Bienvenidos Arte Literal
Reverón voló hasta el sol para encontrar la luz
- Categoría: Arte
- Escrito por Daniela Saidman
- Visto: 31
Reverón voló hasta el sol para encontrar la luz

El artista que “cuando estaba pequeñito miró las mariposas volar y aprendió a amar los colores”, como nos canta nuestro Alí Primera, es una referencia del arte venezolano y latinoamericano.
Daniela Saidman
Todo en él fue luz. El día se tejió en sus trazos, la noche en sus muñecas. La vida toda en cada pincelada que supo ser para siempre el sol que nos nace en el centro mismo de todas las certezas. La muerte es un lienzo en blanco donde se dibujan su vida y sus andares por ella.
Madres literarias
- Categoría: Ensayo
- Escrito por Carlos Yusti
- Visto: 28
Como es lógico a la memoria de mi madre
Carlos Yusti

Madre hay una sola, pero madres literarias hay en cantidad y no tan santas e inmaculadas como nuestras madres reales. Las madres literarias suelen ser un tanto excesivas y esto quizá cautiva a muchos lectores.
Esa poética malograda
- Categoría: Ensayo
- Escrito por Carlos Yusti
- Visto: 77
Esa poética malograda
Carlos Yusti

Portada de Zike Nº 3
Volver sobre lo que se ha escrito, salvar esas palabras primerizas del incendio del olvido, recuperar recuerdos de unos textos surgidos en circunstancias insólitas con ese apremio de la ferocidad mordiendo en la boca del estomago. Pensaba todo esto mientras trabajaba en la recopilación de textos de una revista que edité en Valencia con otros amigos en mis días juveniles de poesía e indignación.
Julio Cortázar "Rayuela" revisitada
- Categoría: Ensayo
- Escrito por MANUEL CABESA
- Visto: 88
Manuel Cabesa

Cortázar visto por Carlos Yusti
(Para Carlos Antonio Silva y Alfonso Solano, ambos cronopios)
Siempre tuve miedo de leer Rayuela. En los siempre añorados años setenta, los suplementos culturales traían estudios heterogéneos acerca de ese libro que ya se consideraba mítico: se hablaba de Rayuela y el jazz, Rayuela y el budismo zen, Rayuela y la identidad política latinoamericana, Rayuela y el ajedrez, etcétera.
Los niños de mi escuela
- Categoría: Ensayo
- Escrito por Morelva Oropeza Gragirena
- Visto: 57

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Nabokov y el buen lector de novelas
Nabokov y el buen lector de novelas
Carlos Yusti

La travesía lectora varia de un lector a otro y en ella participan el azar (al leer un determinado libro y no otro) y ese falso provecho que algunos buscan sacarle a los libros ( hacerse de una cultura, mejorar un poco ese vocabulario barriobajero, investigar para la tesina de grado y demás idioteces por el estilo). Leer por el simple placer de hacerlo es una aventura de la cual rara vez se sale ileso.
LA MUJER COMO SIGNO ESTÉTICO EN EL DISCURSO AMOROSO DE JORGE LUIS DARCY
LA MUJER COMO SIGNO ESTÉTICO EN EL DISCURSO AMOROSO DE JORGE LUIS DARCYla pulsación sensible de los brazos marinos”.
(Homero Aridjis, "Antes del reino”)
En un poema de profunda talla erótica, el poeta español Tomás Segovia interpela a la mujer de esta manera: "besaré tu sexo terrible/ oscuro como signo cuyo nombre no puede decirse sin tartamudear". Y es que la mujer es, precisamente eso, un signo indescifrable, hermético. Es un templo divino y profano. Una mujer se acerca y se aleja. De día es sol que quema nuestra piel. De noche latido misterioso que sostiene y subyuga nuestros pasos en el tempo. Es ojo que aniquila y envuelve la humedad. Una mujer es barro que vibra en la distancia y amamos sus contornos. Es piel y venganza. Polvo y ceniza convertida en canto desnudo; Una mujer es luz y sombra -sombradura diría Elena Vera- que flota locamente en nuestras manos. Es pecho y garganta; boca y mejilla; ojos, cuello, brazos y vientre. En fin, es sexo: canto erótico. Canto amado que humedece los sentidos. Una mujer es agujero y fisura en movimiento donde danza Eros hecho barro y carne; donde habita Eros hecho Dios.
El señor letralia
El señor letralia
Entrevista al creador de la primera revista electrónica de Venezuela y una de la más importante del mundo: letralia
Juan Pomponio, Ranelagh, Buenos Aires 2009. Fotografía: Ana Berta López.
La noche marcaba sus pasos de silencio hacia la oficina de Jorge Gómez Jiménez, allá en la ciudad de Cagua, Venezuela; cuando de pronto una enorme letra L se posó sobre la pantalla de su computadora. Era el año 1996 y se encontraba con su gran amigo Ángel Montesino.
Jorge, al ver la idea que acababa de pasar por su mente: fundar una revista literaria electrónica y de distribución gratuita llamada “Letralia”, comenzó a soñar con esa maravillosa idea y desde ese momento la revista nunca cesó de marchar con la misma fuerza de su pasión por las letras.
Aquella noche fue la primera vez que, esa palabra llegó a su mente para darle forma a una de las revistas más importantes del mundo literario. Letralia es la primera publicación cultural venezolana en la red, y desde 1997, Jorge Gómez Jiménez viene desarrollando actividades culturales en la Asociación Civil “Pie de Página”, de Maracay.
Me siento feliz de poder rendirle este merecido homenaje. Jorge Gómez Jiménez es un gran amigo de la vida que tuve la suerte de conocer allá en la bella tierra de Maracay. El destino dice que hoy, 23 de agosto de 2009, el escritor pueda compartir sus palabras con todos nosotros. Espero disfruten de sus respuestas y conozcan un poco más del Señor Letralia. El hombre que teje los hilos de esta prestigiosa revista.
Venezzia
Venezzia
Por: Edgar Gil.
Por sus frutos los conoceréis dice el bíblico adagio, pues por sus gustos también los conoceréis pienso yo. Una persona que diga que los libros de Paulo Coelho son literatura o que las canciones Arjona son profundas, es alguien que quiere pasar por inteligente-intelectual, pero que en el fondo sería capaz de decir que un Big Mac es comida gourmet. Basándonos en los adjetivos y declaraciones que la gente hace sobre las películas, como: buena, mala, arrechísima, entretenida, una cagada, me gusto, no me gustó, coño botamos los reales en las entradas del cine, ¡cambió mi vida!, etc, etc, etc, también se logra saber algo de las personas.
EL DERECHO DE PERNADA

EL DERECHO DE PERNADA
Norma Aristeguy
El sol entibia La Toscana. San Gimignano se impone desde la colina, y una bandada de pájaros pasa adornando la ciudad y dividiéndola en una aguda ve, que se estira estridente.
Sofía no tiene deseos de levantase. Hace muchísimo frío esa mañana de enero, aunque se siente desabrigada, arroja las mantas que la cubren para sentarse con desgano.
Estira los brazos hacia arriba y mira a su alrededor, la cama está rodeada de unas cortinas muy transparentes, que traslucen lo que la rodea. Algo no está bien. Desconoce el lugar. En la misma habitación hay una cama donde duermen tres niños juntos y al lado otra, con una pareja de ancianos. Busca su celular, no lo encuentra por ninguna parte.

















