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CINE

Libertador Morales, el justiciero.

Por Edgar Gil

Hace un par de semanas, fuimos mi amiga Alejandra y yo al cine, decididos a ver la que me ha resultados una de las mejores películas venezolanas, hechas en esto últimos tiempos; muchas tienen méritos, la Virgen Negra me pareció muy buena, Macuro también, el Caracazo que la vimos hace ya más tiempo nos pareció definitivamente mala, la actuación del galán, el muchacho bueno de la película, no cuadraba, yo hubiese gastado esos reales en un documental. Recuerdo que aquel día Maricruz nos acompañó, ella que es la Susanita que casi todos conocemos quedó encantada con aquella telenovela de noventa minutos, e incluso al final lloró un poquito. Pero claro este artículo es sobre otra película.

Pagamos las entradas, y fuimos a proveernos de las típicas provisiones. Alejandra como casi todo el mundo, es fanática de estar de primera en la fila para tomar los últimos asientos, por tanto empezó con el tema de dejar la cola de las chucherías e irnos a ver la película. Pero como siempre pasa, si pones una película que huela a rojo rojito en un cine del este de Caracas, de Lechería, o de Puerto Ordaz, no vas a encontrar precisamente llena la sala, por eso al final tuve mis infaltables cotufa y un cricri, y Ale y yo nos sentamos debajo del proyector.

Luego de ver los avances de los bodrios que seguro serán rotundos éxitos de taquilla, y de que dj trece me mandara a apagar el celular, empezó la película. Las muy buenas tomas iniciales (fotográficamente hablando), presentan una caótica Caracas (aproximadamente año 8 de la revolución), de calles y avenidas intransitables por el tráfico vehicular, de aceras invadidas de compatriotas que tratan ganarse la vida en ellas, vendiendo cualquier cosa. El caos urbano no es el único tema que trata magistralmente la película, sólo que este es el primero que se nos muestra.

Pero este caos no sólo es urbano, ello sólo es un reflejo de un caos mayor, caos moral, que se manifiesta en una sociedad que es incapaz de respetar las más elementales normas tránsito y en consecuencia tiene el que tal vez sea el mayor índice de muertes por accidentes vehiculares en el mundo. En la que el ciudadano promedio llama “bolsas o pendejos” a los que respetan las leyes.

Para exponer ese caos, la narración recurre a los típicos personajes: el héroe y su escudero, el villano y sus secuaces, y claro el amor del héroe.

El héroe, se nos presenta aparentemente inverosímil, de día un mototaxista, además ex-policía (arquetipos humanos de lo que esta mal en Venezuela), pero que es un honesto ciudadano fiel cumplidor de las leyes, y de noche un Justiciero (un vengador), no como los de las historias hollybudenses, pero un vengador que al final, justificadamente o no, viola la ley al hacerse justicia por propia mano.

Alejandra que había oído recientemente las declaraciones de Tarek, no el Gobernador, sino el Ministro del Poder Popular para la Relaciones Interiores y Justicia, en las que dijo que el 20% de los delitos eran cometidos por funcionarios, reflexionaba luego de la función, que la autojusticia parecía ser la única forma de obtener justicia. Ya que las instituciones encargadas de velar por la seguridad y de castigar a los delincuentes, están plagadas de delincuentes. Incluso este hecho es planteado en la historia, y se representa en un personaje: el Jefe corrupto de la Comisaría del lugar donde se desarrolla la historia.

La película a pesar de ser temas casi argumentales de la misma, toca tímidamente varios temas como la corrupción policial, vemos por ejemplo como el Comisario corrupto (compinche de los delincuentes del barrio), está rodeado de honestos funcionarios al punto de la candidez. Esto funcionarios al final de la película, no se explica como ni por qué, ya que nadie los descubre, ni delata, ni acusa, hacen presos a los primeros.

Así mismo, tímidamente tratado es el tema de la inseguridad personal; el elemento usado para exponer el asunto de la inseguridad y por supuesto desarrollar la trama, son unos infantiles hurtos en negocios de la comunidad. Yo sé que el escritor y el guionista leen las mismas últimas páginas de los diarios que yo leo, y de ellas y de los hechos resulta evidente que ser robado, dejó de ser la mayor preocupación de los venezolanos con respecto a su seguridad y la de los suyos. Y aunque hay un homicidio en la historia, el de la esposa del héroe, este es un hecho anterior a ella, incomodo y sólo necesario para justificar narrativamente otros: como la rebeldía y final el descarrío del hijo del personaje principal.

Sin embargo, Libertador Morales es una buena película sobre la solidaridad, y sobre el amor, sobre el amor de un hombre y una mujer, un amor romántico y galante, un amor comprometido, y también sobre el amor a la familia y en particular sobre el amor a los hijos y resulta interesante que el amor a los hijos y el miedo a perderlos se haya escogido para plantear dos de los dilemas morales de la historia.

También es Libertador Morales una excelente película de humor, que nos pone a reír desde la primera escena, no podría ser de otro modo. Y por ultimo es una historia sobre la vieja esperanza que los buenos serán recompensados y los malos castigados.

FICHA TÉCNICA

Título: Libertador Morales - El Justiciero

Género: Drama

Año: 2009

País: Venezuela

Director: Efterpi Charalambidis

Protagonistas:

Rafael Gil, Alba Valvé, Dilia Waikarán

Guión:

Efterpi Charalambidis

Censura:

"B"

Duración:

106 min.

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FUENTE: http://www.elpueblosoberano.net/?p=2835

 


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