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FRAGMENTO DE UNA NOVELA INÉDITA

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FRAGMENTO DE UNA NOVELA INÉDITA 

 Dibujo Carla Daniela

 

El lector oculto

Milagro Haack

 


“Oh bien nacido, escucha atentamente: 
Estás experimentando la unidad de todas las formas vivientes 
Si la gente te parece hecha de goma y sin vida, como muñecos de plástico, 
No te asustes…”
El libro Tibetano de los Muertos


Querida Conchita, he estado pensado, en tus largos diálogos, en tu dolor hacia la ruptura, pero sobre todo en esa fantástica magia, envolviéndolo todo; por ello me atrevo a confiarte, esa otra cara de la magia que subsiste, detrás de tanto alzar cortinas. Parece teatro, pero es la vida, la tuya o la mía, donde los cabos que unen ese tejido, están bien hilados en los pensamientos de los personajes que hemos descubierto,  y  por  supuesto, no pertenecen a nuestro destino. 
 
La magia existe, así como esos señores protectores, llamados ángeles guardianes, pisando nuestros pasos, guiándonos hacia la esencia natural que nos corresponde: con la que nacemos y es un peso de herencia.  Pienso en todo lo que estas por descubrir, sin tener pruebas de ello, por la astucia y la maldad bien practicada bajo los efectos del sentimiento; sin embargo te narro esta historia, más dura en lo externo donde caen esos santos espíritus que nos señalan la otra voz, la interna, cuando nos encontramos por leyes no casuales, frente a frente con un lector oculto.   
  
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RAPIDEZ

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Rapidez

 

ELINOR HERRERA

 

Cuando Leonor nació, la luna debió estar en fase cuarto menguante porque su cuerpo nunca llegó a tener la figura de una mujer deseada. Todos opinaron que se parecía al padre, el cabello negro grueso ensortijado, piernas y brazos como palillos y el cuerpecito delgado le daba aspecto de niña enfermiza. Al poco tiempo comenzó a sufrir de asma y el pecho se le hinchaba con el siseo que emanaba cada vez que respiraba.

El padre sentía que no podía dejar de trabajar para así poder costear los gastos de tan infame enfermedad que le había tocado padecer a su linda niña. ¡Era la niña más hermosa del mundo! No se habían equivocado los que opinaron sobre el parecido entre ambos. Cuando Leo, como la llamaban cariñosamente, comenzó a caminar, lo hacía de manera tan rápida que tropezaba con  todo lo que encontraba a su paso. La madre tuvo que desocupar la sala y el comedor de muebles para evitar las caídas y moretones, luego su resistencia era tan fuerte que podía caminar, caer, tropezar y levantarse como si nada.

Actualizado ( Miércoles, 09 de Diciembre de 2009 13:59 ) Leer más...
 

María, de Trujui o Matera

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María, de Trujui o Matera

 
Sergio Manganelli 


Viajaba en el furgón, acurrucada en el suelo empastado de mugre, mientras la tormenta entraba a cachetazos por la ventana rota. Acomodaba el nudo de unas sandalias atadas con piolín, sobre los pies sin medias o estrujaba el cabello enredado de olvido. Al costado dormía un  nene –puede que su hermanito- sobre el colchón helado de unas cajas deshechas y un pilón de tarjetas apretado en la mano.
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Recreando El Sueño de Chaung Tzu

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Un día el humilde Chaung Tzu  soñó que era una mariposa. Al despertar de ese sueño ya no sabía si era Tzu que había soñado que era una mariposa, o si era una mariposa y estaba soñando que era Tzu.                                  

 Recreando El Sueño de Chaung Tzu

                                                                        Norma Aristeguy

 

Chaung Tzu  había tenido un día muy duro. Trató de relajarse después de la cena con la taza de té, que le trae su mujer al  sillón donde está sentado. La mira. Ella permanece junto a él de pie, le pasa suavemente su otra mano por un muslo, y la invita sin decirlo, a ubicarse a su lado. Es el agente de relaciones públicas de una firma  muy importante.

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EL DERECHO DE PERNADA

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EL DERECHO DE PERNADA

 

  Norma Aristeguy

 

El sol entibia La Toscana. San Gimignano  se impone desde la colina, y una bandada de pájaros pasa adornando la ciudad y dividiéndola en una aguda ve, que se estira estridente.

Sofía no tiene deseos de levantase. Hace muchísimo frío esa mañana de enero,  aunque se siente desabrigada,  arroja las mantas que la cubren para sentarse con desgano.

Estira los brazos hacia arriba y mira a su alrededor,  la cama está rodeada de unas cortinas muy transparentes, que traslucen lo que la rodea. Algo no está bien. Desconoce el lugar. En la misma habitación hay una cama donde duermen tres niños juntos y al lado otra, con una pareja de ancianos. Busca su celular, no lo encuentra por ninguna parte.

Actualizado ( Viernes, 02 de Octubre de 2009 17:00 ) Leer más...
 


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