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PEDRO SUÁREZ
Poeta para
toda la vida
Ivonne M. Rincón Moreno
irincon@correodelcaroni.com
Foto Antonio García Jr
Pedro Suárez recuerda que su amor por la lectura empezó cuando trabajaba junto a su padre en la quincalla que tenía para vender, entre bacinillas y potes, revistas de cuentos y libros. Suárez aprovechaba esas jornadas de trabajo para leer historias fantásticas y de vaqueros, sin pensar que con los años la escritura se volvería parte de su vida.
A sus 44 años, Pedro Suárez asegura que le gustaría escribir toda la vida Pedro Suárez recuerda hoy entre risas la expresión en el rostro de sus padres, cuando él les dijo que en lugar de convertirse en contador público quería ser escritor y poeta. Se revela como un hombre amante de la ciudad, la cultura, un buen libro, una buena conversación y un buen café. Reveló que una de sus mayores tragedias es haber vivido en un pueblo y no en una ciudad.
Aunque de antemano asegura que más fácil es escribir su historia que contarla, hizo el intento, y entre risas comenzó a recordar su infancia en Upata.
"Nací en Upata, he vivido toda mi vida en Upata en una circunstancia, ajena a mí quizás porque yo no la decreté... y se ha extendido mi estancia en Upata. Casi toda mi generación vive en un constante deseo por la ciudad, y creo que en los pueblos la gente siempre quiere irse a la ciudad. El poeta Fernando Pessoa decía: Navegar no es preciso, es preciso navegar, porque siempre es importante irse de los lugares. Eso me ha colocado a mí siempre en una especie de exilio interno en mi pueblo, y eso le ha pasado a muchos escritores, a mucha gente... y quizás esa causa fue el accidente que tuve a los 17 años".
Mientras transcurre la conversa, Pedro Suárez hace gala de su conocimiento de la literatura y una y otra vez hace referencia a poetas y escritores y su obra, y son estos continuos incisos los que van amalgamando cada una de las fases de la vida de este escritor upatense.
La Atenas de Bolívar
A Upata se le ha llamado la Atenas de Bolívar, porque de ella han salido importantes poetas, escritores y artistas plásticos que se han ganado un lugar importante en los círculos del arte y la literatura. Pedro Suárez es uno de los exponentes de la poesía, la escritura en el estado, además que ha empleado todas sus fuerzas a la promoción de la cultura desde diferentes cargos que ha ocupado, siempre vinculados a la cultura y al desarrollo social de Upata.
Cuenta que toda su generación se fue a estudiar fuera de Upata, "son profesionales, de esa IV República que podíamos estudiar en universidades públicas por mil 500 bolívares, por unos niveles de calidad bastante buenos. Y tuve este accidente automovilístico, pero continué mis estudios e ingresé a la Universidad Nacional Abierta... ¡y tomé una mala decisión!, jajaja porque me dije, para qué eso de ser contador público, que era mejor ser escritor. Tengo un amigo que me dice que hoy seguiría siendo el mismo escritor, solamente que tendría una profesión que me reportaría".
- ¿Con cuántos años tomó la decisión de dejar la universidad y dedicarse a la escritura?
- Mi enamoramiento por la lectura empezó desde muy joven, porque con mi padre que es un hombre dedicado al comercio, atendíamos el negocio que era una quincallería, pero él además de vender bacinillas, baldes y peroles compraba libros, y allí me vine la afición por los libros.
- Usted iba y se leía los libros para la venta
- Síii, porque había un ambiente favorable para eso. En el liceo había algunos amigos que éramos malos para hacer deporte y buenos para fumar cigarros y que nos gustaba la literatura, ojeábamos los libros.
Recuerda que él y los de su generación estudiaron con una cultura del cine, "íbamos a las 4 salas de cine que tenía ese pueblo, y todos los días íbamos al cine, pero debajo del brazo cargábamos cuentos, historietas de todo tipo y los intercambiábamos con otra gente. Y me nació el amor por la literatura, con esas novelitas vaqueras, leyendo uno aprende de todo".
"En el bachillerato leíamos los que no nos mandaban los profesores, lo que nos gustaba. Y siempre he dicho que nosotros impusimos la moda de andar con libros en la mano para todos lados, eso nos daba caché. Por ejemplo, recuerdo que en cuarto año andaba con libros que me recomendaba un profesor de historia y casi todos los leí", suelta entre risas.
- ¿Paseó bastante esos libros?
- Sí... los paseé bastante. A veces me tocaba pasear a Cortázar, a Fernando Pessoa, más que todo a los poetas.
- ¿Pero sí los leyó después?
- ¡Claro!... por allí vino un poco mi afición a la literatura.
- Se acuerda ¿cuándo fue que empezó a escribir?
- Sí, claro. Empecé escribiendo cartas a los amigos que se fueron, a las novias que se fueron porque salieron del bachillerato y empezaron en la universidad. No teníamos Internet y la única forma de comunicarnos era por cartas, puro correo. Muchas de esas cartas eran muy bonitas, yo tengo un amigo entrañable que se llama Carlos Villaverde, que formó parte de un proyecto editorial y él escribía las cartas más hermosas que he leído, y de ahí pasamos al cuento y la novela, como un paso normal.
De la poesía al cine
Llegó una época en Upata en la que a Pedro Suárez y a su grupo les dio por quejarse del pueblo, porque "los cines cerraron, formamos entonces un cine club en 1988. Eso fue un momento de sueños, nosotros llevamos el cine a las comunidades de Upata, a los barrios, a las escuelas, y teníamos un lugar que se llamaba la Sala de Arte Jau Jau, que le colocamos ese nombre que era la antigua sede de la Casa de la Cultura y ahí presentábamos títeres, películas de súper 8 y proyectábamos nuestro cine allí".
Como todo el material de cuentos y poesía que ellos producían no lo publicaban en ninguna parte, a Pedro Suárez y sus amigos se atrevieron a fundar el Fondo Editorial Predios en 1992. "Con ese Fondo Editorial publicábamos lo que nosotros llamábamos literatura dura para iniciados, publicábamos ensayos de Borges en un pueblo que no tiene tradición de lectura, y al que además teníamos que mostrarle nuestro trabajo. Entonces, creamos el Cuaderno de la Memoria que era un cuaderno de historias y crónicas de Upata y todo el mundo publicaba".
Fue entonces cuando se decidieron a publicar un libro con la obra de los poetas jóvenes de Upata, que se llamaba Colinas y Colindantes, por las colinas que eran los escritores que ya estaban consagrados y los colindantes que eran los escritores que apenas comenzaban, ese proyecto en 1992 fue publicado y el sueño finalmente tenía papel, palabras y portada.
El oficio del escritor no es sencillo, un proyecto literario no se da de un día para otro, hay textos cuyos autores tardan hasta 10 años en publicar. Y esta realidad no es ajena para Pedro Suárez, quien tiene desde hace 8 años un libro pendiente. "A veces pasa un año y no lo toco", reveló.
Suárez tiene en su haber 6 libros, entre ellos: "Diez al azar" (Antología periférica de la nueva poesía Venezolana), publicado en el 2002; "Brindis para irse", publicada por el Fondo Editorial Predios en l998; "50 Haikú para amarrar el Sol", Ediciones al Sur, l993; "Perfil de Aguja", Colección Las formas del fuego, Monte Ávila Editores Latinoamericana, 1993; "Remiendos", Ediciones Miguel Otero Silva / Fondo Editorial del Caribe, 1993; y "Colinas y Colindantes", Predios Editores, publicado en 1992.
- Luego de una pausa en la escritura de hasta 10 años ¿es fácil retomar el hilo de la narración?
- Sí, es fácil... porque es como si empezaras a hacer las cosas nuevamente. Empiezas todo de nuevo, tienes una visión diferente, ves que hay artículos o adjetivos que te molestan, hay un verso que te parece ridículo, una palabra que sientes que no la usarías más nunca.
- ¿A quién le dedicó esa primera poesía que hizo? ¿de qué fueron esos primeros versos?
- Me la dediqué a mí mismo porque en ese momento trataba de explicarme cosas.
- ¿Qué quería explicarse?
- Esa fue una poesía de dolor, y era una poesía con la que trataba de explicarme qué hacía yo aquí. Esas preguntas me las comencé a hacer como a los 15 años, ¿para qué uno está aquí? Y entonces los grandes poetas como que lo han respondido, y uno lo que hace es repetir. Por ejemplo, Vicente Gerbasi se hace la pregunta y responde: "de dónde venimos, venimos de la noche y hacia la noche vamos; y a todos nos toca responder esas preguntas sobre la existencia, sobre la muerte, sobre la vida, la bondad...
- ¿Qué es más fácil hacer poesía, cuentos, una novela, o su columna? ¿es el mismo nivel de complejidad?
- Yo tengo el sueño de hacer una novela, y los poetas tratan con mucho respeto a la poesía, porque dicen que hacer poesía no es fácil.
- ¿Por qué no es fácil?
- Hacer un verso es fácil, puedo hacerlo con una facilidad impresionante. Rimar es más fácil aún, pero colocarle vida al verso es más complicado, porque tú te puedes engañar por un rato, pero no te puedes engañar siempre. Cuando tú vas a escribir poesía tienes que tener algo que decir o que decirte y tienes que buscar una manera, tienes que trabajar con el lenguaje. Yo tengo un proyecto que me está rondando en la cabeza para hacer una novela.
Madrugadas de escritor
- Para escribir tiene que tener de antemano una idea ¿cómo es el proceso?
- Yo no tengo libros de cuentos, yo tengo cuentos escritos, cuentos perdidos que nacen de historias de la nada. Sobre un personaje que colecciona relojes porque quiere evitar que la gente sepa a que hora murió y en su cuarto tiene como mil relojes y cada uno con hora distinta. Un poema nace de un verso, de una situación, el poema es muy extraño, convoca cosas raras.
- ¿Cuál es la mejor hora para escribir?
- A mí me gusta escribir de madrugada, llegar cansado a la casa para dormir, y levantarme a la una de la madrugada para escribir.
- ¿Por qué de madrugada? ¿Qué tiene la noche?
- El silencio... me gusta escribir en silencio, porque el silencio es compañero de la poesía. Para escribir tiene que haber silencio, sin silencio no puedo escribir ni una línea. Tengo que esperar que mi hija se duerma para poder escribir.
Confiesa que otra cosa que le intriga de la noche es que a la 1 de la mañana hay miles de personas dedicadas al delito, al amor, al trabajo. "Siempre me ha llamado la atención la noche".
- ¿Qué dice su hija de su papá poeta?
- Estoy pensando escribirle cuentos, ella me preguntó qué era el miedo y estoy escribiéndole un cuento que se llama Mi primer miedo.
- ¿A quién le gustaría escribirle una poesía?
- Me encantaría escribirle 5 buenos cuentos a mi hija, pero a un personaje de afuera no, a menos que sea un ensayo y los he escrito sobre Alejandro Otero, Soto, pero son ensayos, ejercicios del pensamiento racional no poesía. Uno siempre le escribe poemas a la persona que ama o deja de amar.
- ¿Qué es lo más satisfactorio de ser poeta?
- Yo me he divertido siempre con la escritura. Conozco escritores desgarrados que andan sufriendo, que les cuesta muchísimo escribir y además le gustan que lo reconozcan y digan ¡allá va el poeta!.. yo siempre he dicho que quiero ser un buen poeta de segunda, más nada. Y solamente con escribir algo soy feliz, la palabra me hace muy feliz, escribir un párrafo me hace sentir excelente.
- Si alguien le dice que no puede escribir más ¿qué pasaría?
- Oyeeeeee, te digo que me pongas a contar dólares y a gastar el 10%, jajajaja. No a mí me gustaría escribir toda la vida.
- ¿Entre leer y escribir?
- Me gusta más leer porque lees a los otros, y los otros escriben muy bien, sobre todo a los grandes escritores. Me gusta leer a Cortázar, a Borges que creo que es uno de los escritores más fabulosos; hay escritores nuevos que he ido descubriendo, como Santiago Gamboa, Xavier Velasco que acaba de sacar un libro que se llama el Materialismo Histérico; ellos escriben muy bien.
- ¿Qué es lo que le disfruta de un buen libro?
- Me gusta un libro que me sorprenda con las cosas que dice. Un libro que me marcó de forma definitiva fue Rayuela de Cortázar. Hay gente que se divierte jugando bingo... yo también, hay gente que se divierte jugando maquinitas... yo también; hay gente que se divierte escribiendo... yo también.
- Un libro que no se canse de releer.
- Un libro que no me canso de prometerme releer es el Quijote, y nunca lo he releído.
- ¿Por qué?
- Porque nunca he bajado de peso después del 31 de diciembre, y nunca he dejado de cumplir años. Yo lo leí cuando tenía 15 años y siempre dije que lo iba a releer, pero no lo he hecho. He vuelto a él para leer dos pedazos, pero nunca lo releo.
FUENTE DIARIO CORREO DEL CARONI
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