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MILAGRO HAACK
LA FOTOGRAFÍA COMO LÍRICA PERFECTA
Carlos YUSTI
El arte es en muchas ocasiones una experiencia, una manera de filtrar la realidad con vaivenes dramáticos o cómicos. El arte se nutre de la realidad, busca esa metáfora silente de la belleza por encima de cualquier contingencia.
Milagro Haack es poeta con varios libros publicados. Su condición de artista inquieta la lleva a experimentar con otras expresiones del arte. En esta oportunidad es la fotografía. Su intención es expresarse sin renunciar a su voz poética interior. De allí que unas fotografías de niños damnificados de Vargas sean la plataforma ideal para llevar lo lírico a un punto estético crítico, sin renunciar a la belleza, a ese canto mundo de la poesía convertida en imagen.

Milagro denomina a este conjunto de fotos “collages” y en cierta medida a un encuentro fortuito de imágenes que se yuxtaponen para ofrecer una imagen totalmente nueva, una imagen que expresa un drama sin renunciar a una estética de exacta proporción lírica, de inigualable equilibrio plástico. Fotografía, color y poesía se ensamblan en estos trabajos de una manera reposada. Hay una meditación plástica que busca traducir una experiencia dramática sin renunciar a las posibilidades del arte como registro y expresión de esa realidad que nos rodea.

Otra característica de estos collages reside en su juego cromático que suaviza los bordes del drama y ofrece una metáfora de la vida sin caer en lo panfletario, ni lo cursi con pretensiones. Hay una lírica que busca la perfección y la armonía entre imágenes y color. Milagro explora las posibilidades de la imagen y el resultado es un trabajo plástico de excelente factura.

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