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Home Ensayos EL CONCEPTO DE SOBRE NATURALEZA EN LA POESÍA BEAT DE ROGER HERRERA RIVAS

EL CONCEPTO DE SOBRE NATURALEZA EN LA POESÍA BEAT DE ROGER HERRERA RIVAS

(Del concepto a las artes integrales)

 

Texto: José Daniel Suárez Hermoso

 Todo acercamiento a una obra de arte es atrevernos a viajar por los bordes del delirio, y caer vencidos por su encantamiento, o responder por el relámpago de su forma.

 

Sin embargo, en medio de las apreciaciones y de las disquisiciones que nos entregan los subterfugios y las interrogantes, la obra de arte nos muestra sus desvelos.

Y tal como apreciase Maurice Blanchot, en la relación de la literatura y el infinito al cual agregaría sabiamente Jorge Luís Borges al afirmar que  <el ideal del infinito corrompe  a las otras>. (Blanchot, 1992. p.109).

Estas apreciaciones parecieran contradecirse con el ideal de “Sobre naturaleza”, la cual invoca al infinito como una salvación incuestionable y no perecedera. Más bien, un “fatum” que se devora en las casa de las carnes del espíritu, cuando el mundo de afuera se torna impenetrable por los ejercicios de la razón. O, al contrario, demasiado relativos para la razón que debe obligatoriamente  viajar a los manantiales de luz del espíritu para refrescar sus interrogantes.

No en barde, “los pastorales” fueron construyendo un ideal de naturaleza y William Blake fue pintando la relación cosmogónica y el ideal de espíritu que inevitablemente tuvo que  contemplar y buscar Hegel en su fenomenología, sin embargo la naturaleza estaba allí mostrando sus encantamientos y delirios, pero también sus titánicas formas a lo Goya o al advenimiento de la modernidad en la fotografía de los hermanos Lumiere.

 

Pareciera que la naturaleza es esa razón de infinito y a la literatura le tocase ser tan solo un fragmento del gran todo y  tal vez su ocaso. Que termina por  reglas generales siendo un inevitable laberinto.

 

¡Oh vida de esta primavera nuestra! ¿Por qué se marchita el loto en el agua?

¿Por qué se marchitan estos hijos de la primavera, nacidos sólo para reír y caer? 

(Blake, 1980, p.51)

 

Pareciera que la naturaleza fuese una gran diletancia, una suma de “Por qué” que la ciencia ha hecho permutable. Vindicación posible entre la vida y el hombre donde la naturaleza se aproxima y se hace objeto de seducción. 

Encantamiento a la que los poetas difícilmente evitan, de nos ser cuando la razón debilita  las simientes del espíritu, y este cae mortalmente herido por el ímpetu de la tormenta. En tal sentido Albert Beguin se expresa admirablemente sobre esta relación de la naturaleza como sustancia  del anhelo y fuga del ideal de sobre naturaleza.

 “Frente al espectáculo del universo y mezclado a su vida, el hombre  percibe  en él una integración a que se siente  tetado a responder, por que  de la respuesta depende  el sentido mismo  de toda existencia. Ora crea ser  él mismo el autor de sus ideas, ora se persuade de que las recibe  por revelación,  no se libera del miedo  sino de este dialogo interior, en que no puede plantearse  más problemas  que aquellos para los cuales  lleva  ya en si mismo la solución” (Béguin, 1992, p.75) 

La sobre naturaleza muestra sus desvelos a la manera de  ilusiones fragmentarias en las ligeras y precisas apreciaciones de Yeast para concebir la idea  como generadora del ser  y sustancia de la poesía. El acercamiento vendría ser en medio de la razón del ser de la poesía una verdad que se va reconstruyendo en la medida en que la imagen poética desvelo y estética. 

Roger Herrera Rivas (El tigre 1962),  es uno de  los creadores venezolanos  que obedece al ejercicio de las artes integrales, hecho que ejerce  a la manera de  la expresión poética del artista y teórico Juan calzadilla, plasmando en sus creaciones: la ciudad y sus movimientos, sus apariciones y desvelos, las sombras, sus causas y la fragmentariedad dentro de una post modernidad devoradora como el cause de un río, que tan solo admite la inmediatez  y las imágenes desveladas en el horizonte de las vigilias.

Concepción que obligatoriamente va a convivir con la parición y desaparición, con la otredad y lo monstruoso, del cual expresará Víctor Bravo. “la modernidad permite interrogar  los territorios de la diferencia, colocarse a distancia de la solución religiosa. Ante la mirada de la racionalidad, la alteridad  sigue siendo  un espectro  que va de la perfección a la monstruosidad: su impacto en el ser genera  el estremecimiento como uno de los sentimientos  más importantes del hombre” (Bravo, 2006, p.24)

Roger Herrera Rivas en su poética: encarna la modernidad desde el paradigma del desenfado en senda a la integración, para salvar las dos naturalezas de un país, la enteramente humana y deslumbrante y la desgarradora  devoradora de sueños, para caer en la permutable angustia y en perenne agonía de las formas.

Para la década de los noventa, 1996 para ser preciso,  fecha en la que Roger Herrera Rivas se aventura en la creación poética, después de sobrevivir a la Performance y los paradigmas de las vanguardias: Artaud, Jerry, Arrabal y la experiencia escénica del colectivo teatral urbano en la búsqueda de una cultura hibrida, que definiese e integrase las naturalezas como infinitos y contrastes.

Para Herrera Rivas, lo urbano viene a ser un paradigma y a la vez un laberinto, un sometimiento a los paradigmas del desprecio hacia los comportamientos, o a las disfunciones sociales que pretenden separar las causas de las razones de ser.

Es Roger Hererra Rivas, un poeta post moderno que asume lo urbano como una coraza, como una forma estructural que tiene un espíritu dominado por la sobrenaturalaza de una lejana geografía, tan diferenciables y tan deslumbrantes que concluyen en “el miedo” como paradigma para resumir la inmediatez de lo moderno en labios de Víctor Bravo.

Su poética evoluciona desde el Constructivismo Barrroco, en senda al Surrelismo imponente y sereno, donde el lirismo pretende comprender esa sobre naturaleza que está en el sueño como esencia y sustancia de la naturalaza encerrada en la vigilia. Juan Calzadilla resume el ejercicio de crear de lo urbano como el hecho mismo de construir una reflexión más allá del miedo post moderno. 

 

                          Cuando  estés escribiendo, obsérvate  como si

                          Fueras escritura.

                          con el lápiz apuntando hacia adentro de ti.

                          Rayándote el alma.

        

                          Para que no llegues a decir: 

                          Desde hace tiempo se que el porvenir me dejó atrás

                          Pero también sé que el porvenir no fue a ninguna

                          Parte. (Calzadilla, 2005, p.48)

     

 

Herrera Rivas  apunta con el lápiz y devora los conceptos de naturaleza como búsqueda ansiada del porvenir en la voz queda de la poesía. O mejor dicho los encubre, por  temor a estar frente a ella y sentirse seducido para ser tocado por sus materias tentables. Por que la naturaleza de lo urbano devora y la naturaleza pastoral de la llanura y la selva seducen por su encantamiento. Estas dos naturalezas se vindica en la construcción de su “ars poetic” desde 1996 al 2007. Donde versos libres y versos dramáticos se encuentran en el ejercicio inter textual.

Plasma la ciudad con alevosía y lo urbano como alcanzada reflexión, naturaleza  que  pertenece a un todo, que es esencialmente  cultura hibrida; pensamiento  desbocado y remembranza contextualizada. Hecho natural imperfecto,  resumen inminente (concepto lejano de una  naturaleza país) que se disgrega en la biodiversidad como una paleta de colores tropicales, donde las causas sociales, el arrebato y el desprecio  son irrenunciables como viva expresión sub textual.

Poética empecinada en romper las formas hiperreales por la incorporación transversal  de otras formas y lenguajes que lo acercan a las vanguardias que signaron el siglo XX y le dan entrada al siglo XXI. En él se encuentran marcadas influencias: Dadaísmo, Surrealismo y Expresionismo. Y modela los senderos de una  Nueva Figuración, que  va creando ese lenguaje en senda desde la expresión poética y el drama, a las artes visuales.  

Su ejercicio y permanencia le hacen afirmarse como una viva expresión del arte: (actor,  pintor, dramaturgo, poeta e investigador de las corrientes artísticas post modernas), donde el drama, el cine, la plástica y la performance,  viajan en los laberintos de la vanguardia buscando su forma y concepto de un país hibrido y en constante  reconstrucción. '

Herrera es descrito por William Osuna como un poeta “Big”,  un poeta grande, a la manera de Zufowsky y  Allen Gineberg, poeta que se acerca a un concepto de la “Generación Beat” 1948 por encarnar el  “sentimiento de revelación hacia la hipocresía como sustancia sobre natural y teatralidad, donde  vive la sociedad post moderna.”.

 

                     Roger, tu verso lleva la ternura de una

                     Hojilla luminosa; tirado hacia la calle.

                                                                                 (Osuna, 2000, p.17)

 

Corriente vanguardista de la poesía norteamericana  que se vindica a la tradición Objetivísta de: Williams  Carlos Williams, o George Oppen.

 

Su creación poética va desde la fragmentariedad al monólogo interior, el transito de su obra desde (FRAGAMENTO 2000. LA CRIN DE DIOS, 2002, DESADAPTADO, ELGIA AWOLFING Y OCTUBRE ROJO), nos aproxima a una obra literaria sustentada en la estética de la “poética de lo “Beat”.

Caracterizada esta por el sentimiento de revelación contra la realidad, la referencialidad, la angustia existencial, el transito y el umbral. La inmediatez de la soledad permutable, y el lenguaje que busca  la sustancia expresiva de una realidad despreciable: la sociedad y el consumismo. La muerte del espíritu, la eternidad del trance burocrático, el ocaso del humanismo y la muerte de la sensibilidad como refugio del mundo interior. Donde reposa esa temporada en el infierno de  Althur Rimbaud, solo como expresión sublime del arrebato y no como manifestación exacerbada del lirismo.

Él nos ofrece obra poética naciendo como dijese  W. Stevens  “si la poesía no nace espontáneamente como la rama de un árbol es mejor que no nazca” (Medina, 1984, p.3) solo que su orquestación idiomática surge del transito dejado por las naves de concreto, los umbrales de la oscuridad y la precariedad del silencio en el proceso de la construcción de las imágenes urbanas. Esas voces oceánicas y precarias que se deslizan en la cornucopia alada del crimen, en la sustancia de la ausencia y en la desaparición de las formas.

Herrera encarna una poética y el ejercicio dramático como actitud de arrebato ante el objeto, descrito a la manera de Octavio Paz “Yo no creo que la aptitud del creador frente al lenguaje debe ser la aptitud  del enamorado. Una aptitud de fidelidad y, al mismo tiempo, de falta de respeto  al objeto amado. Veneración y trasgresión. El escritor debe amar el lenguaje pero debe tener el valor de trasgredirlo”. (Paz, 1990.126) 

Su obra teatral está sustentada  por un ejercicio expresivo plasmado en el colectivo teatral urbano: Tristán Tzar, Antonín Artaud y Alfred Jerry, trance del hombre cósmico: de Dada a  la Patafisica, nos muestra un creador  que expresa el trance cósmico del cual Antonin Artaud no pudo zafarse.

Expresiones para teatrales donde la intertextualidad lo acercan a la Otredad. Él busca el trance, el viaje hacia lo desconocido y la ruptura de las formas teatrales, la angustia existencial,  la permanencia de la expresión y el acercamiento al lenguaje olvidado.

Fonéticas ancestrales que se mantienen en la sustancia de la literatura oral y que  vienen a formar ese todo lingüístico a un desconocido, que constituyen esas jergas en evolución  o extinción. Esas particularidades del idioma  que son pensamiento y expresión de un hombre dentro de la sobre naturaleza sorprendente de la bio diversidad. 

Su obra pictórica, ha sido expuesta en Museos y Galerías de Arte,  manteniendo esos contrastes entre el cuerpo y el espacio. Forma expresiva, colores  que viajan desde el grafismo a las imágenes delirantes surrealistas, productos del automatismo psíquico y la violencia del trazo.

El cual arremete contra el espacio del lienzo, asidos a la creación de una  obra espontánea que trata de integrar el mundo (urbano y rural), como expresión post moderna  del asombro. Para caer vencido  por la repuesta al naufragio de un siglo que fenece y se sustenta en la precariedad de los signos  y los símbolos por revitalizarse en las fronteras del sueño donde se elaboran las pesadillas.

Es posible que al hablar del termino poesía “Best” y al  establecer estas delicadas vindicaciones,  imaginemos a un hombre sólo cruzando el río Colorado, sufriendo su  ausencia (el doloroso trance humano y vital de Allen Gilneber) en la  gran manzana de New York. Sin embargo el trance cósmico planteado por Herrera Rivas, es un trance en la sobre naturaleza. De un hombre solo en el espacio, acechado por la angustia existencia,  quien asume el don de ser una esfera que contamina con su acercamiento el trance místico. 

Herrera Rivas encarna “la poética de la muerte” a lo Tadeuz Kantor. Descomposición, depredación, humus, vahos, acercamiento a la Otredad y sustancia de la forma.     

Sufre el arrebato de la descomposición social, la persecución, el miedo de vivir y  responder con una aptitud surrealista.

Al hablar del concepto “Beat”. Pareciese que su concepción no pudiese  adaptarse a la formación de nuestro arte urbano, fortaleciendo formas estéticas postmodernas, caracterizadas por el arrebato, la descomposición y el trance cósmico, paradigma Artaudiano con el cual  Herrera Rivas se encuentra emparentado como interprete.  

Y ha hecho de sus teorías literarias una sustancia, un caldo para la integración cultural en un contexto estético y sensible.

Acto de contemplar la intensión poética de la imagen, ese asirnos  a su forma estética y  sus principios de libertad  en las fronteras de  la creación. Hecho que lo obliga a beber en la sustancia de las grandes utopías, como si la naturaleza fuese esa estructura ausente que  contiene los extremos de las formas, su orquestación idiomática y la armonía en el caos.  Armonía en el caos, pudiese ser el paradigma que resume “la naturaleza como poética” en la obra literaria de Roger Herrera Rivas.

 

 

II

 

Nace LA CRIN DE DIOS, a un año de la muerte de Allen Ginnebert, nace como tributo en 1996, texto vanguardista  que se refugia en la desintegración del lenguaje para construir la forma.  Texto que avizora  la post modernidad como acto de vigilia permutable. Definida a lo Néstor García Canclini “es posible pensar que  perdió sentido ser moderno en este tiempo en que las filosofías de la postmodernidad descalifican a los movimientos  culturales  que prometen utopías y auspician el progreso” (Canclini: 1990: 13)

 

Obra compuesta por 78 textos (unos breves y otros de larga aliento), navegando en una estructura fragmentaria, construcción textual donde la palabra de descompone y se reconstruyen en la ansiedad de la performance. En ella el signo y la arbitrariedad asumen principios de libertad,  transito de una geografía a otra.

 

Paisaje  en senda a lo urbano, para instalarse en la sustancia en la cultura de resistencia.  (San Agustín), urbe avasallante y devoradora que resume la separación y el imperio pluricultural: las jergas, los lenguajes, el grafitti, el comíc y la para teatralidad de lo urbano en las representaciones sociales. 

 

En la creación poética la página asume las propiedades  de ser espacio para la orquestación idiomática.  Es el lugar donde convergen las estéticas y los pensamientos  vindicados al movimiento de las palabras, a sus filtros mágicos y a sus encantamientos.

 

Una manera formal y particularizada de la interpretación del  poemas “una tirada de dado” de Mallarme. Creación que se nutre de la sobre naturaleza, manteniendo ese vinculo permanente entre  los fragmentos de la realidad y el espacio expresivo de la página, del cual difícilmente podrá zafarse.

Fraguar el agua

Urdidos en la arena

Mana dolor

Volátil 

Nocturna

C

R

E

C

I

D

A

CENIZA.

Llueve  el  vocablo en Abril.

 

Romper el lenguaje tradicional, pero sostener el espíritu moderno, unido por la naturaleza a una identidad, a una geografía, a un canto emergente, desde lo tremebundo para ser presencia, arrebato y  deslumbramiento.

Templo de arena

 

                 Lugar de sobresaltos

          

Giran desteñidas melodías

 

Hastiados de adioses los peces recluyen

Sus  sintagmas  en el idioma de los idiotas.

Cataniapo es el oro de los crímenes

El río es el idioma del pez, debo seguir…

Invadido, acuoso de esta piel;  (Verdaderamente

Soy usuario de  estas manos).

 

 

En Herrera Rivas hay un ritmo que impone, sentimientos chamanicos. Palabras de adentro y para adentro en la sustancia del monólogo interior, en el parto de la imagen.

 

Trasgrede las normas gramaticales: impone ritmos  contestatarios, saltos intempestivos de la palabra monologada al discurso escrito, soslayado y cargado de versos deslumbrantes.

 

CONFINADO al clima de la rueda vegetal

Gira, gira…

 

El poniente nos atisba, nos duele y premedita

Un poema en el terreno de la angustia

Una salada sed vocifera cerca de la silla

Al lado de la rueda sin planes  la escala muda

Transcurre ebria la rueda y el paisaje se mece

En un estático sentir…pasa pasa

Gira. Gira…

Un temido animal se muere de vergüenza

Ante la vida que pasa

Pasa

Gira

Gira…

 

En Desadaptado (2000), el desenfado es una de las características fundamentales de la de esta obra literaria, esencialmente Beat, ser tributo y celebración. Asumir el desprecio como poética.  Ese extremo contenido. Vivir el desprecio por las formas reales, pensar a veces que el lenguaje pareciese no ser suficiente para resumir la expresión estética y a ratos sentir que la expresión es moribunda, esencia de una poesía mortal como un anhelo.

 

 Donde todo se destruye en un abrir y cerrar los ojos.  Nacer y ser simplemente una idea incapaz de conmover el objeto de una realidad que siempre estará allí en la naturaleza, pero que nuestra percepción de la misma será esa sustancia anhelada que  no soporta  que esa  naturaleza  que encanta y  a veces es esa sustancia necesaria de la poesía Beat de Herrera Rivas. Sobre naturaleza  necesarias hasta llevarlo a la seducción y caer en la oda.

 

A Charles Bukowsky

Había besado un caballo aquella noche lluviosa

el asco-

 

Me hizo asearle los dientes con cerveza.

 

Días enteros transcurridos en la palabra de Dios

 

Colmaba mi sed…

 

Maté la imagen del caballo

 

Salí de tumbos por la calle del pueblo

 

Enterré sus huesos en mis huesos

 

Me siguieron quinientos matos de monte

 

Un hombre de negro

 

Un silbido

 

Un trago de güisqui en cada charco

 

Una nueva cerveza en cada entierro.

 

Sólo entonces

 

Casco

 

Relincho

 

Polvo

 

Y la sed sórdida en mi lengua.

 

 

La auto destrucción en el fuego como salvación. Ser juicio, acción de atentar contra una concepción espiritual y ser mi verdugo, así de libre, viajar al fondo del alma con la decisión al lado como una provocación. Algo tirado allí en la naturalaza y el hombre en la naturaleza primigenia e imponente.

 

Una naturaleza que flagela desde  el agrupamiento social, desde la miseria humana. Un ejercicio contestatario, que se impone para injertar desde el centro de la utopía algo, por lo menos el laberinto del pensar y de la palabra agobiada para la libertad y los absolutos de la búsqueda. “mal genio” en labios de Martí, buscar apasionadamente el curso de la fortuna. Una moneda que termina resumiendo la amargura. 

 

Herrera Rivas asume la anarquía como una posibilidad de revelación, una revelación que se refugia en la poesía para expresar la gran carga de desprecio, por los arquetipos  que ha creado la soledad y que se erigen en su eternidad. Allí en esa sustancia poética es  esencialmente Beat.

      

“Canto a los bardos…”

Muy buen día, poetas

Amigos irónicos de la palabra

Digo poetas para no decir

-       bastardos-

 

para no decir – probos- desadaptados

inconmensubles y elocuentes

traidores o usureros de la rima

o mejor… soñadores de lo

que acontece.

Mi canto aproximo

A tu lira  de buen ciudadano

A tu lira urbana

Mi carta plural

Con sabor a barro.

Extraigo el arco y la flecha de mis huesos.

Necesito decir cosas

Debajo de los faroles

Necesito escribir en las busetas

En las paredes y baños públicos.

 

 

En Elegía Wolfing (2003)  herrera Rivas nos muestra la senda de toda libertad  que es el dolor, la flagelación de esa parte de nosotros que resulta la más dolorosa, ese abandonarse a las revelaciones. Toda libertada  se desafía en aras del dolor.  Dolor Fragmentado a la medida  de la angustia, sereno en la quietud del ímpetu, dolor  de la espera, de la precariedad y el sentido del otro, lenguaje originario crecido en el silencio de la lágrima, dolor trágico, episódico, de aullido, de pasión sedentaria, desafío de la creación hasta ser  anatema.

 

Poesía del ímpetu, del advenimiento de lo pasado, de la hazaña y el rencor por caer  devorado por la muerte.

 

Poesía del transito, lugar  posible en la vida del transeúnte,  donde la naturaleza se vindica. Libro Tribal, cuya  etapa inicial  lo delata “el éxodo”, del cual el concepto de tribu es  un lugar permutable que ocasionalmente depende del espacio. Todo éxodo  sugiere una tribu que se desplaza  con libertad para reconstruirse, pero está vez en una naturaleza post moderna, cuya pertenencia  es la acción monologar, el ejercicio mismo de hacerse viaje esencial.

 

WOLFING

Estoy harto de mí

Como quieran, - tómelo a su modo-

 

…Ulises desenfada  una homérica pusilánime 

Al trasto los viejos  recuerdos, la emotiva pantalla

Cacareando un juego de béisbol, en definitiva

 

Cierro el ciclo lírico  en la garganta del Water…

 

Oh, viejo water (ciudad  esta teñida  de falsos poetas)

 

Los limones duermen  un whisky de otro siglo.

 

POETAS DE RIVER SIDE

 

Nosotros los poetas de esta canina ciudad

 

Hecha de cemento y porquerías

 

También tenemos una flor  en el ojal del sombrero

 

para decirle “adiós” a las muchachas y cernir la lluvia

 

Papelillo íntimo y nube donde aferró mi caída.

 

 

En Octubre Rojo (2006) el lenguaje  adquiere la totalidad de la página, se articula entre  el sarcasmo y el humor negro.  Subterfugio de quien intenta huir del lirismo desbocado, para caer en el y construir la Poesía total, contrastada, poesía de ruptura, de la lógica disuelta y el tributo al ejercicio de la revelación.

 

                             Soy  Herrera Roger José

                             Soy un perro cristiano y castellano

                                                   Moro y Romano

                             Asesino y padre de estas hoscas puras manos…

                            

                             Llanerza del llanero como coporo y taparita

                             Oh oh oh como aúllan gatos

 

 

                           Las damas de azur

                           Aretes donde  el lóbulo muele la noche

                           Y cada seno amanta la inquina

                            Cada vulva hierve como un fuelle

                            Somos bosques, bosques vanidosos.

 

                           El octubre

                           Era un barco

                           Como cualquier

                                      Canción

                         

                          Para cantar en los

                          Puertos

                          el arrebol.

                         

                         Nave

                         que partes

                         hacia la ensoñación

                         de prados y olas

                         palacio de heno

                         fúlgida pasión.

 

                        El octubre

                        Es un barco

                        Un triste vapor

                        Hurgando en su cause maravilla del amor

 

                        Hombre de mando

                        Débiles parias

                        Que entregaron al naufragio

                        Las tablas y el timón

                 

                        El Octubre…

                        Es un barco

                        Más que un barco

                                          Canción;

 

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BIBLIOGRAFÍA

 
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