
Francisco Arévalo, esencialmente poeta, incursionó en la novela gracias a sus travesías bohemias en las conoció una variopinta de seres diversos que contaban sus vidas; vidas con sus dosis de tragedia y humor dignas de novelar.
Esta novela es un mosaico de literatura y personajes. Gente de todos los días que vive la vida según los acordes de los acontecimientos.
El personaje central es un cura (nada ortodoxo) enclavado en el barrio La Seguidilla. Arévalo utiliza su historia como hilo conductor de relato. Luego otras historias subalternas se van sumando. Humor, tragedia e ironía se combinan en una historia con un lenguaje desenfadado, burlón y que trata de colocar en perspectiva el movimiento de un barrio que puede ser cualquiera de nuestra extensa geografía urbana.
Francisco Arévalo obtuvo el premio Fundarte de novela con su primera incursión en la narrativa “La esquizofrenia de las golondrinas”, lo cual permite inferir que aparte de poeta tiene pasta de narrador. Con esta novela, también premiada, ofrece una historia leíble que no defraudara a sus fieles seguidores de su poesía.





