DOÑA BÁRBARA, DEVORADORA DE ZOMBIS
Mister Danger ha comercializado con una sustancia nueva que ha despertado a los muertos vivos en el inmenso llano. A la llegada de Santos Luzardo se comentan de ataques esporádicos en pueblos e incluso Doña Bárbara se ha enfrentado con algunos muertos vivientes demostrando fiereza y valentía. Para salvar al Llano Santos Luzardo y Doña Bárbara tendrán que dejar de lado su forcejeo de civilización y barbarie para combatir un enemigo común. A todas estas Marisela ha conformado una brigada juvenil para acabar con los muertos vivos que poco a poco van ganado en número.
FRAGNENTO DE UN CAPÍTULO APÓCRIFO
VII. EL FAMILIAR
Noche de luna llena, propicia para los cuentos de muertos vivos. Bajo los techos de los caneyes o encaramados en los tramos de las puertas de los corrales, siempre hay entre los vaqueros alguno que hable de los muertos vivos que han enfrentado.
La ambigua claridad del satélite, trastornando las perspectivas, puebla de seres monstruosos la llanura. Son las noches de las pequeñas cosas que de lejos se ven enormes, de las distancias incalculables, de las formas disparatadas. De las sombras blancas apostadas al pie de los árboles, de los jinetes misteriosos, inmóviles en los claros de sabana, que desaparecen de pronto cuando alguien se queda mirándolos. Noches de viajar «con el escalofrío de capotera y la Magnífica en los labios» –según decía Pajarote–. Noches alucinantes en que hasta las bestias duermen inquietas.