Ciudad Guayana / Venezuela,


 

 
 


Irrefutable desastre: Habanera del 2005
Alejandro Tobar Salazar

 

Las inhóspitas, destartaladas, bombardeadas-por-la-idea viviendas se sulfuran entre periódicos de revolución a.c. por los criaderos de gérmenes y pestes del no-asfalto que picapedrea las calles ratonera. Para hablar de la muy experla del Caribe hay que llenarse los molares de caries geisereando pus, y de sarro los palatales.

Demagogia y propaganda han dejado de ser subliminales y se han instalado más aún... o no... casi tanto como la corrupción. Tratando de evadirse del dualismo comunismo-capitalismo, Fidel-Batista, Revolución-No revolución, Cuba-Estados Unidos... no puede dejar uno de observar con perplejidad e infinita tristeza la larga tiniebla en que se sume una capital sin directrices, sin razón, sin átimo de estereotipada alegría, sin escrúpulos y sin vergüenza.

La Habana no representa ya ni una bombilla escindiéndose, sino un sucio candil guardado en pestilentes cuadras de cerdos cerdos cerdos. Es tal y tan lúgubre e indigna la realidad que cuesta alinear las frases sin que alguna letra se yerga en golpe de estado o en comandante en jefe sobre las demás.

De todas formas, La Habana es lo de menos; una ciudad puede cambiar –en uno u otro sentido- hasta la barrera de lo irreconocible en no más de diez, doce años. Pero... la gente, esa gente, no ésta, pues yo ya no siento esa proximidad con el resto de nosotros, los latinos; y digo que esa gente ha entrado a jugar –ignoro, aunque teorizo, esgrimo y concluyo razones varias, el por qué- a la venta del honor, de la palabra, de la dignidad. El pueblito, aldeucha o comuna cubana carece de valores en relación al extranjero o eterno e indefectible turista a desplomar. La estafa, la mentira y la mezquindad son constantes en el trato con el turista –allí no hay viajeros-.

Los habaneros y sus hembras son Lazarillos de Tormes sin justificación y con sabidísima maldad que, creyendo engañar al turista, sólo logran producir lástima hasta el extremo de dejarse unos (los turistas, los tontos turistas) supuestamente estafar.

Estas líneas fueron escritas a 11.000 metros de altura, más allá de las Bahamas, en dirección a Europa, afortunadamente.

alejandro_tobar@hotmail.com

Sumario | Poesía | Narrativa | Ensayo| Desde la red | Arte



2000-2004 Revista ArteLiteral
Ciudad Guayana | Venezuela