ArteLiteral: Su ritmo de trabajo parece abundante ¿La poesía es fácil?
Milagro Haack: En realidad es una pregunta difícil. Escribo todos los días, pero eso no quiere decir que sea bueno todo lo que produzco. Tengo conciencia de ello. Sin embargo, no puedo dejar de recolectar imágenes, palpando muy de cerca la otra realidad cotidiana. Y sobre lo de la poesía, personalmente no siento que es fácil. Es una labor continua, es investigación, es diálogo, es lectura, es conocimiento del lenguaje, es la vida misma con su lenguaje natural y con muestro entorno. Es, además, paciencia, mucha paciencia dentro de su universo. Todo tiene su tiempo y su espacio incorpóreo marcando cada paso, concientemente, bajo el mismo asombro, de una búsqueda constante. Sí búsqueda constante. Y, siento que se escapa, al tratar de decir, “fácil”, aunque, intensamente como vivo, vivo mi espacio poético, lo disfruto, lo tejo y lo destejo, pero eso no quiere decir que sea fácil.
A: ¿Y quién tiene la culpa por su inclinación a la poesía?
MH: Nadie, mamá dice que nací con un lápiz en la mano. No puedo responsabilizar a nadie, porque no creo en la culpa, ni en culpables. Siento, una quizá, extraña atracción por plasmar con las palabras todo lo que me rodea. Creo, que, no puedo responsabilizar a esa antología poética de escritores latinoamericanos, que un día, encontré en mi camino a la escuela de Artes “Arturo Michelena” siendo aún muy joven, para no decir niña. Pues, me abrieron su universo y allí estoy todavía.
A: En Valencia hay buenos poetas ¿Qué le parece la competencia?
MH: Sí, los hay, aunque algunos no hayan nacido en tierra valenciana. Pero se quedan, o se van, pero siempre vienen otra vez. Valencia es una ciudad hermosamente amable. Sobre la competencia, en realidad, prefiero no mezclarme. Ya es tan difícil publicar un libro, que me imagino que debe haber preferencias, más no-competencia, porque son núcleos, son círculos y creo que no se hacen daño entre ellos... Pienso, eso en realidad, porque soy una extranjera, aislada en mi propia tierra natal.

P : ¿Milagro Haack puede ser incluida en el renglón de poeta feminista?
MH: No, ni en broma. Soy mujer, pero no ando por esos lares. Soy más bien de las que siente que a la hora del acto poético no hay sexo. Soy sólo una mujer. No creo en el feminismo, eso es sólo una postura, la cual respeto, pero no me incluyo.
A: ¿Tiene algunos nuevos libros en la gaveta?
MH: Les diré que sí, varios y otros en preparación. Me apasiona guardarlos y revisarlos al pasar el tiempo, como un año, para sentir si aún están vivos. Si no es así, hay que ser muy crítica y lo mejor se queda, lo muerto se quema en la misma gaveta. Tengo un baúl lleno de ellos.
A: ¿Son buenos tiempos para la poesía?
MH: Estamos en una época, muy creativa. Para mí, es una opinión personal, muy creativa, pero no con esa creatividad educada, es decir, hay un deseo colectivo de expresarse a través de la literatura, sin embargo, se necesita más que sólo la intuición para el acto poético, se requiere la formación que sólo pueden dar los grandes maestros de la poesía. Aún así, pienso, que es válida, lo que no me atrae es ese tipo de postura con la “época”. La poesía, no tiene tiempo, sólo espacio, sonará contradictorio pero sólo marcamos época porque la vivimos. La poesía es una sola con un sin fin de voces.
A: ¿Le parece una soberana idiotez la poesía comprometida?
MH: Bueno, dicen que en el reino del Señor, todo es posible. ¿Comprometida con qué? Bien, eso tiene que ver con lo que dije anteriormente “época”. Yo siento, que la poesía es libre, de ir y venir. La poesía no es comprometida, es oficio, es libre...Libre y en su hallazgo.
A: ¿Cómo es el proceso creativo al momento de escribir un poema?
MH:Esa pregunta es un arma de doble filo. Prefiero la noche, que lo diga ella, cuál es ese enigma que no puedo develar ni yo misma. Sólo puedo decir, que fluye, fluye entre los entes que me rodean y me establezco en el espacio ya que el tiempo no cuenta en es instante, no existe. Otra vez libre en su raíz expresiva.
A: ¿La literatura es un riesgo calculado o una afición de fin semana?
Si es un riesgo, sea calculado o no, eso no lo entreveo en mí. No creo, en la inspiración, ya por allí, estoy reafirmándome que es un oficio continuo; y digo oficio, porque lo creativo intuitivo, se cultiva, no lo enseñan, sólo la lectura puede darnos ese paso presente, ese ir y venir. Y si es una afición de fin de semana, bueno, que sea productivo, pero no creo en eso. La afición, un pasatiempo, ¿es válida? No lo creo, no cultivo el terreno poético como un pasatiempo.
A: ¿Qué libros lee en la actualidad?
MH:Poesía latinoamericana, siempre. En estos momentos me llegaron unos libros. Vuelta a la casa de Ramón Palomares. Hanni Ossott, Siphia de Mello en poesía. En ensayo, El mundo de la fábula de Víctor Bravo. En narrativa, El bosque de la noche de Djuna Barnes y una noche entre caballos, (relatos). Aquí, me detengo. Tengo libros de cabecera. Son libros, que leo, en parejos espacios. Un ejemplo, no es igual leer a Gerbasi, Borges, Lezama Lima, Ida Gramcko, luz Machado, Heráclito, Sócrates, por citar algunos, cuando pasaba por períodos diferentes. En este instante, para mí, es leerlos, no son relecturas, sino, otra visión, con el asombro de encontrar detalles, vida como en la primera lectura. Pienso, en realidad, que no leo mucho; tengo diferentes universos y hay libros muy recientes, sobre todo jóvenes escritores, como Javier Domínguez (pronto con su primer libro de cuentos); pese a todo, no puedo dejar la poesía latinoamericana. Hay libros que no puedo dejar de citar, que aún estoy por terminar de leer: Toda suerte de libros paganos del mexicano, Christopher Domínguez Michael. Los sótanos del alma de Emily Dickinson (obra completa). Cuentos completos de Ana teresa Torres.
A: ¿Es buena su relación con los otros poetas y escritores de Valencia?
MH:Eso, hay que preguntárselos a los otros poetas. Sé que tengo amigos, gente que me aprecia y son muy buenos escritores. Por eso, no sé, yo estoy aislada no pertenezco a ningún grupo en particular. Sólo tengo muy buenos y grandes amigos en todos los géneros artísticos, no nada más poetas. Puedo decir, en este espacio, sobre un libro que pronto vera luz, Doce indagaciones en el arte de Oscar Sjöstrand, artista plástico.
A: ¿Algún consejo a los nuevos poetas?
MH: Consejo... Tengo una gran vivencia con jóvenes escritores, a través del taller diálogos de literatura y orientación poética. Con ellos, he aprendido mucho. De igual forma, puedo señalar, la lectura de escritores de nuestra lengua natal, conocerlos, entrar en sus universos con la complicidad del lector. Siento, que nuestro idioma es muy rico y no hay que dejarlo de cultivar, como dice Cadenas: “Que cada palabra lleve lo que dice/ Que cada sea como el temblor que sostiene./ Que se mantenga como un latido”. Estar a la altura del idioma, es un arte. La comunicación con sus semejantes. Allí entro, en que somos seres de diálogo y libres pensadores, pero ojo, nos hacemos responsables de lo que decimos, y cómo lo trasmitimos, y eso también concierne la escritura. Es una responsabilidad de todos. De igual forma ser, seres sensoriales y mucha constancia.
A: ¿Qué libro suyo le ha costado más?
MH: ¿En publicar o en escribir? Bien, les diré que todos. Y a la vez ninguno. Sólo puedo agregar, que los libros publicados tienen una cronología diferente a como los escribo. Por ejemplo cinco mañanas juntas, puede decirse que es uno de mis primeros libros escritos muy joven, pero había un temor, él se negaba a salir, me exigió mucho, porque cada vez que lo encontraba, me hablaba del otro. Pienso, que él, deseaba ver luz después de lo callado del silencio, pero este libro se retrazó y fue publicado cinco mañanas juntas primero. Publicar es un riesgo que asumo. Pero, no me quejo. Todo tiene su espacio perfecto, ni más, ni menos.
A: Entre Oliveros y Montejo, ¿con quién se queda?
MH: Con los dos. Los he leído y cada uno tiene su voz propia. He compartido con ellos diálogos. Son Oliveros y Montejo una referencia que cultiva la memoria, y con voz propia. Cada uno tiene su forma leal hacia la literatura. Son hacedores versados, ya que son poetas y incursionan en otros géneros. Además, son generosos y constante en su producción literaria.