Francisco Arevalo
(Venezuela, Valencia, 1959)
Francisco Arévalo (San Félix, 1959. Poeta, Novelista, articulista de prensa. Autor de las novelas La esquizofrenia de las golondrinas (Premio Fundarte, 1999), Adiós Matanzas en invierno (1999) y Tropiezos en el campanario (2008), así como de los poemarios Brote (1989), Nadie me reina en estos parajes de hormigón (1993), Sur (1995), Alcoholes de otra iglesia (1996), Algo más que baladas agridulces (2001) y Agrio de Colmena (2001), entre otros
ENTRETEXTOS
La fe como negocio fabuloso
La primera de las tres virtudes teologales; luz y conocimiento sobrenatural con que sin ver se cree lo que Dios dice y la iglesia propone. Esto es un concepto libresco o de diccionario. La Fe es algo que va más allá de nosotros en esa necesidad urgente de creer en algo superior a quien darle las gracias por estar vivo. Estoy algo de acuerdo, soy de los que abrazan el concepto de que gracias a Dios mastico algo de ateo y por eso soy de los que ve en Dios un lenguaje absoluto de perdón y solidaridad insondable, creo que es de la solidaridad y la manera como desarrollarla el lenguaje que Jesús siempre habló, lo que pasa es que la maldad humana lo fosilizó y lo ajusto a sus apetencias personales y a unos egoísmos que barnizaron las paredes de la barbarie. En nombre de Dios orquestaron la inquisición, las cruzadas y cuanto genocidio le pasó a mentes perversas, sicópatas, sádicas y ladronas.
He sido sortario, ya lo he escrito, nací en un paìs que no ha hecho de eso un código de vida, tenemos de todas las religiones pero siempre las hemos amainado con el manto de la tolerancia. Lo que no hemos podido controlar son a los estafadores que en nombre de un poder superior y sus dotes laudatorios andan timando supinos y tontos atribulados, por no decir víctimas de un vacìo existencial aderezado con un toque de soledad espiritual que los hace ser clientes de cuanto “arreglador” de entuertos emocionales y otros yerbajos.
Eugenio Montejo dijo años atrás que la poesía era la última religión que nos quedaba, estoy cada dìa convencido de eso, si lo que querría decir el poeta Motejo era que la divinidad y la creencia en la palabra como instrumento de comprensión del tiempo que nos toca vivir suele convertirnos en seres felizmente incómodos, o mejor esgrimido medianamente felices, porque la poesía es un rito amoroso con el lenguaje en que amamos, nos arrechamos, nos reconciliamos. Pero volvamos a cosas más mundanas. En el nombre de Dios las religiones se han convertido en máquinas de hacer dinero, en aparatos mortales que ejercitan el terrorismo, cosa de otro orden son sus propósitos de convertirse en ghettos con poder político y hasta Estados religiosos han creado, llegamos a la conclusión un tanto desalentadora de que Dios, por donde lo abordes, se ha convertido en la justificación para el timo, la arbitrariedad, la manipulación y la guerra. La fe es el negocio más fabuloso que ha creado el ser humano.
Para terminar les comentaré algo que le sucedió a un amigo trabajador de una cooperativa de servicios donde trabajo,me pidió una tarde que si yo conocía a un cura le pusiese en contacto,pues quería legalizar un aminoviazgo que tenìa,ya él había intentado tamaña empresa pero el párroco de una iglesia muy próspera le había pedido una contribución bastante abultada además de indumentaria y toda esa pajería a que nos acostumbran para lanzarnos sin paracaídas en esa aventura.Le dì una notita de un cura de San Felix que es un tanto atípico en eso de los rituales,al tiempo me topé con el ya esposo y me agradeció tamaña gauchada, el sacerdote lo ùnico que le pidió en contribución fue que sembrará una planta de rosas en el jardìn de la casa parroquial,por supuesto que ustedes se pueden imaginar la opinión que tiene este cristiano del primer cura,el de la iglesia próspera. Por estos dìas aciagos para unos y jolgoriosos para otros he visto mucho bicho de uña afilada convertidos en fervorosos creyentes, sólo me pasa por mi mente quizás-malintencionada-perro guevero ni que le quemen la trompa.






