
Milagro Haack
“Poesía es lo que el mundo no es”
Rafael Cadenas
El pensamiento humano está en constante movimiento, muchas veces incansables estando despierto, mas, cuando entramos en lo onírico, el símbolo se manifiesta y muchos logran descifrarlos en la realidad, sin embargo el ser es un símbolo que piensa en palabras, dialoga con su entorno a través de la mirada, danza con sus gestos fusicionándose sin darse cuenta, pero está allí con todo el peso del respiro aunque sea por la trinitaria que cae del vecino.
Si mantenemos la atención a ese entorno nos damos cuenta que a pesar de la rapidez del tiempo todo parece una película surrealista de nuestra vida, y si lo emparentamos con lo gótico actual, mucho más impresiona: Toda esta experiencia humana crece por recorte, montaje, ensamblaje, ajuste. La hoja final del poema, algo entre la cámara oscura del fotógrafo y la mesa de edición del cineasta, tiene que ver con este talento para la mezcla en diálogo con la recepción de lo casual. Ninguno de los elementos que mencionas posee una importancia accesoria.* Es como un collage, donde la unificación de las artes, dan esa lectura visual de época, el arte regenerativo es importante, para poder entrar en un signo, hay que verlo por los cuatro espejos, por ello siento que Latinoamérica con su retrogrado, encuentra la esencia en la oscuridad real, luz para lo irreal creativo, atento a la observación, del otro: el espejo-reflejo, para poder entrar planeando a sus espacios, y dar con el germen, oculto en cualquiera de las manifestaciones artísticas.
Todo es diálogo, una obra pictórica dialoga, un texto dialoga, una obra de teatro no lineal dialoga, todo, incorporando videos dando giros en un buen montaje con cadencia de fondo, nos despierta esa otra realidad palpable para los que asumen la integración de lo regenerativo del arte visual.
El arte digital, las nuevas tendencias la poesía visual, se libera sólo al concebir el vuelo atrapante del signo por el intervalo paso arriesgándose a caer dentro de lo imagino ese más allá, lo onírico, el submundo dentro de las calladas tierras de nuestro inconciente colectivo; desde allí brota concientemente para un lector de época, sin tiempo, sino espacio. Lo humano es pensamiento, sensación, observación, para la creación de lo real onírico oxidado como la sangre de dios.
* Floriano Martins





