Venezzia
Por: Edgar Gil.
Por sus frutos los conoceréis dice el bíblico adagio, pues por sus gustos también los conoceréis pienso yo. Una persona que diga que los libros de Paulo Coelho son literatura o que las canciones Arjona son profundas, es alguien que quiere pasar por inteligente-intelectual, pero que en el fondo sería capaz de decir que un Big Mac es comida gourmet. Basándonos en los adjetivos y declaraciones que la gente hace sobre las películas, como: buena, mala, arrechísima, entretenida, una cagada, me gusto, no me gustó, coño botamos los reales en las entradas del cine, ¡cambió mi vida!, etc, etc, etc, también se logra saber algo de las personas.
Fui a ver Venezzia o Venecia, o como se llame, Ale ya la había visto y no me acompañó, respecto a ésta me dijo: “Es mala, pero vela y después hablamos”, lamenté no poder disfrutar de su presencia durante 100 minutos, aunque por la ocasión, hubiese sido una compañía silente. Entre el comentario de Ale y lo que había visto en el corte promocional de la película, me formé un prejuicio negativo sobre ésta.
Al llegar -tarde- al cine, me encontré con que la sala estaba prácticamente vacía, y como pocas veces pasa, me pude sentar bajo el mismo proyector. Por dicha tardanza me salvé de ver las promociones y propagandas previas de rigor, y además creo que también dejé de ver la primera escena o primeras escenas, sin embargo no creo haberme perdido de nada importante.
La producción recurre al recurso (no siempre con resultados felices) de usar actores conocidos (actores de culebrones) para los papeles principales. Por ello, luego de meditar bastante ¿sobre qué trataba la película? o ¿Cuál era la historia qué pretendía contar? concluí que ésta trata de la hermosa Rudy Rodríguez, haciendo el papel de una hermosa mujer (Venezzia) que padece de una extraña ceguera, y que convive con un par de individuos (el Capitán Salvatierra y el Soldado Moore), ambos dedicados durante la Segunda Guerra Mundial a la noble tarea de que el petróleo venezolano fluyera sin percances (como siempre ha sido, incluso hoy en esto revolucionarios tiempos) a las venas de las norteamericanas maquinas. Uno la desprecia y otro le tiene ganas (sin quedar muy clara la razón de ambos sentimientos).
Sobre estos dos personaje ¿Qué decir?. Bueno el Capitán Salvatierra es el malvado de la historia, que ignora cruelmente a su ciega esposa (por cierto está muy bien lograda la frialdad y el desaprecio en esta representación) y al final además resulta ser un agente nazi; el soldado Moore es el muchacho bueno, genéticamente es mitad gringo, mitad mexicano, pero la mitad gringa domina su ser, esto se hace evidente en su visión romántica y maniquea de la guerra, y en su actitud de creer que los yunaites esteis representan el bien y son el centro del mundo.
La trama (palabra que uso sólo por razones instrumentales), como ya lo dije se desarrolla temporalmente durante la II Guerra Mundial, sin embargo catalogar esta película como histórica o bélica sería exagerado, también lo sería catalogarla de romántica. Respecto al hecho bélico, este sólo parece interesarles a los protagonistas masculinos, la guerra es un hecho ajeno a los demás personajes, sin embargo esa ajenidad a la guerra es uno de los toques más realistas de la película.
Nada más cierto que nuestro valemadrismo como pueblo en relación a las guerras entre las potencias. Valemadrismo nada irresponsable por cierto, más bien consciente de cinismo y la hipocresía imperial. Por qué al final de cuentas, ¿cuál es la diferencia, desde el punto de vista moral entre achicharrar a la gente en hornos o con bombas atómicas?, ¿Qué diferencias puede haber entre unos tipos que tratan a otros como perros (Abu Grhaib por ejemplo), bien sea que unos prediquen y los otros no, la infrahumanidad de sus semejantes?. La diferencia es un asunto de métodos y resultados, en el 45 a burgerlandia fue más eficaz y le toco ganar. Pero este no es un artículo sobre política sino sobre una película, entonces para terminar volvamos brevemente a ella.
A diferencia de la mayoría de las películas que se hacen por estos lados, en ésta se nota que no se escatimó en gastos, dichos gastos y sus frutos dicen mucho (y dicen mal) de los que están a cargo en la Villa del Cine. Sin embargo los billetes verdes se transformaron en una muy buena fotografía, muchas escenas exteriores, particularmente me gustaron algunas tomas nocturnas con los personajes en primer plano y ardentías marinas de fondo, tomas que supongo eran modificadas, y que creo que hubiesen resultado muy buenas en la narración fílmica de alguna historia Realista-Mágica. En líneas generales la película no me gustó, después de verla creo que a la sinopsis narra casi con detalle toda la historia. En algunos años cuando alguien pregunte sobre ella, alguien como yo diría: “umm… no, no me acuerdo de ella…” “!ahhh¡ si… si… una que era con Rudy Rodríguez”, pero nada más.





