El río está al fondo de las casas
la ciudad es un estallido de colores
a veces unas ruinas sin cansancio
piedras que son el sostén de los cimientos
catedrales y campanas, fotografías diluídas
Yo camino
allá está la gran piedra
debajo la serpiente con fauces que descansan
en el Altar Mayor de las iglesias
Escucho
sigo las empinadas calles lentamente
Agosto llega con sus aguas
yo sostengo el río entre mis ojos.
7.8.2004
La pared.
La pared me mira
se atavía de recuerdos
rostros fijos encienden sus ojos
nos miramos Entre ella y yo
todo está permitido:
me desnudo y no existen secretos sólo una comunión
La golpeo para abrir y colgar estantes que guardan
objetos
La vida es una forma única de estas cosas guardadas
un estallido un sueño
Extiendo las manos para retener los olvidos
que se quedan aquí como instantes.
La puerta, lo extraño (1º de Octubre, 2004)
La puerta (de mi casa) mide un metro setenta y dos
de estatura
un tin encorvada -según dice-
Ella sale del marco y la veo entrar
hacia este espacio donde espero
abrazo la puerta fuerte contra mi pecho
y le quito el respiro
ella se desmaya y la acuesto sobre la cama/
en el cuarto (de al lado) donde viven los muertos
con sus plegarias
En la curvatura de sus pies cansados
la beso suavemente como siempre hago
y no despierte
El marco se desprende y fragmenta
surgen varas para que nadie entre o salga
yo miro la complicidad del marco
mientras la puerta duerme y yo me acerco
Un siglo después
no logro descifrar qué sucedió.