
En los zapatos de Holden Caulfield
Texto y dibujo: Carlos Yusti
La adolescencia es esa etapa en la cual el alma se pierde o se forja en la templanza de manera irremediable. Algunos a traviesan esa etapa como si nada, como si de se tratara de un paseo por un jardín estival sin traumas, ni obsesiones en el armario, para otros es una ruleta rusa; especie de juego peligroso que a veces termina mal. Etapa de aprendizaje por antonomasia y el cual es un tema recurrente para la literatura.
Jerome David Salinger creó un personaje paradigma del adolescente que en su corto peregrinaje descubre la compleja trama de la existencia. La novela “The Catcher in the Rye”, editada en el año 1951, (traducido como “El guardián entre el centeno” y otras veces como “El cazador oculto”) narra la loca y breve peripecia en la cual se encuentra entrampado Holden Caulfield y quien de pronto es enceguecido por el resplandor de la lucidez y descubre que el mundo que le ha tocado en suerte es sólo un a muy bien orquestada mentira, un fraude soportado por la superficialidad y la hipocresía.
El personaje de J. D Salinger tiene algunos puntos de contacto con el creado por Jean Paul- Sartre en su novela “La Nausea”, si me permiten este paralelismo un tanto forzado. El personaje pivote es el sartreano Antoine Roquentin, quien a través de su rol como narrador protagonista, y por medio de un diario, va registrando su visión filosófica y existencial del mundo que transita. Y aunque Roquentin tiene 30 años posee una lucidez tan juvenil y cortante como la de Caulfield. El guardian entre el centeno, con un argumento un tanto endeble y un estilo algo inseguro, se convirtió en una novela de culto. Algunos escritores coinciden en señalar que Salinger es un autor sobrevalorado y que sus libros ha tenido aceptación del público por las rarezas de su autor. J. D Salinger luego de publicada la novela se borró del escenario literario norteamericano. Poco a poco se convirtió en un mito debido al extremo celo sobre su privacidad. Jamás concedía entrevista o se dejaba fotografiar. Oculto y sin participar en la vida cultural siguió escribiendo otras novelas y cuentos.
El cazador entre centeno se convirtió en lectura predilecta de algunos asesinos tristemente célebres como Mark Chapman, el asesino de John Lennon Timothy McVeigh quien la mañana del día 19 de abril del año 1995, estacionó un carro-bomba frente al edificio federal Alfred P. Murrah, que albergaba oficinas del FBI y una guardería para los hijos de los empleados. Incluso el cine ha utilizado el libro como chivo expiatorio en sus tramas conspirativas como sucede en la película Conspiracy Theory, un taxista Jerry Fletcher (interpretado por Mel Gibson) de Nueva York obsesionado con las teorías de conspiraciones, cree saber todo acerca de los propósitos secretos y asesinos de aquellos que nos vigilan y quieren tener control absoluto del el mundo. Este taxista de manera compulsiva compra el libro de Salinger que sirve para rastrearlo.
Jerome David Salinger pasó su infancia en el Nueva York de los años 20. Su padre fue un comerciante que importaba jamones. Salinger nunca fue destacado en los estudios. A pesar de todo su familia lo manda a terminar estudios en Viena, París, Londres y Varsovia. Iba sin duda a ocupar su puesto en el negocio familiar. Antes de alistarse como soldado voluntario vende un relato a The New Yorker. Estuvo en el desembarco aliado en Normandía. Como soldado de infantería fue testigo cercano de la carnicería sin sentido que se efectuaba en el campo de batalla. En algunos de sus cuentos cuenta los desequilibrios emocionales y las secuelas síquicas de la guerra así en su cuento “Un día perfecto para el pez plátano”, narra la trágica experiencia de un soldado suicida. De regreso a Estados Unidos pública la novela que lo convertirían en una celebridad, pero él se negó de plano a convertirse en una vedette del mundillo literario. No asistía a congresos, ni conferencias y mucho menos a giras promocionales. No concedía entrevista y le irritaba que le fotografiaran. Esta actitud contribuyó a que su mito creciera. Publicó algunos otros libros: Franny and Zooey (Franny y Zooey), en 1961, Raise High the Roof Beam, Carpenters and Seymour: An Introduction, en 1963 (Levantad, carpinteros, la viga del tejado y Seymour: una introducción). En el año 1965 se editó su último relato “Hapworth, 16, 1924”. Quizá siguió escribiendo en algún rincón solitario de su casa. En soledad lidiando con sus fantasmas y esas pesadillas de los muertos en combate tan espeluznante y nítidas que quizá sólo los gritos logran contrarrestar. J. J Armas Marcelo escribió: “El más huidizo de todos los escritores es el que no conocemos. Sin embargo, nos lo imaginamos escondido en el fondo de su cocina creativa evitando los chantajes del exterior, el yodo de la playa, la contaminación vital con la que lo tientan el mundo, el demonio y la carne”.

En la novela “El guardián entre el centeno” el narrador es protagonista y narra en primera persona. Holden Caulfield es un niño bien sobreprotegido por sus padres, al que nada parece agradarle y todo lo aborrece. En el inicio del relato tiene 16 años y ha sido expulsado por bajo rendimiento de la escuela privada Pencey. En una infantil huida sin rumbo fijo (para no tener que explicarles a sus padres la mala noticia), el protagonista vive de primera mano los aspectos más turbios de la sociedad. Tiene encuentros con hombres y mujeres, un sinfín de decepciones y de situaciones escabrosas, en un acelerado y desencantado paso hacia la madurez. Holden Caulfield no tiene motivación alguna y está convencido que volverse adulto solo será un retroceso. También es un idealista algo soso e ingenuo, pero la brutalidad de la vida lo llevará a comprender que la existencia es un experimento que configura una serie de retos para vencer nuestros miedos básicos. En Caulfield el miedo a la madurez es una obsesión y que el traduce en un anhelo pueril: “...me imagino un montón de chicos jugando en un campo de centeno inmenso. Miles y miles de chicos, sin nadie que los cuide-ningún adulto, quiero decir- excepto yo. Yo estoy parado cerca de un precipicio de locos y mi única tarea consiste en atrapar a todos los que se acerquen demasiado al borde. Si corren sin mirar para qué lado van, tengo que salir de la nada y agarrarlos. Es lo único que tendría que hacer durante todo el día. Solamente sería el guardián entre el centeno. Sé que suena absurdo, pero es lo único que me gustaría ser.".
A mis hijas cuando colocaron un pie en el escalón de la adolescencia sólo les dije que yo había transitado también ese camine y logré sobrevivir, que trataran de sobrevivir de la mejor manera posible. No hay recetas y eso que le gustaría ser a Holden Caulfield es producto de ese temor a convertirse (en la adultez claro) en alguien lúgubremente opuesto a lo que se ha sido durante la adolescencia. A veces es necesario caer en ese precipicio de locos para tutearse con lo peor y lo mejor que la vida tiene. Para conocer los villanos y héroes de rigor en esa gran trama social de la existencia.
Murió Salinger, pero Holden Caulfield le sobrevivirá por un tiempo bastante largo y esa aspiración de proteger a los más vulnerables será su gran lección. Estar en los zapatos de Holden Caulfield es calzar los zapatos del miedo; de ese miedo que también nos impulsará a vencer todos los obstáculos, a sobrellevar de alguna manera esta vida que tiene la solemnidad confusa de lo artificial y lo inaunténtico.
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