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Home Poesia Marijosé Pérez Lezama

Marijosé Pérez Lezama

Marijosé Pérez Lezama

Instante en río de permanencia desde el Sur

Milagro Haack.

“Del combate con las palabras ocúltame y apaga el furor de mi cuerpo elemental”

Alejandra Pizarnik.


Una de las resonancias de un escritor es el escote de su infancia, de su modo de verter lo mágico de la misma, sobre todo cuando lo cósmico del arquetipo entra en juego para connotar ese idéntico arrojo donde asume el reto de la expresión escrita.

Siendo pariente del río, el cual abraza desde su nacimiento con hechizos sostenidos en la voz, siendo el río, la fuerza de un Sur que le da permanencia ancestral, así vemos que el recorrido hacia los empieces, es un - Amo tus ojos/ víboras continentales /del río-, abriendo el sello ineludible de hembra y siembra desde la faena materna, -en un rito de humo adentro- el cual muestra lo brío del río fundido al abrazo de -mi madre era criadora de caballos- y nos incrusta -fue muy buena amazona-; parentesco que hoy nos abre el universo poético de Marijosé Pérez Lezama, fiel instante de permanencia desde el lucífero Sur.

“Si digo que hay revelación

es porque el árbol renace…”

Elizabeth Schön

La vivencia sella el puente por donde la poeta muestra el camino ya en galope, sus versos son de un reconocimiento estético de fondo y no de forma, la cual va marcando su voz propia tallando la vida en la poesía. A su vez nos regresa el nudo del río, con ese nervio fogoso que la sustenta desde la infancia el Uyapari, y con su nombre ancestral, regreso, me acoplo al universo, abro su puerta para ir tejiendo desde la raíz la voz que me lo presenta como Girándula (fuego...):

Te acostaste

a morir lejos de mí

encaramada del río

de siete estrellas mudas

y

una girándula

no me quiero fantasma entrampado en tu sueño

devuelto al pez secreto del agua

Con la misma fuerza cruza el misterio, lo atrapa desde lo interno con una mixtura sensual, toma la estética para caer en el riego por la espalda de la época, viviendo entre dos mundos, siendo una cualidad que enaltece en el poema y a la vez a la poesía.

Se corona de agua, húmeda del río con ágil parpadeo entra con erizo de cascada hacia imagen tal como Heráclito, a través de los arteros encuentros que la seduce plasmando signos recurrentes, cuando vierte cada huella que predica el miramiento de hacedora cayendo sola sobre el desnudo lienzo por Lastimadura:

Entraño tu corazón furtivo

erizado en mi cintura

g

o

t

e

a

n

d

o

memorias sangrientas

y

me enveneno

de turquesas sin retorno

noche a noche

boca

abajo

en la lumbre y el frío

de tus escorpiones flemáticos

en la guerra más íntima

de mi refugio en el viento

boca

arriba

por un día

(agua y arena el resto)

Ataduras, conurbano al descuello alazán que continúa, entreviendo, observando el ojo por el cual retorna, pulsando surcos sin recelos de Diosa, Hembra, abrazando lo femenino sin mudanzas de alma, -sólo seduce- el Requiebro (a un geltilhombre)

Te quiero hasta los pájaros

más fuegos

-miniaturas de tiempo-

y

desnudos

estrellas sus plumas

s

o

b

r

e

m

í

hasta el horizonte de mi boca

incendiada en tus cabellos

Los arquetipos, sellan mucho más lo sublime desde el umbral, sabe de lo efímero de su belleza, y corrida por el canto, rodea el alimento subterráneo, con el cual escudriña la tierra, su tierra-piel por donde se sumerge hasta el fondo del humano río, mojando el hilo natural que suelta la creciente del viento, rociada de sus encargos a través del agua hacia el semillero amatorio pactando con los demonios, ya costera íntima de sus entretelas:

Eglantinas


Me tientas

allá

y

acá con almendras

y

~~~~ agua encendida

de sombra libertina

/////// quemando la más bruja de mis ganas

con eglantinas verdes

indiferentes a mi aire a morir

El designio del tatuaje que se entreven en los poemas, no son modismos, sino un rasgo de ofrenda revelando el sótano selvático donde se despoja la poeta, manteniendo la estética, su fuerza en el lenguaje con equilibrio de Cazadora, conjugando alarmes por cada hendidura que roza con la savia sed de recolectora por donde encuentra el hallazgo lírico:

Camelos

Hay camelos profundos

~~~~~~~~~~~~~~ríos

ahogados eternos del mar

hay hombres alucinantes

trufas

chumberas en cola de alazán

y

mujeres con un cisne

entre las piernas

Lo metafórico, lo ancestral, lo conocido, la vivencia: Mi mundo lo completaban los pemones, dueños y amantes de la sabana más grande que han visto mis ojos,… un lugar poblado de seres fantásticos (animales que hablan o humanos que se convierten en animales)... Evocaciones de Marijosé, para dar este giro profundo en su voz, sin extraviar este acopio, se levanta en movimiento apasionado hacia su devoto espejo. La palabra se adueña por la arteria urbe donde habita, soplada por el temple del llamamiento aliento, encauzando el recio cuarzo amoroso que sembró en el alma mediante su lazo constante desde el Sur pariendo ahora, ella, al río dentro de otra selva audaz, como una sibila tejedora de la poesía:

Bienamada (el amor lo hace)

Bienamada

del

r

í

o

más hombre

hoy sobrevivo pez

de leche

y

miel

en la penumbra

de tu voz

a la vuelta larga

de tu pecho

sólo

d

e

s

e

o

allegarme a tu ser súbito

lamido de mar

misterioso

de manzanas dulces


“Amo tu desnudez
porque desnuda
me bebes con los poros”


Roque Dalton

Dejo el caracol abierto a su paso por rosario de luz –lamido mar-, roce, que van dando la emoción y miramiento de la misma entrega en cada poema de Marijosé Pérez Lezama, que sin recelo entra por otros bosques, en búsquedas intrínseco: aliento febril, constancia en desvelo cortejo hacia el remolino íntimo, trasladando el rencuentro cada vez más apasionado y nos atrapa atada a la cuello del río, génesis de su destello vuelo, de su palabra en un: Sorbo

Me haces mujer

que sueña arrebatada

al borde de un ángel antiguo

te ganas mi vida

con suspiros de monje

llanto de recién nacido

y

con el gozo de uvas

que labras circular

entre mis senos revueltos

a morir

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Reseña:

Marijosé Pérez Lezama: Nace en Ciudad Bolívar en 1959 al sur de mi país, en pleno río Orinoco. Egresada la Universidad Católica Andrés Bello en letras. Ha laborado en el museo, el de Bellas Artes de Caracas. Ha publicado el poemario titulado Roedura (2004). Actualmente prepara un segundo poemario: Lastimadura y uno de cuento para niños que ya está en fase de ilustración: La baba Nacha, Trabaja en la empresa de comunicaciones: La Cadena Carriles, en el fondo editorial de libros y revistas llamado La Cadena Tricolor, donde es investigadora, editora y autora de dos libros: “Juegalecturas”, para niños pequeños que inician su ciclo escolar y “Biografías venezolanas”, destinado a estudiantes de Educación Básica.

 
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