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Hilando voces
más allá del nombre I
La palabra cuando nos atrapa desde los inicios, el vuelo llega a ser luz, fuego, en la continuidad de un oficio como lo es la Literatura. Inicios : Jóvenes con sus escritos en manos, agua de mar se enrosca en sus cajas de tesoros buscan un cauce y asumen el reto de la anchura del río. Mientras, ellos, muestran al espejo que suena con su primera vez, leyéndolos atrapa el hilo contenido en la voz, ve la luz sin ropaje, camina por los espacios hasta que llegar a la estatura, rompiendo la cáscara, dominando el verbo, dando lo más nítido de la fuerza entre grandes son luz hilando propio espejo y entre ellos son voces más allá del nombre.
Milagro Haack
Alba Martínez Ávila nació en Valencia. Venezuela en el año 1980.
Ha publicado en diversos diarios locales, curso estudios en su ciudad natal. Participó en los Diálogos de Literatura y apreciación poética en el Ateneo de Valencia. Se considera una novel poeta, y se centra en el oficio reconociendo que no es pasión o una manera de expresarse, si no, una profunda actividad humana, incesante de búsquedas con un retorno al núcleo del ser, siendo lo inmediato la unión consecuente con el entorno.
…….
Pensé que callaría aquel estruendo de voces
Ahorcaba la manera mas precipitada de la sombra
Que ondulante quema ese árbol en la conciencia
Agitando hasta la más tersa ala
Y un rojo y negro temblando en el brío de las olas
Arriba
En la frontera de la locura, Volátil
Invisible estadía de las lágrimas
Territorio prohibido de la palabra
Más allá de lo que no conoces
Se muerden sueños.
……..
No busco el roce de la boca
Las formas de la saliva graznando en la piel enferma
Agitada orfandad en lo oscuro de mi grito
Que se escucha más allá del viento
Morbo de la tierra que piso cuando soy poseída por ángeles
Espina
Entre sus piernas se escucha un canto de cuervos
Una plegaria muerta por la caída de sus alas.
……
Acabo de tu flor y me extingo en la llama de la vela
Colorida sangre se esparce en el eco de lo poco que queda
Mi nombre
Declarando angustia y libertad de lo que comienza y se pierde
Una luz que arremete los sentidos, inmensidad vuelta carne
Deseo de no Ser ardor en mi sangre
Fornico detrás de tu líquido
Entre sombras
El deseo viscoso de lo desconocido.
…. (Fuegos)
I
Sigue la danza alrededor del círculo
Capa tras capa
Cede ante el fuego.
II
¿Quien calla
El cuerpo cristalino de la lluvia
Cuando se entrega al barro extasiado
Y al fuego de las formas?
Una sangre lila se desprende.
III
Azul
Mis ojos sangran en cada uno
De tus espacios
Mi respiración
Trenza el cuello de tu abismo
IV
Cuando las calles
En el próximo vuelo
Muestren sus dientes de marfil oxidado
Derramare el vino abierto de mi cuerpo.
Selección del libro inédito: Recursos del cuerpo
José Gregorio Parra Camargo , nace en Guacara, estado Carabobo (Venezuela) justo en el lugar donde no lo esperan) en el año 1968, por eso fue presentado en Maracaibo, estado Zulia (de la misma Venezuela) donde si era esperado y deseaban su alumbramiento.
Graduado en informática a nivel técnico y con experiencia en las áreas de educación y administración de empresas. Ha cursado estudios en talleres libres de arte y participado en distintas exposiciones a nivel regional, nacional e internacional, también ha publicado textos poéticos en los diarios del centro del país. Junto a un grupo de artistas del fuego funda la revista “Centígrado”.
Considera que las ideas y la importancia de las mismas viene dada por la naturaleza de su origen y el tiempo en que se desarrollan. Así, quienes escribimos y sometemos a la palabra nuestra creación, en el contexto temporal del acto, debemos como elemento multiplicador del lenguaje, apropiarnos del vocabulario y potenciar su riqueza, engendrando con nuestros autores la visión propicia del verbo hispanoamericano.
…….
Se sirve la mesa
cumpliendo la maternal costumbre de los detalles
intenta un complemento del gusto
con su luz propicia
y las atenciones
espera
observa
asiente
formando parte en el reflejo de metales
se detiene en el gusto a sombra
sin ser invitado.
Tomado del libro inédito: Función de Circo
……
Hurga
conocida ya por la noche
su hambre de fines oscuros
conseguir
unas monedas
o un cuerpo.
……
Sentimiento
más tarde nombre
en este precio
de cuerpo mío
la más cierta de las verdades
Vendiéndose.
Tomado del libro inédito: Virtud Inadecuada
……..
Reservo palabra
sostengo verbo
en el silencio fértil
de su ocasión
ordeno por hábito simple
el reflejo de los afectos
escondo entre oraciones el deseo
en salmos la inexplorada voz.
Tomado del libro inédito: Sangre Inicial
….
Reseña
Curto
junto al recurso de las horas
la complicidad alcanzada
repito en labores
la forma exacta del verbo.
…..
El sonido próximo
excusa la tarde
- impropia en el ritmo y tono de luz –
para una confesión que antecede
cuando escupe y calza la oración
sola
mínima
de la inédita imagen
del pecado filial que espanta.
……
Malabar de espejo
pendiendo
del ambiguo tiempo
ilusa
desvirtuada en los designios
con el deseo
- siempre los deseos
en ti –
niña
que me siembras
de mentira.
Selección de textos inéditos-
Catherine Haack Sulbaran es Diseñador Grafico, Chef y hoy se desenvuelve en la rama de la edición fotográfica... poetisa de nacimiento, con grandes influencias mientras crecía... comienza a escribir a los 9 años, su mamá descubre sus textos cuando tiene 12... a los 16, el papá es quien manda su primer libro “Rosa en Copa de Cristal” a concurso, con el cual gana dos premios literarios. El primer lugar en Upata, y el tercer premio en el Celarg, Caracas, el mismo año.
Catherine guarda el oficio de la escritura con gran timidez ya que sus escritos viajan sobre una buena copa de Vino Blanco espumoso y recorre el paladar con gran frescura...
Una descripción sobre Catherine es imposible, la libertad propia no permite el límite de un solo término... simplemente viajemos sobre el inconsciente de su escritura, veamos hacia donde nos lleva para descubrir un mundo que no tiene explicación pero si una sonrisa al terminar cada texto.
Suscribe con un enorme gusto: Catherine Haack Sulbaran... saludos.
….
Bailoteo sobre la lluvia hasta
que cesa de llover
entro
y
me desnudo
dejando que el resto de cada gota se funda
con mi sudor palpando el cuerpo
al percibir como resbalan hasta los pies
mientras la niña de coral lejos se retira
acercándome la imagen de tu rostro
que se vislumbra cuando veo como se unen
para formar alrededor de mí
balsa bajo suspiro de gotas.
….
Mi cuerpo esta seco
en el espejo de rosas me reflejo
sintiendo la caricia que me devuelve
marea intranquila
y sigo riendo alejando aquella boca
que despierta belleza cuando llego a la orilla
no se pierde del reflejo la gota
encuentro.
…..
a: Nathalia Popovic
Rosa en copa de cristal
el siamés la caricia
bebé que encanta
envuelve
y me hace sentir lo más puro
mientras conozco lo hermosa
marea inmutable
el siamés en la arena se acuesta
y un reino brilla con melodía que encanta
mirando su colorido follaje
dos mundo se encuentran
piel tan delicada
mirada que atrapa
sintiendo sus caricias
SONRIO.
Selección de libro inédito: Rosa en Copa de Cristal
……
Puramente me confieso
en la inmortalidad de mi ser
donde el gesto queda impune a la luz
y mi cuerpo se entrega hacia el altar
para dejarlo ir
con el fuego de cercana voz.
……
Asustado aliento
al viento de mi mano
que abro
cuando toca su penúltima melodía
dejando atrás
llanto ajeno
sólo
en un corto silencio .
…...
Silencio que profundiza mi voz
murmurio al cual no pertenezco
me niegan la mirada
talla la flor
el color de mis dedos.
…..
No bese mi fosa
no beses mis labios
porque hay ángeles en el cielo
observándonos
No toques mi fosa
no toques mi cuerpo
porque habrán días
noches
y amaneceres rojizos
No delires por mi fosa
no delires por mi boca
porque hay un vacío de distancia
Y sólo te dejo una rosa
con cristales de tu vestigio aroma.
.......
De los misterios que se sumerge el ser
donde sólo hay…
que esperar el silencio reciproco de la esperanza…
No sería un abuso al universo
y a mí
¿Qué he esperado por ti?
Mundo
el cual no llega su fin.
Pero por fin estoy extinta
¿Qué debo hacer?
Cuando quedamos sólo en el polvo
después que éramos…
La Piedra.
a: Elizabeth Schön
…...
Sosiego mi alma
que transparenta latidos de pensamiento
Mujer
donde beso tu matiz
para representarme tu presencia
Talla de Velas.
……
…Simplemente soy un roce
aroma…
que se va perdiendo en tu cuerpo .
……
Somos parientes de la noche
somos amantes de los amantes
y nos deslizamos en sangre para mirar las sombras
y venimos de la penumbra que se adhiere en luz
para recordarnos que estuvimos ahí
con pieles
y ahora en hueso y polvo
reventamos los cristales del día
para reflejarnos en los sudores de que una vez fue
nuestro cuerpo.
Selección del Libro inédito: Siameses y Serpientes
José Antonio Galindo Jiménez . Nace en Valencia, Venezuela el 24 de diciembre de 1979. Licenciado en Economía, Universidad de Carabobo, en el año de 2003. Su primer libro inédito "Inicio de Movimiento", es un poemario compuesto de 30 textos, escritos durante los años 1997- 2000. Ha participado en los talleres de Apreciación Literaria del Ateneo de Valencia, asimismo, en lecturas de textos poéticos y publicaciones conjuntas en periódicos locales.
Apreciación sobre la Poesía : La visión, canal por donde la imaginación sostiene al lenguaje como paso de la identidad, el deseo y la relación entre los seres. La certeza como permanencia, al convivir la visión y el lenguaje, traspasando la incertidumbre, encontrando cercanía, entendimiento, paz y sorpresa.
….
Colándose se desviste
atado a su propio juicio
entre perderlo y quedarse
se acelera siempre al medio
preciso
para disminuir cada vez
marchando sobre lo congelado
quiere escapar
atemporal
….
Unión
Pienso en la Mona Lisa
callada soledad sosteniendo el paisaje
palpitando
pulso que me saca
me vive
hacia el inicio
……
Donde la semilla sacrifica su grito
verde luz corona mis sentidos
tenue líquido sucumbe en el centro
alfombra rocosa con vellos de permanente rocío
humedad oculta habitando la entrepierna
virgen valle
vida llena
donde comulga todo indicio
…….
Camino de invisible línea
cirro de blonda brisa
reflejo vahído en mi palabra capilla
redentor anillo de mañana respirar
luminosos ritmos
avivan festejos en el valle cofre
suena la tinaja suena la tinaja
saludo a escuchar la boca de sus manos
dedos toda y boca
su boca noche
labios nocturnos donde anochezco
….
Sobre mi mano
el extremo de la semilla
se asoma
botón de la piel
como nudo que mantiene
a los cuerpos en vela
entre aire y pulso
descubriéndose en la vuelta
y flota
dulce altura piedra para mí
....
Rama de la tarde
sosiego de tus gotas
cambiante aire envuelves al andar
danzan crines por la grama de mis pies
se abre tierna húmeda arena
brisa norte yaciente canto
fina lisa sobre círculo cauce
llueve rama de momentos
otrora sostén de flor en oración
desnuda cálida por arte
rama de la tarde
en cada gota
atravesada por el canto
florece en oración
…...
En la arena
antes en la sal
despierto
para detenerme
cubierto
con huellas de hoy y de brisa
tendida
sobre la curva azul
de mi almohada
en movimiento
Selección del Libro inédito: Inicio del movimiento (1997-2000)
Narrativa
Javier Domínguez Valencia Venezuela (1977) Ingeniero de profesión. Ganador V concurso de literatura juvenil Ateneo de Caracas. Finalista I concurso de narrativa breve El Parnaso (Sevilla 2004). El camino de los Hilos libro de cuentos (2004). Once cuentan en sábado (2005) antología de relatos de talleristas de La Letra Voladora. Para Javier la escritura es: “construir ficciones se conoce como la habilidad de escribir mentiras veraces, pero con el tiempo descubres que la verdadera mentira es la que está fuera del papel.”
……
LILAR
Me dedico a la invención de palabras, hace años que práctico este oficio cuyo nombre es el de palabreador. De hecho, el nombre de mi carrera es uno de mis inventos. Cuento con orgullo la inclusión de cinco de mis palabras en el diccionario de la Real Academia Española. Hace un par de años me ofrecieron un cargo dentro de esa institución, pero el trabajo tras los escritorios en ambientes perfectamente definidos, precisados, nombrados , sería el fin de mi alma, es decir, un esencidio (aniquilación de la esencia de las cosas).
Amante de mi oficio no puedo evitar buscar palabras para describir los elementos innombrables a mi alrededor. ¿Cómo dejar sin nombre al latigazo eléctrico que entumece mi espalda cuando estoy atemorizado? A pesar de lo inusual de mi trabajo, he desarrollado un método el cual me permite determinar la necesidad de adjuntar una palabra a un suceso o cosa. Primero, tengo que encontrarme con algún evento o ente cuya descripción escape de mis labios. Una vez hallado este elemento, paso a consultar mis diccionarios y me sumerjo en mi biblioteca por dos o tres días, durante ese tiempo me comunico con mis amigos en la Real Academia y les describo el ente a nombrar, ellos también buscan en sus archivos, además consulto en Internet varios diccionarios electrónicos, si el ente pasa estas pruebas entonces voy a la segunda fase: determinar si el ente es un adjetivo, un sustantivo, un adverbio o un verbo. Mi pasión son los verbos, a veces peleo con estas situaciones innombrables para convertirlas en verbos a fuerza de voluntad, pero tal cosa no puede hacerse, es preferible dejarlos fluir como simples adjetivos o adverbios que condenarlos a desaparecer del lenguaje sólo porque no tienen la talla para ser verbos. Cuando era un palabreador novato caí muchas veces en las averbaciones (lucha fútil para convertir en verbos palabras que no se lo merecen). La etapa final del proceso consiste en construir la palabra, esta es la parte que más disfruto y puedo pasar semanas pensado en cómo bautizar a mi nueva invención. A veces siento debilidades por la letra A, porque así se encontraría a mi palabra entre las primeras del diccionario, pero esta sección del lenguaje está atestada y debo ceder para páginas menos pobladas de estos textos. Entonces divago al extremo de llamarlas por la Q o la K , porque así sería mucho más sencillo encontrarla. Algunas veces, las palabras saltan con un nombre evidente. Como lilar . Este fue un caso que surgió en la brevedad de un viaje en auto. Lila y yo somos amigos desde hace años, regresábamos de un seminario de lingüística en Caracas. Fuimos en su auto y ella manejó durante todo el trayecto desde muy temprano. Cuando culminó el evento y decidimos volver, nos detuvimos a cenar en un restaurante en la carretera, eran cerca de las nueve y luego de disfrutar de sendas arepas, ella me entregó las llaves de su carro. Salimos del local y apenas tomamos la autopista, Lila se disculpó porque deseaba tomar una siesta, reclinó el asiento hasta su máxima horizontalidad y cerró los ojos. A los pocos minutos supe que dormía porque acaricié su cabello sin que mediara su permiso. Mientras manejé, el tráfico pareció disminuir, las luces de los autos no me molestaron, la radio sonó armoniosa hasta en los comerciales y el presente se convirtió en un instante apto para respirarlo, sentirlo y entender la sutil diferencia entre los silencios monótonos que abundan en la cotidianidad y ser el guardián de un templo de sueños. Cuando llegamos a mi casa la desperté y nos despedimos con un abrazo, quise decir algo, pero el temor a construir una cursilería hubiera sido un esencidio contra ese momento.
Esa noche recordé los significados de la palabra lila , árbol de la familia de las oleáceas con hojas acorazonadas, sinónimo de violeta o morado, también es la obra de Dios en hindú, la noche en hebreo antiguo, un jardín maravilloso de algún libro, apenas un sustantivo. Era imprescindible proteger aquel momento del virus de lo efímero y sólo los verbos tienen ese don, por eso lilar apareció en mis labios con la misma naturalidad de un respiro. Lilar (instante íntimo con la mujer que no sabemos amar).
La palabra fue aceptada casi de inmediato por la Academia , era inevitable, todos sus miembros confesaron haber lilado alguna vez.
EL RITO
Hoy es el día de la entrega. Desde una ventana puedo ver los picos de las montañas que rompen en zig-zag la serenidad del tapiz nocturno. Pronto las estrellas cederán a la imposición del Sol e iniciaremos esta inusual mañana.
Mis manos se agitan sudorosas buscando labores. Pronto, pronto iremos a los pozos de barro y podré cubrir a mi amiga Luna y a las otras con el lodo que preparamos ayer en la tarde. Fue el trabajo más arduo, cargar vasijas de agua desde el riachuelo hasta los pozos, se hace tan duro, especialmente en el verano cuando el Sol incendia los valles y obliga a todos los elementos a esconderse: las nubes se disipan y los ríos se retiran. Mi abuelo dice que huyen al mar para escapar al calor. Yo le creo. Yo también huiría, pero no este año, porque hoy tendré el honor de entregar el regalo de mi familia a los dioses.
Cada año cuando el calor quema los valles, y ahuyenta a las aguas y a las bestias, la hija mayor de cada familia debe hacer un regalo al Sol para hacerle saber que no lo hemos olvidado. Cuando conoce de nuestros afectos se entretiene con las otras estrellas y deja volver a las nubes preñadas de ríos. En los años anteriores pude ver a las hijas de los vecinos dar sus ofrendas, pero mi familia no pudo colaborar porque yo no tenía la edad suficiente. Pero ya han transcurrido mis quince veranos y podremos participar de los honores para salvar a la tribu. Desde hace tiempo me preparo para este día. El sacerdote nos ha explicado cada uno de los pasos de nuestro ritual: primero cada mujer visitará la casa de un vecino donde será recibida con un abundante desayuno, luego iremos al pozo donde nos cubriremos con el lodo y después que seque cada una le regalará a otra un tatuaje sobre la falsa piel de tierra seca. Finalmente, cuando el Sol llegue a su cúspide regresaremos a la aldea y nos reuniremos alrededor de la plaza. Nosotras haremos un círculo, el sacerdote dirigirá las palabras de apertura, luego nos acercaremos y él entregará nuestros presentes al Sol.
Pensé por muchas noches en cuál figura le daré a Luna, me angustiaba saber la proximidad de la fecha y no saber el dibujo que trazaré con mis dedos en su piel. Ayer cuando cargábamos las vasijas pude ver el envase de Luna lleno de agua, ella se detuvo unos segundos a tomar aire y una mariposa se posó sobre el espejo circular del agua, al sentir sus patas hundiéndose en el líquido partió fugazmente dejando las ondas concéntricas en la boca de la vasija. Ese será mi regalo para Luna: la mariposa y los círculos concéntricos en el agua. Ayer, mi madre ha hecho a escondidas un ramo con las pocas flores que encontró y sé que me lo regalará después del acto en la plaza, la escuché tarareando una canción con la que solía arrullarme. A veces los padres sienten que nos pierden con los años.
Ya puedo ver una corona brillante sobre los cerros, ahí se acerca la mañana. No puedo seguir acostada, me siento a la entrada de la choza y disfruto de las fachadas pálidas de las viviendas vecinas. Desde aquí puedo ver el altar de la plaza, es una piedra inmensa, lisa, ladeada. Aún se puede ver la mancha oscura de sangre de los sacrificios del último verano.
Javier Domínguez Venezuela
(Nota: las reseñas y selección de textos fueron escritas por cada uno de los jóvenes escritores)
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