CAMPO MINADO
 
 

FRANCISCO AREVALO

 
 

 

Si hablamos de pàjaros y vuelo Tus manos

A mi que en ocasiones presumir me cuesta todas las cifras del mundo

Y o que no tengo nada de decente y no se bailar

Sin pestañar tengo los ojos vendados

He sentido las picaduras del mediodìa en un rincón penumbroso

Donde los huecos del tiempo van dejando latigazos

Y o que carezco de hermanas multitudes fortunas y silla ergonòmica para pensar

Asumo que soy un fermentado herido por tu estrella

Y un enemigo cruzado de esos de mal agüero

Que no han sentido tus labios de hortaliza

Y o que he visitado la casa de los fundidos

He dejado colgados mis sucios zapatos en el corazòn de un bucòlico yagrumo

Que descubrì que cada quien vive olvidado en su presente

Con las pastillas de la indiferencia volteando caminos en tiempo de cuaresma

Cada quien se inventa sus alegrìas

Porque las tristezas son ciertas Certeras como una lagrima

Yo que el amor te lo he ratificado lejos de la duda

En el remolino de esta tarde de jueves que desafia al mal humor

Me instigas a la oraciòn melodiosa

Apartar el cabo suelto de los dìas a pesar de que sè de andrajos

De garzas blancas que revolotean su plumaje salpicado de progreso

Nunca he logrado la manera de decirle a una mujer que la extaño

Sin dejar la la piel en  los muros del silencio

Amor seguirè rayandote en las espaldas de un domingo

En los pies dormidos de la mañana

Enterrando el hocico en la pàgina que gravita

Con antipatía y escamoteo inundo ciertos dìas de paquidermo para seguir escribiendote

El ayer es mi arcilla La razòn por la que no volví

Suele ser este escondrijo de palabras la gota inútil que mueve mis venas.

18.01.2006.

 



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