Sin pelo alguno en su lengua de Damocles, el flamante ministro para la Cultura, Francisco Sesto, afirmó que quien se quede fuera del proceso cultural de la revolución pisa un territorio “peligroso y equivocado”. Aceptemos -por cortesía- que equivocado, pero pronunciar peligroso suena a amenaza. Suena a purga. Suena a Stalin, a estepa, a frío en la vejiga.
Es decir, a tono con el timbre y acento del hombre de la cultura revolucionaria, aquel poeta, cantante, escritor, bailarín, teatrero, pensador, etc., que se quede fuera del juego, se muere de hambre o lo espera la prisión. Eso entendimos, y más si agrega que todos los intelectuales del país están con el proceso, y los pocos casos aislados que no lo están, merecen su desprecio.
Todo eso lo dijo Sesto Novás a través de la muy intelectual y elegante pantalla de Venezolana de Televisión. Aseguró el caballero de la espada oxidada que el Encuentro de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad “despeja las dudas sobre con quién están los intelectuales y artistas: están con el proceso (...) los mejores premios nacionales, pensadores y creadores están con el pueblo en su lucha por construir una vía de dignidad”. Es decir, los venezolanos que llenan la condición de intelectuales y artistas y no están con Chávez, representan la viruela de la patria. Me gustaría conocer la opinión de los amigos Gustavo Pereira y Luis Alberto Crespo en el sentido de si se trata de los mejores, porque eso descalifica a otros premios nacionales, como Adriano González León, Eugenio Montejo y Rafael Cadenas, por ejemplo, que no están con el proceso. Seguro estoy de que Pereira y Crespo no piensan lo mismo. También cabe pensar que los que no están con Chávez son unos indignos. Cuando dijo del terrorismo asestó el golpe según el cual los que no piensan como él son terroristas, fanáticos y violentos. “Eso, o los apaga en su entusiasmo opositor o por lo menos se ponen a pensar. Deben quedar por allí algunos irreductibles, pero son casos aislados”. Cómo da vergüenza esta declaración. Traducción: quiere decir que no debe existir en Venezuela, según la sapiencia de Sesto, una oposición, cuando la democracia existe porque hay oposición. Es más, es obligante que la haya. La otra perla, la de la irreductibilidad le quita el carácter rebelde que todo creador debe tener frente al poder. Los retrecheros y malcriados sufrirán con las brasas del infierno. Es decir, debemos dejarnos vencer por las necedades de Sesto, porque para él sólo ellos son justos, solidarios, buena gente, agradables, bellos, inteligentes, etc. ¡Qué vaina con estos endiosados!
Francisco Sesto culpó a los poetas, escritores, intelectuales y demás creadores por el enredo que crearon con el paro petrolero. ¿Será por esa vía que viene el castigo contra los irreductibles o seguirán quitándole el subsidio a las editoriales y agrupaciones que no le canten loas al jefazo o no se coloquen una boina y una camisa rojas? Esto sí que es fanatismo, y más, terrorismo, porque quien le aparta la comida de la boca a su prójimo es eso, un hambreador, y qué cosa más terrorífica que esa. Farruco es tan radical que se quitó la chaqueta y se colocó un traje de los tiempos de Mao. Lamentable que esto esté ocurriendo en mi país. ¿Somos acaso culpables de los fantasmas y problemas personales del señor Sesto? ¿Seremos víctimas de él y sus panas por “delitos de opinión”, por no seguir la cartilla de las botas y charreteras de la sacrosanta república que él representa? ¡Qué mal humor el de Farruco! ¡Es tan seco, tan él, tan “revolución”, tan naftalina, tan odio, tan pensamiento único!
¿De dónde sacó que el resto de los intelectuales y artistas no tengan sensibilidad, o en todo caso, no sean venezolanos para matarlos de hambre o convertirlos en perseguidos por no atender al llamado del amo? Ningún creador que se estime se deja naricear y mucho menos por un tipo que escribe un libro tan adulante donde coloca a Chávez por encima de los verdaderos intereses del país. Que no nos extrañe cuando aparezca la foto de un poeta o de un actor opositor, acusado de ser el autor intelectual del fiscal Anderson, porque suele suceder. En Cuba se lo hicieron a Raúl Rivero, el poeta vivo más importante de la Isla. Pero como a ellos no les interesa sino que los demás piensen como ellos, qué puede importarle eso al poder. (Gracias a Dios que quien escribe tiene un concepto claro de los reaccionarios).
Quedará rezarle a las ánimas de Esenin y Ana Ajmátova, a ver si nos iluminan, porque las cosas están tan peligrosas para los “traidores y contrarrevolucionarios” que da vaina abrir la boca o no aceptar una invitación a algún evento de los que organiza Farruco Sesto.
¿Dónde estaba Sesto cuando en el pasado se decían cosas parecidas a las que hoy él dice? ¿Se le perseguía por no formar parte del entorno intelectual de la cuarta? Los que nunca hemos sido adecos o copeyanos ya tenemos una biografía parecida a la de hoy. El señor Farruco amenaza y coloca en peligro la integridad de muchísimos artistas e intelectuales. Allá con su conciencia. De todas maneras, felicito al compañero Ministro de Cultura de Cuba por haberle organizado el Encuentro. Nos recuerda viejos tiempos habaneros, aunque ya superados por quienes creemos en la vida desde nuestra dignidad en peligro.-
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