ESCRITORES CON PIEL DE LECTORES/ Héctor Torres

1. ¿Qué libro ha sido decisivo para usted como lector?
Han sido varios, supongo. De recordar claramente momentos decisivos en mi vida de lector, puedo recordar a mi mamá leyéndome los cuentos de Oscar Wilde, a mis 7 años. También recuerdo haber topado con los cuentos de Quiroga, a los 13, 14 años, y haber descubierto que la lectura era una poderosísima aventura.
2. ¿Qué libro ha encontrado insufrible y por qué razón?
Hay libros que he debido posponer, por razones diversas. Incluso de autores respetados por mí. Forzarse a leerlos es como forzarse a amar a alguien porque conviene. Con un autor que respeto y disfruto, como Coetzee, he fallado en arrancar En medio de ninguna parte. Seguramente tendrá relación con estados anímicos que me han impedido conectarme con la atmósfera planteada. Y con los clásicos en mayúscula, por ejemplo, La Divina Comedia debí detenerla en un punto, porque se me hacía cuesta arriba (no así, por ejemplo, con El Quijote).
3. ¿Qué autor le resulta poco grato?
Hay autores cuyo estilo o temas no me atrapan. Siendo muy reputados, incluso. En el caso de Venezuela, por ejemplo, francamente no me he tropezado con muchos textos de Balza o de Denzil Romero que me hayan producido empatía natural. Tampoco me agradan, en general, los autores pomposos, los "ilustrados", los "malditos" impostores y los que sienten desprecio por los lectores. La escritura es un manifiesto íntimo y creo que de eso depende la simpatía o no con respecto a un autor: algo de su universo personal debe parecerte cercano.
4. ¿Tiene un sitio ideal para leer?
Tener un tiempo y un lugar para leer es un lujo que no puedo darme. Leo bastante bien en el metro, cuando voy de una estación a otra, sobre todo si al distancia es larga. también en la plaza Bolívar de Chacao, mientras espero a mi hija de sus clases de música. En casa, la cama y el baño son los sitios perfectos.
5. ¿Cuál sería su lista o canon de libros imprescindibles?
Es larga y de seguro se caracterizará por sus omisiones. Intentaré hacer una lista, si no de imprescindibles, al menos de libros que cumplieron su cometido de haberme producido la ilusión de que mi vida cambió para siempre de alguna manera, luego de su lectura. La lista sería: Ficciones (Jorge Luis Borges), La guerra dele fin del mundo (Mario Vargas Llosa), Los detectives salvajes (Roberto Bolaño), El Compromiso (Serguei Dovlatov), El Enterrador (Thomas Lynch), El Emperador (Ryszard Kapuscinski), La Mujer Que Se Estrellaba Contra Las Puertas (Roddy Doyle), La breve y maravillosa vida de Oscar Wao (Junot Díaz) y, antes de ellos, El Principito, Cuentos de la Selva, El llamado del bosque, El libro de las Tierras Vírgenes, Platero y yo, El h0mbre que fue Jueves y Los viajes de Gulliver. Pero, como comento, no sé si imprescindibles. Quizá libros muy amados en su momento.
6. ¿Qué género literario prefiere: narrativa, ensayo o poesía?
Sin ninguna duda, la narrativa. Aunque hay libros de ensayo tan buenos que compiten decididamente con la narrativa en mi gusto.
7. ¿Cuál es su autor de cabecera?
Sospecho que ha variado con el tiempo. En una época la literatura toda se podía reducir a Borges. Cortázar fue un fetiche. Bolaño y Junot Díaz me deslumbraron. Carver y Auster también. Kapuscinski, Coetzee o Marai, me resultaron tremendos hallazgos en su momento. Y así.
8. ¿Puede citar algún verso o fragmento de un libro que recuerde y repita como una muletilla?
Varios, cómo no. Y de memoria, que supongo que está implícito en la pregunta. "Serán cenizas, más tendrán sentido / polvo serán, más polvo enamorado" es una de ellas. O, de un cuento de Onetti, aquello de "Porque no se había animado a aceptar que la vida es otra cosa, la vida es aquello que no puede hacerse en compañía de mujeres fieles y hombres sensatos". Y el clásico: "Sé al menos mi enemigo, así se expresa el auténtico respeto cuando no se atreve a pedir amistad" de Nietzsche. Pero hay otras, y eso que no soy un memorioso.
9. ¿Qué autor nacional le parece necesario sacar del olvido?
No sé si sacar del olvido, pero los ensayos de Augusto Mijares deben difundirse más. Deberían compilarse, también, los artículos de Juan Nuño. Y releer con más atención a Elisa Lerner. E ir al encuentro con libros que me parece que no han tenido la debida atención: como La canción del ciempiés, de José Pulido. El diario del Enano se escribió y publicó en 1995, y sin embargo luego de eso llevamos a un militar a la presidencia.
10. ¿Qué libro le hubiera gustado escribir?
Esa cochina envidia me ha dado ante determinados libros. Sobre todo una vez que llego a la última página. La breve y maravillosa vida de Oscar Wao y Los detectives salvajes son dos claros ejemplos de ello. Pero la he padecido en otras ocasiones que afortunadamente ahora he olvidado.
11. ¿Cuál es ese personaje literario con que se identifica?
Es difícil. Uno suele acompañarlos en sus viajes por la vida.a Algunos te producen poca empatía y otros mucha. Sin sentir identificación, el periodista miope de La guerra del fin del mundo es maravilloso: se ve tan enclenque y sin embargo sabe resistir hasta el final. también es fácil sentir compasión por los personajes de Quiroga.
12. ¿Cuál libro le ha removido sentimientos?
¿Personales? No sé, creo que cuando uno lee una novela que se conecta con el particular estado anímico del momento, se establece un paralelismo muy singular. El Enterrador me devastó, por ejemplo. Esas reflexiones sobre la muerte me parecieron maravillosas y me confrontaron con mis apreciaciones en torno al tema.
13. Nombre tres libros con los cuales se ha sentido un lector pleno y gratificado.
El intérprete de emociones, de Jhumpa Lahiri; De qué hablamos cuando hablamos de amor, de Raymond Carver y El palacio de la Luna, de Sandor Marai. Aunque también con Falke, de Federico Vegas, o con Solo quiero que amanezca, de Oscar Marcano.
14. Ray Bradbury en la edición gráfica de su novela Farenheit 451 sugiere a los lectores que libro le gustaría proteger de cualquier censor o “Bombero”. Las razones por qué querría memorizarlo y de cuál es el valor para recitarse y recordarlo en el futuro. ¿Cuál sería para usted ese libro?
Tendría que ser una obra que totalice bastante la memoria humana como especie. Por eso debería ser alguna de esas obras magnas, como El Quijote, o La Ilíada, o alguna de Shakespeare.
15. ¿Cuál sería su recomendación para los lectores que se inician?
Que no se obliguen con libros prestigiosos. Que busquen y encuentren ese libro que les va a producir ese sentimiento de complicidad y placidez que tiene el amor. Los títulos varían según las búsquedas.
Héctor Torres. Narrador venezolano (Caracas, 1968). Ha publicado los libros de cuentos Trazos de asombro y olvido (Senderos Literarios, 1996), Episodios suprimidos del manuscrito G (Baile del Sol, 1999), Del espejo ciego (Blacamán Editores, 1999) y El amor en tres platos (Equinoccio, 2007), y aparece en las antologías Narrativa aragüeña en Tierra de Letras (Senderos Literarios, 1997), Voces nuevas 2000-2001 (Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, Celarg, 2001), Siete (Badosa, 2002), Cartas en la batalla (Alfadil, 2004), De la urbe para el orbe (Alfadil, 2006), Las voces secretas (Alfaguara, 2006), Tatuajes de ciudad (Sacven, 2007) y Narrativa joven venezolana (Los Libros de El Nacional-Policlínica Metropolitana, 2007). La huella del bisonte (Edit. Norma, 2008)Ganador, en 1998, del primer premio en los concursos Semana de la Juventud y Poeta Pedro Buznego. Edita en Internet Ficción Breve Venezolana.





