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Home Ensayos Félix E. Bigotte, el genio malogrado

Félix E. Bigotte, el genio malogrado

En algunas circunstancias extrañas hay individuos que no ajustan en su época y los cuales a pesar de sus capacidades intelectivas no reúnen los méritos suficientes para brillar e incluso se da el caso que ni el talento, ni la genialidad parecen ser suficiente para que destaquen en el universo del arte o la literatura.

Un ave carroñera de fatalidad y oscuros augurios parece sobrevolar la vida de un contado números de seres tocados por la luz intensa del genio. El manicomio, la cárcel, los basureros y los suburbios están llenos de ellos. En los altos cargos gubernamentales y las posiciones más paradigmáticas de nuestra sociedad pastan abúlicos los mediocres, desalmados y pusilánimes.

La suerte de Félix E. Bigotte (músico, escritor, impresor, periodista, políglota y un variado etc.) fue caprichosa/escabrosa. Siempre estuvo consiente de sus posibilidades y pensó en sentido faraónico. Con él nada de proyectos liliputienses. No. Lo suyo era por todo lo alto y aunque muchos de sus planes fueron fallidos tuvo la capacidad de soñarlos con rimbombante amplitud, con arrogante majestuosidad. De igual modo sus libros también tuvieron su impronta característica: la desmesura. Félix E. Bigotte es un erudito fascinante y Francisco Javier Pérez con su libro “El sabio en ruinas” intenta traerlo del olvido y develar a un hombre cuyo talento musical y pasión ilustrada era insólita, pero carnalmente real. Un hombre que a pesar de su inteligencia nunca engranó en su tiempo y al parecer la Caracas de su momento no estuvo a su ritmo, no tuvo la compresión necesaria para sus excesivos vuelos de intelecto.

El libro de Francisco Javier Pérez descubre al hombre, al sabio y al erudito quien entremezcló su amor por la sabiduría con su terredad mundana y silvestre. Existen muchas facetas en Bigotte. Así tenemos al músico, ejecutante del violín y compositor. Está el periodista algo peculiar y su periódico “Indu-Americano” escrito en varios idiomas. También tenemos al polemista encarnizado y su “Libro de oro” que lo conduce directo a involucrarse en la política nacional. Tenemos al sabio que ya retirado de las ebulliciones sociales y políticas se dedica en frío a la escritura. Preocupado por su obra se centra en la concreción de la Gramática Latina comparada con diez idiomas y conformada por diez tomos. Otros proyectos perdidos (o quizás apenas esbozados fueron) “Historia filosófica de Venezuela” y “Teoría e Historia de la Música”.

Hay un capítulo titulado “La conspiración del silencio” en el cual se analiza ese ruidoso manto de olvido arrojado en torno a la obra de Bigotte. Javier Pérez escribe: “Prodigioso y lastimoso por partes iguales, Bigotte va a producir la revisión más enciclopédica y dispersa de la que se tenga memoria en los espacios sin memoria de la sabiduría venezolana”.

La vida de Bigotte está marcada por dos hechos significativos y tan desmesurados como sus bosquejos intelectuales. El primero tiene que ver con la demanda de divorcio interpuesta por su esposa Concepción Gonzáles. Se le acusaba, según él mismo refiere, de inconstancia en los afectos, libertino, desarreglo y cruel verdugo de una pobre victima. Ante estas acusaciones nuestro genio contraataca y edita un libro, “Estrados, por Félix E, Bigotte, en el juicio de divorcio que sigue con Concepción Gonzáles”. Su alegato sólo busca dejar sin mancha su nombre, pero a pesar de todo su esfuerzo pierde el caso. La demanda de divorcio es declarada con lugar por “excesos, sevicia e injusticia”. El otro hecho tiene que ver con su actividad como polemista. La publicación del “Libro de oro” lo situó en el ojo del huracán político. Francisco Javier Pérez acota: “Hasta el presente, este texto de naturaleza política y económica, obra de denuncia y asesinato del prócer federalista y, más específicamente, formulación de acusaciones sobre corrupción por los beneficios que Guzmán Blanco obtiene en las negociaciones en torno al empréstito británico del año 1864,…” Estos dos hechos fueron claves en la vida de Bigotte. Vencido tanto en la política como en los tribunales busca darse un respiro para concentrarse en su obra. Como todo espíritu humanista se enfrentó al poder y al final tuvo que claudicar. En una entrevista Francisco Javier Pérez asegura: “Tanto el intelectual como el científico tropiezan con las barreras o las alcabalas del Poder, chocan con el muro de las ideologías y en eso se presenta o surge, lo que yo llamo, ‘la solución Bigotte’; la cual es que después de fustigar al Poder se da cuenta que debe devolver la película, desdecirse, tal como sucedió con Bigotte en el siglo XIX, para conseguir ‘la gloria’, o sea becas, premios o pensiones de jubilación. Eso ocurrió con Bigotte, quien tras de adversar a Guzmán Blanco pidió perdón, se comió públicamente unas paginas de El libro de oro y en recompensa hasta senador lo nombraron. Pero eso de nada le sirvió, porque vino una conspiración de silencio y murió solo, pobre y en la miseria. A mí me resulta muy doloroso el caso de Bigotte y creo que hay que ver más allá de la anécdota histórica del personaje”.

El libro de Francisco Javier Pérez sobre Bigotte es el encuentro con un personaje inverosímil. Bigotte pudo haber sido nuestro clásico, pero sus monumentales obras se perdieron o no las escribió nunca, pudo haber sido nuestra referencia de polemista ilustrado, pero al final se retractó de lo escrito y la escritura no perdona traiciones de ninguna naturaleza. Bigotte pudo haber sido muchas cosas, pero se quedó en genio malogrado, en sabio a medio hacer que hoy es esencial por la desmesura, por ese perfil ficcional que posee, un escritor que parece un invento, un capricho de un país desatento y descuidado con su memoria histórica.

Autor: Carlos Yusti

 


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