Ciudad Guayana / Venezuela,


 

 

 
 


SADE CLÁSICO
Carlos Yusti

Busto del Marqués de Sade por Man Ray

 

La película de Pier Paolo Pasolini, "Saló o los 120 días de Sodoma y Gomorra" devolvió el sadismo a su espíritu despiadado y revolucionario. Se puede decir que lo sacó de esa cursilería doméstica y pornocomercial en la que había caído: látigos, botas y demás accesorios de cuero. Pasolini sólo aspiraba hacer del sadismo una imagen repulsiva e insoportable, intentó ir más allá de lo meramente discursivo, de lo sencillamente literario. Al terminar la película sólo quedaban en la sala dos o tres espectadores, los cuales tuvieron el estomago suficiente para soportar un conjunto de imágenes de una soberbia crudeza. Película maldita por excelencia como el inspirador de la misma: el marqués de Sade.

Sade ha pasado por todos los quirófanos críticos y psiquiátricos a saber. En el año 1998 en Francia la afamada y acreditada "Bibliotéque de la Pléyade " publicó el tercer y último volumen de las obras del libertino marqués. El primer volumen terminó de editarse en el año 1990. Los libros editados en la prominente editorial francesa se concretan sólo a la obra narrativa. Sus ensayos, su diario, algún poema, sus numerosas piezas teatrales y su abundante correspondencia quizá tengan que esperar algunos años, debido a lo complicado que resulta su compilación. Aparte de lo disperso del material se puede afirmar que este conforma el Sade más corrosivo y peligroso aun hoy día.

Roland Barthes en una oportunidad señaló que Sade es, a pesar y por encima de toda la parafernalia sexual delirante, un cuerpo textual más propicio para la crítica literaria que para la clínica. Un discurso literario que si bien es cierto se realizó sorteando la censura, la prisión e incluso la lectura prejuiciosa, no escatimó esfuerzo en erigirse como una literatura que hacia tabla rasa sobre todos los canones morales con respecto al sexo. La obra literaria de Sade más que un registro de perversiones, es una revisión filosófica del bien y el mal, de la virtud y el vicio; una muestra significativa de las patologías humanas estrechamente unidas a lo sexual.

Reducir a Sade al plano exclusivo de escritura erótica, de la literatura subida de tono, de la escritura pornográfica sin más es apenas una etiqueta simplista. Bucear con detenimiento en los textos sadianos es internarse en una filosofía que explora las significaciones de la carne y del espíritu más allá de los reglamentos sociales. Sade fue un ser complejo, un ser inclinado con toda la euforia hacia el mal y la locura. La escritura fue su único remedio, su mejor antídoto y su indispensable vínculo con el mundo real para darle trascendencia a sus especiales inclinaciones, a su particular enfoque del sexo, el vicio y la virtud.

En lo personal he sido un lector precoz de Sade. Sus cuentos y sus novelas "Justina o las desventuras de la virtud", "Julieta", "La filosofía del tocador", "Los crímenes del amor", "Cuento sueco", "Isabel Baviera", "120 días de Sodoma" más que goce sexual me curaron de espanto, disolvieron las telarañas de prejuicios depositados en los rincones oscuros de mis deseos y ardores juveniles. Maurice Blanchot ha escrito que Sade es de lectura difícil. Dicha afirmación parece basarse no en lo referente al estilo (por lo demás fluido y bastante sencillo y en el cual un lenguaje sin medias tintas va armando una lógica exacta y precisa en torno a los gozos carnales), sino a la filosofía implícita en todos sus textos, a la argumentación razonada y plena de convicción sobre el mal y el libertinaje. Sus frases no conocen ponderación ni equilibrio y siempre son directas como puñetazos, como tratando de pulverizar todos nuestros buenos sentimientos y nuestros nobles ideales. Muchas de las frases de Sade no carecen de humor, de una ironía mordiente como cuando escribe: "Me atrevo a asegurar que el incesto debería ser ley de todo gobierno cuya base sea la fraternidad". Escritura demencial que en el fondo presenta la otra cara de la moneda de nuestro instinto, ofreciendo siempre otra perspectiva de lo que pensabamos con respecto al sexo. No parece gratuito entonces lo escrito por Blanchot: "Quizá Sade esté loco, como todos debiéramos serlo en nuestras bellas horas nocturnas, pero lo que escribe no cae bajo semejante juicio. La prueba está en que siempre salimos de su lectura menos turbados en nuestra sensibilidad que desmentidos en nuestro pensamiento, no convencidos, sino como predispuestos a un modo de comprender que se nos escapa tanto como nos atrae".

A Sade le tocó en suerte participar activamente, desde su trinchera de escritor, en el advenimiento de la República y por un lapso de dieciséis meses en la Revolución Francesa. En 1871 fue arrestado. Su imprudencia, mezclada con sus heredados aires aristocráticos más su fanatismo ateo, todo ello sumado quizá fué la razón para su detención. Este hecho histórico permitió al escritor alemán Peter Weiss escribir una obra de teatro, emblemática y vanguardista, titulada "Marat-Sade". El escenario de la obra es por supuesto el hospicio de Chareton, una especie de manicomio en el que se ensayaban las artes como formas de terapia. Esto le permite a Weiss jugar con la razón y la locura de Sade combinada con su afición por el teatro y la Revolución francesa.

Blanchot ha especificado: "Escribir es la locura propia de Sade. De esta locura, que provoca la cárcel o al menos la lleva a ser lo que es, un poder subterráneo y siempre clandestino". Al final su escritura ha tratado de sobrevivir a su mito, a su deformación de sexo mercantil y de opereta. Su obra le ha dado la estatura necesaria para ser un autor de enorme grandeza.

Muchos estudios hoy día sobre Sade lo convierten en el muchacho perverso de la película. Le asignan el triste papel de inspirador de esta época de asesinos sexuales en serie y de esa violencia globalizada y en directo que alimenta a diario la programación de la televisión. Rafael Conte ha escrito "¿O será que Sade es el directo responsable de toda la producción cinematográfica y televisiva norteamericana actual, que todo lo inunda de basura, violencia, crimen y pornografía?. Vamos, anda, apaga y vámonos a leer aunque sea a Sade, que es más instructivo, divertido e inocente que todo este océano universal de la infamia".

En esta moral actual, de hipermercado y centro comercial que nos infecta por todos lados, leer a Sade puede ser un indiscutible respiro. En vida Sade estuvo a punto de perecer en el cadalso, acusado por la revolución de ser muy revolucionario. Como autor literario le ha tocado sobrevivir a la censura, la prisión y a la banalización de sus escritos, convertidos en muchas oportunidades en pornografía de kiosco. Ahora como escritor clásico librarará quizá su última batalla contra el cadalso de la posteridad, convertido en homenajes y en feria de vanidades en las tertulias literarias.

De Sade escritor seduce su proyecto de expresarlo todo aunque los hombres se estremezcan por ello. La gran lección del perseguido, del escritor superando cualquier adversidad es que para escribir con el corazón y la inteligencia hay que correr riesgos, hay que hacer de la escritura una locura para iluminar los túneles obscuros de la razón de estado y de nuestras pasiones domesticadas y que pastan en el jardín de una supuesta (a veces hasta dudosa) normalidad.

 

Sumario | Poesía | Narrativa | Ensayo| Desde la red | Arte | Quiene somos



2000-2004 Revista ArteLiteral
Ciudad Guayana | Venezuela