
OJO DE BUHO-------------------TERESA CORASPE
POESÍA AMATORIA DE JORGE LUIS DARCY, México
MANUEL VERDECIA, Cuba
Arduo empeño se ha planteado el poeta Jorge Luis Darcy convertir las pulsiones del cuerpo que renace en otro cuerpo en materia inteligente. La poesía amatoria es, sin lugar a dudas, la más ardua de todas.
Viene de una larga y copiosa tradición. Explora un espacio y unas acciones limitadas, recurrentes, cotidianas, que, por demás, en tiempos mediáticos, son cada vez más descubiertos y expuestos con toda la violencia de su intimidad. Es tal vez de aquí la importancia del reto, decir sobre algo dicho, pero nunca lo suficientemente gastado como para que no deje de asombrarnos.
En definitivas, en el fondo de todo está la semilla de cuanto somos. El encuentro de los cuerpos es la más exacta verificación de la física y la química de lo que conocemos por vida. Entonces, el poeta, desde un sujeto poético yo, muy cercano y cómplice, se atreve a ser actor, espectador, analista y cantor. Asume las diversas funciones que el acto amoroso despierta en un sujeto debidamente apercibido de la significación y trascendencia del acto. Cada vez que dos cuerpos se unen, el mundo vuelve a empezar su discurrir.
Pero la poesía de Darcy no es mero juego de sensualidades. No se va a las gastadas formas de metáforas sensualistas. El poeta escribe desde este tiempo. Apela a la mente, se desprende de una tradición neobarroca donde la palabra es también cuerpo, en su plenitud y sus desbordamientos de sentido. Más que a la incitación inmediata, fugaz y pedestre, sus textos apelan al intelecto por donde toda concreción material se desplaza hasta una ganancia del espíritu. Lo mejor de sus textos es que nos piden volver a ellos, como el amante vuelve al cuerpo incitante. Eso solo lo logra una palabra sopesada, lúcida, grávida de connotaciones posibles.
En la poesía amatoria de Jorge Luis Darcy el silencio es aprensión anterior del objeto amado, germinación de deseos y asombros, para luego devenir instante de reflejo y consideración del acto erótico. Sus poemas, de densa imaginería heredada del neobarroco mexicano, sirven de retablo para resucitar y mejor entender los desafueros del corazón. Hermosos, diestramente elaborados, sus textos son códice miniado de la pasión del uno por el otro. Poemas que se hilvanan desde lo sensual pero redomados por la inteligencia y el logos en la palabra espulgada y tallada.
El silencio vendrá después, pero no como olvido de la palabra, sino como dulce degustación donde la pasión resucita.
Manuel García Verdecia (Holguín, Cuba
ACTO DE FE
Será posible que Dios
me esté mirando al fin una noche
que ahora invade mi territorio
justo en el momento del estímulo
y con sigilo cuestione mis proporciones
probando mi insistencia
entre cosas que tienden a lo inmenso
ahora que la voracidad contenida
en tus ropas se desborda
como especies y ramas cayendo
como piedras que golpean mi destino
de solitaria arena
debe ser Dios quien me sostiene
y me señala lo inaccesible para morderlo
para besarlo repetidamente como un río
debe ser Dios quien me llama
a burlar los muros de lo cotidiano
y a que forje en tu cuerpo
mi lugar en lo eterno
pero qué interminable eres niña
mira que estoy tragando de mi propio espíritu para alcanzarte
que se va la vida en recorrerte
y tú que a cada instante te renuevas
que rápido adoptas los placeres
sosteniendo el eco entre las llamas
y yo que apenas soporto el choque de tus párpados
cuando mi beso cumple sus afanes
pero estoy llamado a recorrerte
a pertenecer a tu atmósfera
a esa distancia inimaginable que hay entre un poro y el otro
y a la agricultura de tu cuello
para formar mis jardines
y a tus piernas infinitamente largas
como dos silencios comunicándose
donde he de arrojar una a una
las flechas que me asignaron
y a pertenecer a tu saliva
a la magia de tu saliva
preparada para el abismo y el ayuno
y a tu olor natural
valioso como la reconciliación
y que se impregna a mi cuerpo
como la noche a las embarcaciones
niña nocturna
si tan solo el mundo tuviera la cordura de tus uñas
cuando permites y exiges
de tan delicada violencia
que el otoño perdería todo sentido
déjame terminarte que estoy llamado para ti
por inacabable que seas
déjame recorrerte entera
que esta noche Dios me está mirando al fin
completar una idea
que Dios me ha llenado de honestidad y de rabia
de tan perversa disciplina
que aún inmensa
te miro vulnerable en el centro de ti misma
INTRANQUILA DULZURA
Existen muchos rostros
que no tienen más remedio que el olvido
y faroles demasiados faroles
que sólo amplifican el espanto
y tantas casas que pululan
entre puertas y ventanas ciegas
como fantasmas equivocados
es por eso que al corazón del mediodía
tu sonrisa le es fastidiosa
y los dueños de la costumbre
te dibujan los ojos de una intrusa
y es que tus manos no fueron hechas para lo común
tus latidos esculpen el mundo nuevo
eres la ruta dispuesta
para el tiempo y sus posibilidades
niña de la audacia
y en tu cabeza llora el rechazo
y como nubes se agrupan y se amoldan en tu pecho
mis legítimas claridades
para ti es mi canto niña
a la piel que te envuelve
a tus gritos a tu humedad constante
tan pequeña como terrible
y sin embargo generosa como un paraguas
te abres para mí fruto de la avaricia
y del cuidado
irresistible como una sombra por la tarde te ofreces
firme como una cascada
así de pequeña como una almohada entre la noche
como una ventana frente a la montaña
ilimitada
como la venganza que de mí trasciende
como la angustia que me inaugura
tenaz como un grillo en el rincón del silencio
como el sudor que escurre hasta mi boca
como el arrepentimiento
tan poderosa como la luna pequeña que inunda el mar
de cuánta soledad requieres niña
qué palabras abarcarán la insoportable dulzura
de tu carne que me necesita
niñamante
toma estas páginas
que ya comienzan a padecer el abandono
y permite que en ti recoja trozos de la noche y del miedo
que fuera de ti nadie me espera
que sólo aquí soy germen y sentido
y mi lujuria es sabia y prudente
toda vez que los besos continúan
toda vez que entre los hombres me reconoces
SONATA PRIMERA
Te advertí que la muerte rondaría por vez primera
que esa locura que flota permanente
se volvería hacia ti
y como el dolor te perseguiría
por eso te enseñé los códices
las claves que se tienen para después
de los besos
por eso te enseñé a caminar entre las sombras
desde ahora sospecharás de todo
y amarás el frío que busca refugio
en tu garganta
así debió ser niña
no era posible de otra manera
ahora la sangre inicia su mandato
y destruye tu casa para hacer sus nidos
decididamente
rodeándote vigilando sueños
señalándote en las reuniones
y en las plazas que de tan solas te pertenecen
será un martillo que te hará rodar
entre nombres y latidos
y cuando midas las consecuencias
cuando requieras de otra piel
y dirijas tus palabras a lo solemne
ya estarás próxima al humo y la ceniza
así será a partir de ahora niña
y es que no era posible amarte de otras manera
sino quebrantándote
mancillando a golpe de ternura
la razón y el equilibrio
para que sólo yo te descubriera
para que mis líquidos se volvieran indispensables
así debí ser implacable siempre
premeditado
como los amantes que escarban los cimientos
y eliminan circunstancias
contribuyendo al odio
para asegurar que también amarás mi ingratitud
y fuéramos obligatoriamente idénticos
tú acosada por el trueno y la noche
y yo como una herida que se cuida
mas nunca cicatriza
y ya no podrás irte
aquí te quedarás amenazada
por las mismas calles que tanto rencor te dicen
por los mismos olores mil veces confundidos y amados
niña de los miedos
de mí te habrás de continuar
de mi catástrofe
llevarás de mí la imagen del sediento
y de mis dedos como nacientes hormigueros
llenando tus arcas
amontonándote ofendiendo tus sentidos
y de mi lengua de cereal caliente
de animal en fuga
de colérica paciencia abriéndose paso
en medio del tiempo y la venganza
JORGE LUIS DARCY
Monterrey, Nuevo León, México, 1969. Poeta y editor. Ha realizado estudios superiores de Contador Público, así como una maestría en Letras Españolas por la Universidad de Nuevo León. Ha participado en festivales y encuentros de poesía en La Habana y Holguín. Igualmente ha impartido talleres de creación poética. Su obra aparece en diversas revistas de Cuba, Venezuela y México. Tiene publicados los libros Este es el sitio, 1998, y El fruto y la espada, 2005, Después vendrá el silencio, 2009.





