|
LA MAGIA DE LAS ROSAS EN EL CAMINO DE ROBERTO MANZANO.
Después de leer el estudio crítico sobre la obra del escritor cubano, Roberto Manzano, (Ciego de Avila, 1949); realizado por la Dra. Ivana del Pozo, Profesora de Literatura Latinoamericana, en la Universidad Estatal de Youngstown, Estados Unidos, muy completo, por cierto, poco podría añadir que no sea el seguir a paso lento el largo recorrido de un poeta que se nos pierde de vista en su sistemático dialogar con los elementos de la naturaleza, que se reiteran en su poesía; es un andar reflexivo donde se entrecruzan, la libertad del pensar y la libertad del soñar, (mundo mágico del poeta); con una extraña sensación interna de aislamiento; que busca palabra tras otra salir hacia la superficie de un Universo abierto a los senderos que, anhela transitar; quizás el sueño de expansión que tanto necesita el alma, y que los muros del cuerpo no le permiten, como otros tantos que sin nombrar existen alrededor del arcoiris de la Tierra.
Yo me voy sin embargo, con la huella que percibo sobre la hierba del camino; yo me voy para quedarme prendida en los olores de las tardes, que arrecian la mirada en los horizontes imposibles; yo me voy para quedarme adherida a la hiedra de los muros, atisbando la magia de las rosas, al lado de un poeta que nos muestra, señala, indica el verdadero camino de la Poesía; en fragmentos, lamentablemente, y tal como él mismo nos lo dice: “…toda muestra mutila ferozmente…”, para continuar: “¿Se puede ofrecer con absoluta lealtad una emoción astillada, un sentimiento descuartizado, una cosmovisión entrecortada…? “No son buenas las tijeras para los productos del espíritu. Mucho menos para las actividades compactas de la imaginación”. Y después de estas reflexiones, su poesía que ha andado conmigo estos días primeros de otro tiempo:
(fragmento de un largo poema)
VOY A SALIR AL MAR, a partir atravesando las aguas verdes de la orilla,
las azules de lo alto, a entrar en lo más abierto:
me laceran los muros, los muros, los muros, todos los muros, los muros
propios, los muros ajenos, la letanía de los muros; el hombre es un animal
erigidor de muros, donde se detiene cierra el aire en torno pidiendo escarapelas y salvoconductos; un hombre solo está entre sus muros íntimos,
cabeceando entre sus lindes, cercenándose las salidas más amplias…
EL HILO
Entre todas las cosas pasa un hilo: /no es de un solo color sino de muchos y va uniéndolo todo en lo secreto:/ cuando te paras, el hilo se detiene y apenas te encaminas va contigo:/ así la flor, la luz del alto día,a través de la noche, del tiempo y de la tierra, debajo de tus plantas y encima de tu frente/el hilo te acompaña solo, en el mismo borde de la muerte, /con otros, hacia el centro de la vida, cruzando la avenida populosa/ o de pie en el peñón del litoral/ entre las hojas pasa el hilo,/entre los miles de calzados pasa el hilo/ y pasa de una cosa a otra, pasa de las cosas a ti, de ti a los otros y luego de los otros vuelve a ti:/el hilo simplemente, va en la tierra/coordinando el suceso y la esperanza,/ la materia y el sueño,/el afán y la dicha/ y el hilo te acompaña sin descanso, / te sigue sin reposo mientras vivas/ y al caer en la muerte, entonces su color se ilumina en el bosque de la sombra.
HACIA LA LUZ (Fragmento)
Nada de cuanto vemos es hijo del azar.
Todo fue, grano a grano, formando la mazorca.
Todo fue, piedra a piedra, formando la montaña.
Pasó el día y el mes, la hora y el segundo,
y en un día los átomos tejieron sus cadenas
y en una hora cerraron sus enlaces
y entre la conjunción y el distanciamiento
de las cosas que pasan en la tierra
se formaron las cosas de la tierra:
así sucedió y aún sucede
y sucederá siempre:
otro tanto pasó entre los humanos
y aún no estamos hechos al transcurso
sino que deseamos quedarnos para siempre…
|