A ún hoy, a más de 500 años, se sigue discutiendo el "asunto Colón" (por llamarlo de alguna manera) y de la empresa que durante muchos años los venezolanos la estudiábamos (en nuestros colegios y liceos) como el "descubrimiento" de América o "encuentro" de "dos mundos" o, más vulgarmente, día de la raza. Años de importantes protestas por parte de venezolanos aborígenes y en el que escritores y poetas, como Gustavo Pereira y Luis Britto García (por nombrar algunos), publicaron innegables obras que relatan las atrocidades sufridas por nuestro pueblo luego de la llegada de los "colonos", lograron finalmente hacerle justicia a la historia de un puebglo olvidado, ahora no se celebra tal descubrimiento (término además mal empleado durante años) o tal encuentro o tal raza (quizás sí para los imperialista, racistas por naturaleza), sino el de la Resistencia Indígena, nombre que cambia todo un paradigma cultural y de percepción que se tiene de la historia de nuestros ancestrales.
En este año, el pasado 12 de octubre, día de la Resistencia Indígena, no pasó desapercibido por el sensacionalismo de nuestros medios de comunicación: un grupo de venezolanos, arguyendo su derecho de protesta y justicia, derribaron la estatua de Cristóbal Colón (paseo Cristóbal Colón de Caracas). Hay dos asuntos que instan a pensar un poco sobre este hecho y sobre el actual contexto político del país: una "probable" (ya se verá por qué probable) ignorancia por parte de algunos venezolanos sobre la significación que ahora toma ese día aunada con un religioso fanatismo y ligereza en la interpretación del genocidio histórico; y la malsana campaña mediática que alrededor del hecho se difundió por los distintos medios de comunicación, denunciándolo con epítetos propios de una aplicación inmoral, falta de ética y justicia del profesional de la comunicación, cuando la comparamos con otros hechos noticiosos de igual gravedad (como la profanación de la tumba de Alí Primera, ésta más grave que el derribo de la estatua). Pero se intentará, en lo posible, de escribir un poco sobre el primer asunto antes señalado. El acto de derribo (aún sin darle algún adjetivo calificador o descalificador) ocurre apoyándose en la "nueva" imagen que ha adquirido el Almirante ¿genovés? ¿español?, como nos lo describe el poeta Gustavo Pereira en su Historias del paraíso , Colón fue un usurero, esclavista y adorador del oro. De hecho, es a raíz de su sed de oro que se convierte en ávido ladrón y en un fervoroso esclavista.
El gran escritor cubano, Alejo Carpentier (La Habana, 1904-París, 1980) publicó, en 1979, El arpa y la sombra , un hermoso libro que relata la posibilidad histórica de canonización de Cristóbal Colón, relato cargado con gran ironía y crítica. En él, uno de los personajes cita a Marx que a la vez cita a Colón: "el oro era una cosa maravillosa. El poseedor del oro tendrá todo lo que desee. Mediante el oro pueden, incluso, abrirse a las almas las puertas del paraíso". Claro que se puede reprochar la cita de Marx al establecer una posición ideológica para criticar la figura de Colón (como lo hizo otro de los personajes en la novela de Carpentier), pero como responde Pereira ante una afirmación similar respecto a su libro Historias del paraíso : "(Es) en todo caso la posición ideológica asumida y vivida en los años 60". Lo cierto es que, históricamente, este personaje trajo tras de sí la aniquilación casi total de todas las etnias aborígenes latinoamericanas. La reducción de "indios" era el trabajo que se debía realizar para obtener el oro, la plata, las perlas de las ostras. Pero, también, el desmoronamiento de una cultura distinta, levantando una cruz que nada tenía que ver con las costumbres religiosas de nuestros antepasados, intercambiando alcohol y armas por mujeres y niños aborígenes para sus divertimentos libertinos, para llevarlos como regalo a los reyes de España, interesados en tierra y minería. Es, quizás, el caso más atroz de un imperialismo capitalista, tan salvaje como el que ahora se sufre. ¿Valen estas verdades históricas para derrumbar una estatua? ¿Es justificable borrar del planeta un símbolo cultural, que ha formado parte de nuestra historia, aún cuando haya sido nefasta? ¿A quién se está castigando al derrumbar la estatua? Algunos intelectuales, luego del episodio, hicieron paralelismos con otras manifestaciones similares en la historia de la humanidad, justificando una acción que pudiera calificarse como vandálica, de gran falta de valores ciudadanos. ¿Acaso no es una obra de arte, digna para la preservación? Por otro lado, ¿para qué mantener un símbolo que representa el genocidio sufrido por todo un pueblo? ¿Es que se seguirá venerando al que no lo merece? Como se ve, en un intento de lidiar con unos y otros argumentos, es difícil establecer algún juicio de valor aceptable. Sin embargo, atrevería a dar una respuesta más bien sencilla: no es discusión ni tiene importancia en torno al día de la Resistencia Indígena. Explico. El asunto de si se debe o no venerar a quien, históricamente, no lo merece, o si se debe o no eliminar ciertos símbolos que representan parte de nuestra historia, no pertenece a la discusión que debe dar sobre el 12 de octubre. Si, quien escribe este texto, pensara igual a los que participaron en el derribo de la estatua, ésta hubiese estado derribada hace años y sin haber esperado la dichosa fecha; o si se piensa un poco mejor, se hubiese hecho un atentado contra los reyes de España, al fin y al cabo fue la monarquía española la máxima responsable del asesinato de nuestra gente. En todo caso, es una acción aislada del espíritu de lo que representa ese día y más con la connotación que se le da ahora. ¿Vandalismo? ¿Fanatismo? ¿Heroísmo? ¿Justicia? Ya se ha señalado que es difícil saberlo. Si ese grupo de venezolanos realmente quería dar muestras de protesta ante el hecho histórico, hubiese realizado, por dar un ejemplo sencilo, actividades culturales callejeras (teatros, cuenta-cuentos, etc.)
Lo que se pretendió fue otra cosa, pero ir más allá del hecho es pasearse por el territorio de las especulaciones. Por eso, dejémoslo hasta aquí. P.D.: Luego de este hecho, se comienza un proceso de rescate de la estatua por parte del gobierno local y de Fundapatrimonio. Una ¿inversión? millonaria se deberá hacer. ¿Será esto lo que se pretendía? Hay un mal tufo en el aire. Otra P.D.: El 8 de octubre de 1967 muere en Bolivia el Ché Guevara. Supongo que no es lo suficientemente "importante" para que nuestros medios de comunicación le dedicasen algunos segundos de su millonario tiempo.
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