Joan Brossa. Barcelona, España. Poeta catalán (1919-1998). Escribió centenares de libros de poesía, teatro y prosa y realizó poesía visual, objetos e instalaciones. Fue cofundador de la revista “Algol” y “Dau Al Set” a finales de los cuarenta. Colaboró con artistas de la categoría de Joan Miró, Eduardo Chillida, Antón i Tàpies y Chema Madoz, etc. Entre sus numerosas exposiciones destacan las de la Fundació Joan Miró de Barcelona (1986 y 2001), la del Centro de Arte Reina Sofía de Madrid (1991), la del IVAM de Valencia (1997-98) y la participación en la Bienal de Venecia de 1987. Recibió los siguientes reconocimientos: Lletra d'Or de la Generalitat de Catalunya en 1981, Premio Ciutat de Barcelona en 1987, Medalla PICASSO de la UNESCO en 1988, Premio Nacional de Artes plásticas y Premio Nacional de Teatro de la Generalitat de Catalunya en 1992 y 1998, respectivamente. Actualmente la Fundación Joan Brossa se ha dado a la tarea de difundir su espíritu y su obra. El material de esta entrevista constituye una síntesis del pensamiento de Joan Brossa y de su peculiar estilo de expresión oral y escrita (conferencias, ensayos, entrevistas), recogida en muchos de sus libros, catálogos de exposiciones y notas de prensa. Es un registro exhaustivo y minuciosamente seleccionado. Mi gran aprecio hacia su obra plástica; poesía experimental, visual, objetual y gráfica es fácilmente constatable aquí. De Brossa destaco su capacidad creativa, su actitud poética ante la vida, ideología libertaria y espíritu desafiante. Tanto la labor como el pensamiento de Joan Brossa constituyeron una unidad (o una diversidad), indisociable a su existencia y a su experiencia de vida.
Joan Brossa: “Mis objetos buscan la analogía y la metáfora visual”
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F.F.- Sus inicios literarios se sitúan durante la guerra civil española. Sus primeros poemas fueron escritos en las filas del Frente Republicano de Lérida, donde usted describe una emboscada o escaramuza de la que formó parte... ¿no es cierto?
J.B.- “Lo he contado mil veces. Empecé a escribir en el Frente de Lérida: la descripción de una escaramuza en la que participé. Perdí el texto en la ofensiva del Segre. Fue publicado en un boletín de la 30 división. Durante la guerra leía poca poesía; sólo pensaba en ella”.
“Se trataba de hacer prisioneros a unos moros que se habían infiltrado. Tenía 17 años, era de la quinta del 40. Siempre he dicho que la guerra vino a ser, para mí, una especie de epifanía, porque fui herido, y realmente a partir de este hecho cambié, fue cosa de iniciación. Me hirieron en un ojo, en claro paralelismo con la Tetralogía de Wagner, en la cual Wotan tiene que sacrificar un ojo para adquirir la sabiduría interna. En mi caso, aunque no lo perdí, la connotación es parecida. Fue curioso, yo estaba en la trinchera, en el puesto de observación, estaba solo y oí que me llamaban, me volví y fui hacia atrás; al momento cayó un proyectil de mortero donde yo estaba, me hubiera caído encima si no hubiera retrocedido. No estalló. La herida fue producida por las piedras que lanzó el fogonazo. Pero allí no había nadie; no me habían llamado. Parecía cosa de magia. Así empezó todo. Algo se despertó dentro de mí”.
F.F.- En 1950, usted rememora los hechos en un poema titulado: “La batalla del Segre o el segundo nacimiento”, y que fue publicado en el libro de la 30 división …
J.B.- “Sí, sí…”
Las bombas caen ruidosamente.
No haré una narración detallada del ataque.
En la playa hay un grupo de tanques abandonados que debemos
recuperar
y numerosos cadáveres completamente al descubierto.
Nuestras fuerzas han tenido bajas al acercarse
al río.
Pasan heridos transportados en literas.
Se oyen detonaciones y gemidos.
A mi lado el comisario enfoca los prismáticos hacia una masía
que se ve al otro lado del río.
Las máquinas abren fuego, el enemigo localiza las descargas
y afina la puntería.
Las morteradas caen ya cerca.
El puente está lleno de impactos.
Me he salvado por un pelo.
Pasan río abajo cadáveres y restos de pasaderas y barandas.
Cada noche continúan las escaramuzas
para rescatar los tanques, con pérdidas.
Los morteros vuelven a lo suyo.
Una noche, a eso de las doce,
nací por segunda vez.
Estoy solo, rodeado
de sacos, en un lugar de observación.
Una voz grita “Joan”.
Regreso a la trinchera y, al comprobar
que no había nadie, cae
en el lugar donde antes estaba una bomba
que, al fallar la espoleta,
me llena de humo y olor
a asado. Me silban
Los oídos. Luego
soy trasladado, tendido
en una litera,
y miro, como puedo, el firmamento.
(Como Wotan, la sapiencia
me cuesta un ojo de la cara.)
Al día siguiente creo que el bombardeo de la artillería continuó
de manera seguida desde la madrugada.
F.F.- Usted es uno de los poetas y dramaturgos en lengua catalana más importantes de los últimos años, gracias a sus más de ochenta libros de poesía publicados (sonetos, odas, sextinas) y a sus trescientas veintitrés piezas teatrales (teatro literario, irregular, postteatro, strip-tease, acciones musicales). Sin embargo, su dramaturgia conceptual es un teatro aún por descubrir. Se le considera un escritor esencial, un ensayista fundamental, exigente y riguroso con el lenguaje…
J.B.- “En poesía, empiezo trabajando mucho el lenguaje. Después noté el grueso de la peluca y entonces, de lo que se trataba, era de quitar esta peluca y mostrar la cabeza del poema. Hay mucha gente que nunca da este paso. Todo esto me llevó –principalmente a Me hizo Joan Brossa- a una poesía más expresiva, antirretórica, directa, sin casi adjetivos, pero con vibración- esta vibración, si no la tienes, no la puedes aprender, se tiene o no se tiene. Eso de el duende. Y el duende, dijo Lorca, no es un pensar, es un poder”.
F.F.- A usted se le reconoció su labor artística y teatral, en 1992 y 1998, respectivamente, al recibir el “Premio Nacional de Artes plásticas” y el “Premio Nacional de Teatro”, de su país. Con un camino ya recorrido, ¿qué opinión le merece su producción teatral de los últimos años, sus seis volúmenes de teatro ya publicados; vale decir nuevamente, sus trescientas veintitrés piezas teatrales?
J.B.- “He escrito muchas obras de teatro, aunque yo prefiero referirme a ellas como Poesía escénica. Se me ha presentado poco y mal, por eso, en este campo, sí me ha interesado publicar. Algunas ideas del teatro actual más renovador las puedes encontrar en obras mías de hace treinta años que nadie estrenó; afortunadamente todo está publicado y a ello te remito. Tengo unas piezas, publicadas en el año 50 que son un desarrollo del concepto de ballet que desemboca en algo muy similar a lo que hoy hace Pina Bausch . El libro se titula Normas de mascarada, y contiene 50 guiones de este tipo; no se estrenó ninguno, ya que a los actores no les interesaba porque no hablaban, a los bailarines tampoco porque no bailaban y los directores de escena no entendían nada. Eso sí, al cabo de treinta años viene P. Bausch y esa misma gente se deshace en elogios”.
“En los años cincuenta en mi teatro tenía una preocupación esencial: buscar la cuarta dimensión al poema”. “Encuentro el teatro actual lleno de literatura y falto de verdadera imaginación creadora”. “El teatro es un medio que trabaja sobre la imaginación y la sensibilidad, no sólo sobre la inteligencia”.
“El teatro debe reinventarse (¡aún estamos en la tragedia griega!)”.
F.F.- Con más de cincuenta exposiciones significativas en su haber; tanto en España como en el extranjero ¿Qué comentarios le merece su trayectoria en el campo de la creación plástica?
J.B.- “ Es como un viaje. Si tú vas en un vehículo y el vehículo se mueve, el paisaje va cambiando”. “Porque creo que la vida es un viaje; vas en un tren y si realmente el tren se mueve, cambias de paisaje exterior, que puede ser favorable o desfavorable”. “La vida es un viaje y el paisaje cambia. Yo soy el mismo siempre, pero ahora ese paisaje es más favorable”.
F.F.- ¿Cómo se concibe en usted el acto creador? ¿Qué lo inspira, qué lo estimula, qué lo motiva a la creación?
J.B.- “Un deseo de comunicación que puede estar motivado por un estado de ánimo, un hecho externo, una idea, una protesta, una alegría, una tristeza, un golpe de efecto, etc. Todo depende de la naturaleza de filtro”.
“Generalmente emerge de dentro hacia fuera como actividad de la imaginación, por ella misma o estimulada por un hecho externo. Luego viene el trabajo a pulir, el trabajo bien hecho, que, aunque esté en un segundo plano, me interesa mucho. Para poner un ejemplo, diría que hay poetas que obedecen sólo a la imaginación y otros obedecen a la voluntad que los conduce a escoger un tema determinado y a seleccionar los medios expresivos. Siguiendo este ejemplo, yo diría que tengo un pie en ambos lados y ello es aplicable a todos los registros: literario y visual”.
“El acto creador, como en la vida misma, no se puede paralizar. La mariposa nos interesa viva y no clavada con una aguja en la pared. Las fórmulas y las palabras se gastan, pero la fuerza que las genera (el impulso creativo) se mantiene intacto”.
F.F.- En sus comienzos, usted experimentó con las “imágenes hipnagógicas” productos de sueños e imágenes inconscientes, llevándolas a su obra escrita y a sus primeros poemas experimentales ¿Cuál fue su interés por la psicología, el surrealismo; la escritura automática o el automatismo psíquico puro?
J.B.- “ Las imágenes hipnagógicas son por una pretensión de descubrir el verdadero significado del yo...” “El surrealismo investiga en este terreno... es la profundización del yo, y de los misterios del yo”.
“Me interesó y me sigue interesando la psicología. Admiro a Freud y doy a los sueños la importancia que les atribuye a su escuela. Dicen que cuando le preguntaron qué opinaba del surrealismo a Freud contestó que en los cuadros clásicos buscaba lo inconsciente y en los surrealistas lo consciente”. “El surrealismo ha existido siempre, entendido como el mundo de la imaginación”.
“Para que tenga eficacia, la imagen poética debe vincularse con la conciencia obscura (para llamarla de alguna manera)... si no es así se convierte en una peluca retórica aburrida... El mensaje, sea como sea, debe salir del interior, no como un añadido”.
F.F.- La publicación de Poesía Rasa, en 1970, fue fundamental y hasta decisiva para empezar a conocer una de las obras poéticas más originales y personales de la literatura contemporánea española y de todos los tiempos. Es un libro variado donde se expresan posiciones diferentes ante la literatura, en donde se mezclan géneros, posturas y actitudes literarias diversas…
J.B.- “En este libro hay géneros mezclados y también, como dices, posiciones diferentes ante la literatura. Lo que me horroriza es encasillarme. Siempre he mantenido una norma: trabajar sin atarme al resultado del trabajo. Ser libre. Si un día siento demasiada demanda y que la obra se me arroja encima, dejo el trabajo y vuelvo a la “clandestinidad”. No quiero ser víctima, como muchos, del mercado del mercado”.
F.F.- ¿Cuál es su opinión sobre la novela contemporánea actual?
J.B.- “Creo que la novela es de otro siglo. De cuando la gente tenía más tiempo”.
F.F.- ¿Y sobre el cine, el clásico o el de nuestros tiempos?
J.B.- “Considero el cine como el arte de nuestro tiempo. Estamos en la era de la imagen y el cine ha tenido una gran importancia. Entre otras cosas, nos ha enseñado a mirar”.
F.F. Usted colaboró con el Festival de Cine de Barcelona en 1987, exhibiendo en un tramo de la Rambla de Cataluña, una obra; una instalación, un homenaje: un poema ambiental, público, de grandes dimensiones...
J.B.- “150 homenajes. Cada cineasta tiene su nombre escrito en el respaldo de las 150 sillas de rodaje apiladas o repartidas en un espacio según convenga. HITCHCOOK, SPIELBERG, MÉLIÈS, KUROSAWA, SCORSESE, OLIVER STONE, CAPRA...”
F.F.- Su poesía experimental de los últimos años, ha estado muy vinculada al diseño; al diseño gráfico específicamente... que en su caso sería, un diseño poético, un diseño en prosa: poesía gráfica...
J.B.- “ Me gusta eso del “diseño poético”; quiere decir que también hay un diseño en “prosa”. Como ya he dicho, se trata de poesía llana que corre por canales diversos”.
“Poesía sólo hay una, que puede expresarse, eso sí, por diferentes vertientes. Tus intenciones, o tu estado de ánimo, te empujan a elegir una u otra. Cuando hago poesía visual no pretendo ser grafista, ni tampoco cuando escribo me siento impresor. Selecciono un vestido u otro, pero no hago de modisto”.
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