• Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size
Home Ensayos QUERIDO MONSTRUO

QUERIDO MONSTRUO

ALFRED Hitchcock, humorista en suspenso/Carlos Yusti

Conocido en el la hemeroteca del cine como mago del suspenso no es, sin embargo, un personaje oscuro apertrechado en extrañas obsesiones. Alfred Hitchcock reiteró en varias entrevistas que si no se hubiese convertido en director de cine, quizá le habría gustado ser un humorista de vodevil.

Con toda franqueza Hitchcock, con su gordinflona figura, bordeaba más al personaje cómico que a ese genial realizador de películas de tramas sinuosas que mantenían en vilo al espectador. Fuera del cine puede asegurarse que ejerció de humorista amateur. Era un experto en gastarle bromas pesadas a los actores y actrices con los cuales trabajó. También muchos de sus amigos, y demás fauna que giraba en torno al espectáculo cinematográfico, fueron el blanco predilecto de sus ocurrencias con un tinte de humor negro y malicioso.

Nace un 13 de agosto de 1899 en Leytonstone, un distrito perteneciente al Esa End londinense. Era el tercer hijo de William y Emma Hitchcock, una familia de comerciantes católicos. En el año de 1920, con apenas 20 años, comienza a trabajar para la Famous Player-Lasky, una compañía de cine que tenía sus oficinas en Islington. Michael Balcon, el hombre que le ofreció la primera oportunidad para hacer cine, sobre el joven aprendiz comentó: "Lo que me atrajo de él fue su pasión por el cine y su ansia de aprender. No tenía ningún antecedente en el mundo del espectáculo: su familia poseía un grupo de pescaderías en Londres. Pero aparentemente nunca había deseado hacer otra cosa que trabajar en cine…"Alfred Hitchcock filmó 53 películas. En muchas de ellas la muerte y el suspenso están trabajados con inigualable destreza y creatividad, por ello la crítica lo bautizó, con precisa razón, como el mago indiscutible del misterio y el suspenso. Para responder a este burdo encasillamiento dijo una boutade bastante hitchcockniana: "Hay una gran confusión entre las palabras misterio y suspense. Ambas cosas se hallan a kilómetros de distancia. El misterio es un proceso intelectual, como en un drama policíaco. Pero el suspense es un proceso esencialmente emocional. Uno no puede seguir adelante con el elemento del suspense sin darle al público información. El misterio no tiene un atractivo especial para mí, porque se trata simplemente de engañar al público, lo cual creo que no es suficiente… Yo, personalmente, odio el suspense, y es por eso por lo que nunca permitiré a nadie que haga un soufflé en mi casa: ¡Mi horno no tiene puerta de cristal! Tendríamos que esperar cuarenta minutos para ver si el soufflé había salido bien, y esto es más de lo que puedo resistir".

En lo personal el cine de Hitchcock me parece asexuado y a veces raya en la misoginia más retorcida y disfrazada. Sus personajes no tienen urgencias corporales y parecen extasiados en sus miedos y obsesiones. Muchas de sus películas tienen un toque de fina malignidad, de humor viscoso donde el falso culpable, luego de sortear muchos peligros y vicisitudes, sale victorioso. Era un cine emocional que jamás se tomó la tarea de profundizar en la noche del alma humana, a pesar de la buena galería de inadaptados y psicópatas que desfilaron por sus películas.

En su etapa inglesa, antes de marcharse a Hollywood a filmar películas para David O. Selznick, realizó películas que ya anunciaban su estilo, su talento para crear atmósferas angustiantes, tales como "El hombre que sabía demasiado", "Los 39 escalones", "El agente secreto", "La mujer solitaria", "Inocencia y juventud" y "Alarma en el expreso".

El 2 de octubre de 1955 se transmitía el primer episodio de la serie televisiva "Alfred Hitchcock presents". Allí despliega su veta de humorista socarrón de pase negro y burla macabra contra los patrocinantes y la publicidad. En 1959 comienza a rodar en blanco y negro su filme emblemático. El thriller, de bajo presupuesto, "Psicosis", con Anthony Perkins como el perturbado Norman Bates. La película Basada en la novela de serie negra de Robert Bloch, en un principio no le gustó para nada al boteriano director o como él mismo comentó: "El libro era en extremo aburrido y muy mal escrito. Como pude leí hasta la mitad del mismo, hasta que de pronto un asesinato inesperado despertó mi interés y eso enseguida me ganó para filmar la película". "Psicosis" se ha convertido en un mito del cine de suspenso a tal punto que se realizaron secuelas de la misma, bastante mediocres, con Perkins como protagonista y falso culpable. En 1998 Gus Van Sant la filma de nuevo a colores y sin perderle pisada a Hitchcock y cuidando al máximo los detalles. Aunque la intención es encomiable la película de Van Sant no puede superar el mito.

Una de las obstinaciones más recurrentes en Hitchcock fueron las rubias, las cuales nunca faltaron en sus películas y por las que tuvo, fuera del plató de filmación, una rara y posesiva pasión. Las rubias en sus películas no pasaban de ser fetiches de lo misterioso y lo sofisticado. Rubias que hacían gala de una madurez de armas tomar aunque algo superficiales. O sea, rubias cuya actitud práctica y resuelta ante la vida expresaban mucho más que aquello de lo que eran capaces de pensar o decir. De igual manera otra constante es el estrangulamiento, que desdice mucho de las finas maneras inglesas. Aparece en 17 de sus películas. Resultaba a la postre algo así como un leimotiv, como una ideología siendo "La soga" su negra e irónica teoría y "Frenesí" su arrebatado ejercicio.

También Hitchcock se especializó en salir como un fantasma en sus películas. El motivo nadie lo sabe, pero al parecer comenzó como otra de sus bromas y luego se convirtió en una suerte de cábala. Las breves apariciones en sus propias cintas no son producto del azar, más bien eran escenas pensadas con sumo cuidado para que no desentonaran con la filmación en su conjunto. Su regordeta figura se encuentra en 34 de sus películas. En "Náufragos" (1944) aparece en el anuncio para adelgazar del periódico que lee uno de los sobrevivientes. Sale del ascensor en "Recuerda" (1945). Intenta subir al tren con un contrabajo mucho más alto que él en "Extraños en un tren" (1951). En "Vértigo"(1958) cruza la calle. En "Los pájaros" (1963) sale de una tienda de animales llevando a dos de sus perros. En "Frenesí" (1972) contempla con otros transeúntes como flota un cadáver en el Támesis. En "La ventana indiscreta"(1954) le da cuerda al reloj en el apartamento del pianista, etc.

Muchos de sus biógrafos coinciden en clasificarlo como un obeso frustrado, especie de obseso por las rubias y hacedor de películas de suspenso que hizo todo lo posible por hacerse notar. Sin duda que con sus 150 kilos de peso nunca pudo pasar inadvertido, pero como si esto no le bastara necesitaba dar rienda suelta a su humor negro, tenía urgencia en decir cuestiones siempre sarcásticas e irritantes. Jamás dejó de lanzar sus dardos, de hacer películas de buena factura, de hacer bromas y de soñar con rubias que nunca pudo llevar a la cama. Lo expresado por Francois Truffaut da al traste contra sus destractores: "Alfred Hitchcock pertenecía a otra familia, la de Chaplin, Stroheim, Lubitsch. No solo ha intensificado la vida, ha intensificado el cine".

El 17 de marzo de 1979, cuando estaba cerca de cumplir los 80 años, Hitchcock consintió en hacer su última aparición en público. El American Film Institute ofreció una cena en su honor, en Beverly Hilton de los Ángeles, para otorgarle el premio a toda una vida dedicada al cine. Leyó un breve discurso titulado "Evitad la prisión", donde cuenta la siguiente anécdota: "Cuando tan solo tenía seis años, hice algo que mi padre consideró que merecía ser castigado…Bueno, mi padre me envió a la comisaría de la esquina con una nota. El policía de servicio la leyó y después me encerró en una celda durante cinco minutos: Esto es lo que se hace con los niños malos. Desde entonces no he dudado en hacer cualquier cosa por evitar ser arrestado y encarcelado… A vosotros jóvenes, mi mensaje es el siguiente: evitad la prisión. Algún día quizá uno de vosotros estará en este lugar recibiendo un premio del American Film Institute. Es lo que consiguen los niños buenos y educados".

HITCHCOKNIANAS

El problema hoy día es que no torturamos lo suficiente a las mujeres.

* * *

Oh, si, he tenido experiencias con icebergs. No olvide que he dirigido a Madeleine Carrol. ( hablando sobre el proyecto fílmico Titanic.)

* * *

¡Actores! ¡Odio verlos! Los actores son ganado…las actrices también. Les digo que odio verlos y a ellos les encanta ¡Los muy exhibicionistas!

* * *

El público espera un cierto tipo de historia de mí y yo no deseo decepcionarlo.

* * *

No me gustan esas pequeñas apariciones. Las odio.

* * *

Cuando vinieron a prepararme para la operación y ataron una etiqueta a mi muñeca con mi nombre en ella, pensé: deben creer que estoy listo para el depósito. No es eso, me dijeron riendo. Simplemente no queremos que nadie le confunda con alguna otra persona y lo operemos de alguna otra cosa. Lo cual era en sí mismo una idea provocadora.

* * *

Nunca camino cuando puedo ir en coche. Mis ejercicios los hago siempre del cuello para arriba.

 


Design by i-cons.ch / etosha-namibia.ch