo ha sido salvo muy pocas excepciones ilustrado y nuestros exilios fascinantes y deliciosos. Ora somos flemáticos y obscuros otrora recuperamos de Wilhen Reich el grito, la pulsión sexual, la histeria con bigote o la neurosis reprimida de la tía abuela en la antigua casa transpirando en sus enaguas una hipótesis de vida de un mundo fiero y lejano, una ganas de ser pero no de perecer en el intento sino de parecer. Simulacro, ley política unívoca y sin cortapisas que nos duele y nos viene a pelo: “En política el problema no es ser sino parecer”, la gran mayoría de nuestros tinteros de pasquines adolecen de amor por la patria o por el destino del país, lo que si les sobra es cinismo y junto a la voz de Ronald Reagan podrán decir a coro: “La política junto con la prostitución son los más antiguos oficios”, refiérase a la política entendida y ejercida como corrupción y prostitución de la misma.
VOCES INSOBORNABLES . De intelectuales virtuosos y comprometidos, por supuesto tendremos que citar a Simón Rodríguez que fue capaz de naufragar en sus postulados sin corromperse en negocios fraudulentos ; sabemos de Andrés Bello que durante su instancia en Caracas - prefirió según las circunstancias, trabajar para la corona antes que con los emancipadores, años después se reivindica el bardo al ser parte de la comisión negociadora que viajó a Londres luego del 19 de abril de 1810 a explicar la situación en que se encontraba el país y conseguir ayuda para los propósitos independentistas. Otros se hicieron la vista gorda en el proceso emancipador como Miguel José Sanz y Paúl Felipe Fermín, de igual modo fueron rescatados y puestos al servicio de la patria luego de la cruenta lucha. Avanzado el S (XIX), José Antonio Pérez Bonalde se peleó con el ilustrísimo Antonio Guzmán Blanco y le costo el exilio en Nueva York y Cecilio Acosta vivió los pésames de un ostracismo singular en los Altos Mirandinos. No obstante, en época gomera, una niña que escribía por ladilla triunfó y viajó llena de gozo y reconocimiento. Ramos Sucre en medio de su oscuridad mantuvo buenas relaciones con el viejo, así le decía él a Gómez ya que el poeta era íntimo del hijo del venerable. Con todo y eso dicen que el poema El Mandarín es dedicado al dictador. Cruz Salmeròn Acosta cayó bajo la inquina gomecista; Alberto Àrvelo Larriva intentó todo tipo de lucha en contra del dictador y murió exiliado. Ramón Hurtado poeta de cincelado diamante, luego de ejercer de cónsul en Europa murió en las ergástulas del pez que escupe el agua.
NEUROSIS, LITERATURA Y POLITICA II. PARTE : La neurosis literaria se valida en una obsesión por el poder; el narcisismo infausto termina deliberando en las oficinas públicas la melodramática letrilla “me quieres, no me quieres”. Los escritores de este país (la gran mayoría) y su situación pusilánime me hacen evocar aquella frase de Luis (XIV) El Rey Sol antes de la muerte del ancien regimen, cuando espectó estas palabras ante sus alegres cortesanos “Señores, enriqueceos”. No cabe la menor duda que este Rey supo avizorar lo que sobrevendría años después en la cuna de Rebeláis y Chateubriand, nos referimos a la Revolución Francesa, la cual no dejo exquisito cuello sin rebanar, sobre todo los cuellos de aristócratas y de algunos insurrectos luego calificados de traidores. ¿Queremos algo así en nuestra petit Venecia? ¿Deseamos ver correr la sangre de nuestros bardos o tinteros de oficio? Puede que en este mare mágnum de ideas en nuestro territorio, pueda surgir una que otra restricción, ejemplo de ello que los Comités Locales de Planificación puedan tener poder de decisión sobre que temas leer o quizás premiar a nuestros adelantados de la letra para que dicten cursos y charlas y talleres intensivos en las cárceles, en las fronteras, hospitales, hospicios de los mal llamados “locos”, formen a nuestras tropas; y, en nuestros barrios que como flores pueblan cada rincón del país comiencen a desarrollar proyectos sociales útiles como conviene al actual estado de cosas. Otro, magnifico aporte a esta discusión sería comenzar la contraloría social en cada uno de los entes adscritos al Ministerio de la Cultura, a saber podríamos contabilizar si los recursos se han desviado o si sólo ha sido agotado entre compadres y así evitaríamos el clientelismo, que insospechados amigos del verbo presuponen acto sagrado para cubrir sus gastos y necesidades como suites en hoteles costosísimos, paseos de perros lanudos, consumo de marcas de whisky de 18 años, vuelos aéreos a cualquier ámbito del territorio nacional o internacional, esto incluyendo el pago de dietas a profesionales de la escritura que se reúnen a no hacer nada y hacen gala de la seducción y la adulancia en cuánto ven a autoridades y funcionarios de puestos estratégicos. Cosa rara, jamás se les ve entregando un proyecto que aluda a lo social, al beneficio de los desposeídos; o se valen de la tesis de otros que ellos consideran, están en la tierra para servirlos o se asoman al espejo para reprocharle lo horrible que puede ser el “Otro”, el que esta en frente. A estas alturas no se sabe si son una Red de Escritores o una red de adulantes. Nuestros vicios de nación rica y acomplejada nos siguen y persiguen a diestra y siniestra, los compadrazgos, los apoyos mutuos, los delicados cuidados de nuestras espaldas, la negación del “Otro,” la invisibilidad eterna de los que nos rodean, el boato de los apellidos, el brillo falso de ciertas obras literarias que no valen un comino y el reparto de becas y viajes para los príncipes. Marejada y vuelta de la ola que obedece a la crisis de valores del “espíritu”, que nos acompaña enfermo y fatigado, por ello no avanzamos un ápice en tanto nos creemos “La creme de la creme”; cosa curiosa no tenemos un Nóbel y si algunos de nosotros con seriedad trata de obtener sanamente estos premios, será obnubilado, bien sea por los corrillos ,la zancadilla política ,el ostracismo, ejemplo de ello Ramos Sucre ( el incomprendido) o el caso Miguel Ramón Utrera ( olvidado por el olvido); en cuanto al exilio ( pero no el divino de los elegidos) sino el infame y triste de los que no se rinden ante la seducción y el deseo .Ejemplos sobran como perlas para hacer un collar. Experticias y antecedentes de “Voces insobornables” ¿No pertenece este reclamo de sembrar al país, al hacer y pensamiento de Cecilio Acosta cuando nos señalaba; la falta de fe y de apoyo que es la opinión; la falta de título, que es el derecho y la falta de vínculo que es el deber…? Igualmente aludía que el mal de nuestras naciones no era el de la raza “… el mal no es, no de la raza, es de la falta de costumbres; y es menester fundarlas en el ejemplo y fundirlas con la enseñanza.” Asimismo ante el peligro social de revoluciones súbitas, donde los funcionarios confunden el poder con el maniqueísmo, él reposta “…o poder para todos, o revolución para los excluidos.” ¿No es este el paradigma que buscamos? para finalizar, Acosta sostiene “Da grima esto: al cabo del tiempo hay categorías baldías, funcionarios que no saben, administración que no ve claro, política que teme o que vacila, vocaciones frustradas, industrias desiertas, producción diminuta, parásitos chupones;…”(Nucete Sardi; 1948., p.106) De esta forma “…se desbarata la escala del mérito, se hace una sola masa de los panes de la justicia”, y termina: “Digamos la palabra: un país así se barbariza”; Letra y pulso comprometido en otras latitudes. Odio rememorar al Marqués de Sade. ¿Cómo puede un hombre renunciar A la letra y obturar la locura? Hacer de la letra su grito, la palabra sin papel. Apuesto a Antonin Artaud y su rebelión contra los poderes, su legítima defensa al grito esencial y no brutal de los funcionarios públicos que devienen en capataces de hacienda del lenguaje. Admiro a esos, los genuinos, la carne y la peste del lenguaje los que se entregan al vacío y se exponen como Nietzshe en “la verdad se escribe con sangre”. No era Camus el que decía “Que el ser humano es un proyecto que fracasó”, un proyecto inacabado. Nuestros egoísmos nos llevan a la vera del fulgor de provincia y es ese mismo brillo el que nos alude a cada tanto en nuestra voracidad maníaca de patiquines y Juan Bimbas. Debemos hurgar en nosotros, en nuestras pestes y nuestras esperanzas. Valorándonos, afianzando nuestras fortalezas y analizando nuestras debilidades, para ser mejores y pregonar con la voz de José Martí, lo que él aludía sobre Cecilio Acosta: “Trabajó en hacer hombres; se le dará gozo con serlo”.
VUELTA A LA PATRIA De hecho Samuel Robinsón renunció a las luces del conocimiento para producir velas, asumió una especie de “imperativo categórico” kantiano Asumiendo el sí que lo llevaría a develar nuevas formas de gobierno para las sociedades americanas; hasta recrear la sintaxis y el espacio del lenguaje. Nos hace falta la “bondad natural”, para argüir el regreso al espíritu noble, desprendido que anhelamos en pro y a favor de nuestros escritores y de la nación. De estos solícitos ejemplos no cabe duda que hay que nombrar a Pedro María Morantes “Pío Gil” y su novela El Cabito (retrato cruel del castrismo y sus excesos); Pío Gil murió en el exilio. No podríamos eludir a uno de los precursores del marxismo en Venezuela, Refiérame a José Pío Tamayo nacido en el Tocuyo Estado Lara. De destacada labor internacionalista a favor de los oprimidos; fue periodista, poeta, organizador y fundador entre otros del Partido Comunista cubano; estuvo preso en Venezuela en el Castillo de Puerto Cabello luego de los sucesos de La Semana del Estudiante en 1928, Salió en 1934 enfermo de tuberculosis y muere en 1935 en Barquisimeto. Nos hemos envilecido, situación por demás nefasta del país y su gente. Estamos en El deber de crear los controles necesarios e implementar los mecanismos para no repetir y repetirnos en el pasado y no susurrar en los pasillos de palacio o gritar en las calles a la vuelta de dos décadas, la frase célebre que surgió de los labios de Tomás Lander, lugarteniente de Juan Cristòfomo Falcón y zorro de la política liberal y de toda conveniencia : “Venezuela es un país de cómplices”, hecho que nos cercena sobre todo en el mundillo de las letras, donde eso de la “revoluciòn” creo debemos buscarla en sus orígenes : la calle,los barrios, el campo, la gente común. |